TUBARÁ ENCUENTRO DE UNA RAZA

TUBARÁ ENCUENTRO DE UNA RAZA

Los historiadores coinciden en afirmar que cuando Pedro De Heredia y otros adelantados de la Corona Española realizaron su gesta conquistadora (1533 a 1538) en la región que denominaron Tierradentro (el actual territorio del departamento del Atlántico) fueron sometiendo a las tribus que allí encontraron mas por su astucia para negociar, más que debido a la superioridad en medios técnicos y a la ventaja en armamentos que evidentemente poseían los españoles.

11 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Así, Heredia y sus acompañantes fueron ganando para los reyes de España los asentamientos de Malambo, Tubará, Piojó, Usiacurí, Baranoa, Sibarco, Paluato y Galapa y abonando el terreno para la labor evangelizadora que comenzaría a los pocos años en todo el territorio de la Nueva Granada, encabezada por figuras como la de Fray Luis Beltrán, San Pedro Claver y Fray Bartolomé De las Casas.

Pero esta capacidad de negociación de Heredia no quiere decir que no se presentaran altercados, disputas, desacuerdos y lógicos traumatismos entre la población indígena, debido a la llegada de los adelantados de la Corona Española.

Al hijo del cacique Meray (que gobernaba Cipacoa y Tubará) los españoles lo acusaron de sublevación y lo ahorcaron, por haberse opuesto a la entrega de una escultura de un pato hecha en oro, de un carnero macho y de cien jóvenes nativas, que ya habían sido prometidas por su padre a los hombres de Pedro de Heredia.

Pero no faltan los tubareños de sangre indígena que descartan esta versión histórica, por considerarla fantasiosa. Nuestros antepasados nunca hubieran entregado así, por las buenas, a sus mujeres , dijo Efraín Castro, un campesino con rasgos que revelan el origen de su sangre mocaná.

También es contada y recontada la historia del joven nativo que estaba comprometido con la famosa india Catalina. Se dice que, desesperado porque su futura mujer fue llevada por los conquistadores hacia el sitio que más tarde se convertiría en la ciudad de Cartagena de Indias, decidió quitarse la vida colgándose de un árbol. En Tubará todos conocen el lugar en donde este desafotunado amante puso fin a sus desgracias y lo llaman el Chorro del Ahorcado, debido a la cercanía de un pequeño salto de agua que desciende desde alguno de los manantiales que existen entre los empinados cerros del municipio.

Pasado extraviado? Las huellas y los rastros del pasado indígena de Tubará se hallan por doquier. Los rostros de los habitantes con sus pómulos sobresalientes, labios carnosos y ojos rasgados; los nombres de las poblaciones; los frecuentes hallazgos arqueológicos (vasijas, entierros con osamentas humanas, flautas, cuentas de collar, zumbadores, narigueras, piedras de hacha y piedras de pilar, entre otros); las inscripciones de la misteriosa piedra pintada en cercanías a El Morro... todo habla de una herencia ancestral indígena.

Pero, a rasgos generales, es común que hasta ahí lleguen los conocimientos y los recuerdos que el pueblo tubarense conserva acerca de su origen indígena. No conservan memoria fiel de sus lenguas y se han perdido muchas tradiciones orales. De todos los pueblos autóctonos que integran el patrimonio cultural del caribe colombiano, tal vez sean los herederos de estos mocanás quienes más se han alejado de su herencia indígena y han extraviado su ancestral legado.

Es cierto, aquí veo las raíces de mis hermanos indígenas; veo la sangre indígena en sus rostros y en sus cuerpos, pero parece que ellos han olvidado que lo son , dijo el mamo Abelacho, del pueblo kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta, durante una de las últimas Jornadas de Reflexión Arqueológica que se han llevado a cabo en Tubará, nombre que quiere decir El sitio donde se reúnen los caciques .

Vamos a la reconquista de Tierradentro Digno Santiago tomó posesión como gobernador del resguardo indígena de Tubará el pasado dos de mayo y desde ese momento especial en su vida inició una cruzada por el rescate de los valores autóctonos de la población.

Por eso el hombre no está de acuerdo con la afirmación de que su pueblo ha olvidado su pasado histórico. Nadie ha olvidado nada , dice.

Para el Gobernador Indígena, el manto de ignorancia sobre el pasado que lleva la población comenzó a ser tejido por el mismo Fray Luis Beltrán, pionero evangelizador español que desde 1562 dedicó su vida y sus esfuerzos para suplantar las tradiciones de los pueblos del norte del Atlántico por la fe cristiana europea.

Hay muchas mentiras en torno a este proceso de evangelización. Lo que hicieron de verdad fue arrebatar nuestras tradiciones culturales. El indígena de aquí tenía su propia cosmovisión y su cosmogonía y lo engañaron no sólo políticamente sino arrebatándole sus tierras de una manera dolosa, pero lo que es nuestra sangre, nuestra identidad, esa no se pierde , Lo peor de todo esto para Digno, ha sido la manera en que varios historiadores han perpetuado el engaño y publicando libros que, según él, sólo sirven para aumentar la confusión. Respeto mucho los trabajos de José Agustín Blanco y las investigaciones del profesor Jimmy Hernández, porque ellos no se han puesto a inventar nada , aclara.

Su labor ha sido tan exitosa que ya las minorías étnicas de varios municipios del Atlántico que también tienen orígenes indígenas le han solicitado asesoría en la conformación de resguardos.

He sido invitado por el Concejo de Baranoa para que ilustre a los concejales sobre Ley Indígena y tengo contacto con grupos de Malambo, Sabanalarga, Usiacurí y Santa Lucía, que desean recorrer el mismo camino de Tubará. El Atlántico se está indigenizando, vamos a reconquistar Tierradentro , asegura entusiasmado Digno Santiago Jerónimo.

La gente de Juaruco, de El Morro, me ha hablado de su interés por recuperar nuestro patrimonio y de cómo todos quieren hacer que sean tenidos en cuenta sus derechos de indígenas. Muchos de ellos me han dicho que sí, que son conscientes de su sangre indígena, pero que no saben de donde vienen , explica.

Yo recuerdo a mi bisabuelo , dice. El vestía siempre ropa blanca y fuerte, de tela parecida a la que usan los arhuacos, pero esa es una de las tradiciones que se han perdido: ya nadie teje su ropa de fique, ni tejen mochilas, ni saben tejer cabuyas , dice con voz triste.

Y mirando a lo lejos dice: El molino Victoria ha desplazado al metate para moler maíz que emplearon nuestras mujeres hace años .

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