DISCULPEN MIS EQUIVOCACIONES

DISCULPEN MIS EQUIVOCACIONES

El presidente de la República, Ernesto Samper Pizano, pronunció anoche por TV su último discurso. Durante su intervención Samper lamentó los últimos hechos de violencia que vive el país y acusó a los grupos guerrilleros de violar el Derecho Internacional Humanitario.

07 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

También, hizo un balance de su gestión. Ofreció disculpas por las equivocaciones en las que pudo incurrir su administración y aseguró que si bien, pocas veces en la historia del país se interpusieron tantos obstáculos, externos e internos, en la gestión de un Presidente como en su caso, la historia también le reconocerá su trabajo sin odios a favor de los colombianos.

A continuación el texto completo de la última intervención de Ernesto Samper como Presidente de Colombia: Colombianos: Esta es la última oportunidad en que me dirijo a ustedes en mi condición de Presidente de la República.

Lamento hacerlo en momentos en que la guerrilla lleva a cabo una sangrienta escalada terrorista, en desarrollo de la cual no se quedó ninguna norma del Derecho Internacional Humanitario que ellos no violaran.

Estas situaciones, por supuesto, no nos deben llevar a desfallecer en la búsqueda de la paz, al contrario, pero sí nos deben mover a buscar, antes que nada, que se respeten unas normas mínimas de la ética de la guerra, que no se siga secuestrando, violando instalaciones de servicios públicos, ni colocando minas antipersonales, que no se atente contra civiles ni se utilicen formas terroristas de lucha que le está haciendo mucho daño a una población civil inocente e inerte. Como lo prometí en su momento, cumplí con mi compromiso de gobernar hasta el último minuto del último día del mandato que ustedes me entregaron hace cuatro años.

Alguna vez dije que saldría del Palacio con la frente en alto o muerto. Mañana lo haré a plena luz del sol con mi conciencia tranquila por el deber cumplido. Pocas veces, en la historia del país, se interpusieron tantos obstáculos, externos e internos, en la gestión de un Presidente.

Los superé todos, convencido como estaba de que lo más importante era defender mi programa a favor de la gente, especialmente de la gente pobre.

Me retiro con la conciencia tranquila y sin ningún resentimiento porque estoy seguro de que la historia reconocerá, cuando pase la tempestad de los odios que rodeó mi mandato, todo lo que hice por la gente humilde de Colombia. También dirá que lo que hice, lo hice honestamente. Jamás fui un gobernante de odios ni perseguí a nadie por sus opiniones. Obré con dignidad y no permití que se tocara un sólo centímetro de nuestra soberanía.

Siempre estuve inspirado por el mejor deseo de servir a mi patria. Pido disculpas por mis equivocaciones y les solicito comprensión por las deficiencias del Gobierno. Me llevo el recuerdo de la gente humilde que me acompañó con la lealtad admirable, a lo largo de estos años.

Esas imágenes de los viejos agradecidos, de los niños sonrientes, de las madres solteras apoyadas en sus derechos, esas imágenes de los beneficiarios de la salud contentos, de los maestros reconocidos en sus sueldos, de los transportadores con mejores carreteras, esas imágenes de los indígenas y las negritudes con sus tierras, de las víctimas de la violencia reivindicadas en sus derechos, esas imágenes de las familias bebiendo agua potable bajo un techo propio, de los colombianos respetados en su culto y en su conciencia, todas esas imágenes serán mi mejor recompensa.

Regreso a la misma casa de la que salí, con Jacquin, con mis hijos y mis libros, rodeado de mis amigos, de mi familia y de mis leales colaboradores, regreso cuatro años más viejo y con varias canas en mi cabeza.

Quienes me acompañaron en este cuatrienio son testigos que me entregué en cuerpo y alma a la tarea de gobierno, todas las horas de todos los días sin descanso y sin tregua. No renunciaré a seguir influyendo sobre la vida política de Colombia particularmente cuando se trate de temas que formen parte de mis convicciones políticas o en los que se jueguen valores fundamentales de nuestra condición de Nación soberana e independiente.

Mis últimos votos como Presidente son por la paz de Colombia, seré un obrero infatigable al servicio de ese anhelo, sin egoísmos ni exigencias mezquinas.

Le doy gracias a Dios por haber estado presente en todos los momentos de mi gobierno y le pido, al despedirme, que los guarde a todos y cada uno de ustedes.

Que viva Colombia ahora y siempre!

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.