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REALIDADES CAMPESINAS

REALIDADES CAMPESINAS

Los negocios que dan pérdidas son malos y por lo tanto los datos oficiales sobre el resultado económico del sector agrario en 1992, divulgado en días pasados, confirma que las labores del agro, con algunas excepciones, no son buen negocio en Colombia y esto porque desde hace varios lustros a algunos de nuestros gobiernos se les metió en la cabeza que quienes se dedican a producir alimentos agricultores y ganaderos eran unos evasores de impuestos que estaban tapándose de plata y había que apretarles las clavijas. Entonces la cosa empezó a descomponerse, porque a pesar de lo que piensan presidentes y ministros, que no son campesinos sino gente de la ciudad y por lo tanto no saben ni imaginan las dificultades que enfrenta el hombre de campo y las angustias y pérdidas que padece con las imprevisibles e incontrolables eventualdiades climáticas, como son las sequías, las heladas en tierra fría o los excesos de lluvia, fenómenos todos con calamitosas consecuencias, sin mencionar las plagas

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
23 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Pero no solamente se presenta ahora en Colombia lo enumerado; a esto se ha sumado la indiscriminada apertura económica que apabulla al productor nacional, sujeto a tanta dificultad y, de copete, agobiado con avalúos catastrales desorbitados, voracidad fiscal e insumos costosísimos que encarecen en forma desmedida la producción, debiendo competir con alimentos de consumo masivo importados, procedentes de países que subvencionan por algo los subvencionarán al que los produce. Resultando que el agricultor colombiano no puede competir con el del extranjero y así tenemos que en 1992 se importaron 400 mil toneladas de maíz, hecho afrentoso que demuestra cuán pésimo negocio es la agricultura. En este aspecto nos hemos quedado atrás 20 años en lo que a mecanización se refiere, el equipo es desueto y escaso. Reponerlo, con precios altísimos y utilidades ridículas, si no se pierde, es imposible.

Mientras tanto, el éxodo del campo a la ciudad es masivo y los que antes producían comida son improductivos rebuscadores, desubicados contra su querer. La demanda de alimentos debido a la explosión demográfica aumenta a diario y en un país con innegable vocación agrícola, casi el 70 por ciento de la población está en las urbes y los héroes del campo abandonados. Mientras haya divisas suficientes se podrá alimentar al pueblo, pero no así el día que la minería, el petróleo y demás fuentes de moneda extranjera, como flores, frutas y manufacturas no alcancen a generar lo necesario para satisfacer la demanda alimentaria de un pueblo que crece como espuma. Qué sucederá? Manes de los gobiernos que pensaron que hacer del campo un buen negocio era propender a la grandeza del país y no como ahora, cuando alcabaleros y facinerosos les dan a los campesinos duro y a la cabeza como a las culebras.

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