BRASIL LUCHA POR APUNTALAR SU MONEDA EN MEDIO DE LA INCERTIDUMBRE ELECTORAL

BRASIL LUCHA POR APUNTALAR SU MONEDA EN MEDIO DE LA INCERTIDUMBRE ELECTORAL

La tempestad financiera que ha arrasado a las economías emergentes desde el sudeste asiático hasta Rusia, ahora se acerca a Estados Unidos y amenaza con dejarse caer sobre la enorme economía brasileña. (VER GRAFICAS: EL PULSO DE LA ECONOMIA BRASILEÑA)

14 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

Desde el colapso el mes pasado del rublo ruso, Brasil _la novena economía del mundo_ ha soportado los mayores embates de la última década. Las acciones de la Bolsa de Sao Paulo han perdido la mitad de su valor. Las tasas de interés se han disparado casi al 50%, lo que ha suscitado tal temor por el crecimiento económico que Ford Motor Co. y Fiat S.p.A. han impuesto cierres temporales de sus plantas de automóviles en el país.

Brasil ha perdido unos US$23.000 millones en reservas de divisas fuertes por la falta de confianza en el país para respaldar su divisa.

Esta hemorragia excede el monto total que recibió el gobierno de la reciente venta de la red telefónica nacional, Telebrás, la privatización más grande en la historia de América Latina.

Todo este revuelo se produce sólo tres semanas antes de las elecciones presidenciales, en las que el actual presidente Fernando Henrique Cardoso, un líder de libre mercado cuya característica ha sido la estabilidad económica, busca un segundo mandato. Su opositor de izquierda, Luís Inácio Lula da Silva, busca mejorar su posición en las encuestas mientras intenta convertir las elecciones en un referéndum sobre si Brasil debería imponer controles cambiarios y a las importaciones para tratar de aislar al país de los volátiles mercados actuales.

A Brasil todavía le quedan unos US$51.000 millones de reservas en dólares para apoyar el real. El viernes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prometió que también apoyaría a Brasil si fuera necesario. La noticia provocó un repunte el viernes del 13,4% en el mercado bursátil brasileño, que había perdido un 15,8% el jueves. Pero en la misma jornada, los inversionistas menos optimistas sacaron US$1.600 millones del país. Además, el país tiene unos US$80.000 millones en deuda a corto plazo que vence entre este mes y octubre.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Robert Rubin, dijo que Brasil es de vital importancia para los intereses estadounidenses y que Estados Unidos apoya los esfuerzos del gobierno brasileño para respaldar su economía.

Según los analistas, los países industrializados no pueden darse el lujo de pasar por alto el enorme mercado brasileño, que genera cerca de un tercio de todos los bienes y servicios que se producen en América Latina. En los próximos tres meses, lo que suceda en Brasil será clave para lo que suceda en América Latina y en el resto de los mercados emergentes , dijo Eduardo Cabrera, estatega para América Latina de Merrill Lynch. No hay forma de evitarlo: América Latina no podrá aumentar o mantener su valor si Brasil sucumbe .

Se trata de la crisis de confianza más grave que ha tenido Brasil en años, y alguien tiene que intervenir, ya sea aquí o fuera del país, para reparar la situación , declara Igor Cornelsen, banquero de inversión de Sao Paulo.

La alarma en Brasil ha contribuido a que se produzcan fuertes caídas en otras bolsas latinoamericanas y ha suscitado temores de que se pueda desatar una recesión en toda la región.

Además, esto no es Malasia, un mercado minúsculo dependiente de un enorme aparato de exportación; ni tampoco Rusia, un imperio que lucha por despertar del largo sueño socialista. Los 160 millones de brasileños son un gran mercado: el país es el segundo mercado mundial para jeans y el tercero para televisores.

Pero a pesar de su pujante cultura de consumo Brasil carga en sus espaldas con un viejo sistema político dominado por el tráfico de influencias. El país tampoco ha logrado frenar un déficit presupuestario equivalente a un 7% de la producción total. El resultado es curioso: un gobierno que gasta mucho y que tiene una baja calificación crediticia a nivel internacional, pero que mantiene su divisa fuerte y a la par con el dólar estadounidense. Brasil vincula el valor del real al dólar dentro de una banda de negociación, que cada año oscila para dejar caer el valor del real en aproximadamente el 7%. Pero ahora, ante la duda mundial que existe en torno a los mercados emergentes, el escepticismo de que Brasil pueda seguir apoyando el real _a lo que muchos consideran un valor demasiado alto y poco realista_ se ha traducido en un ataque a la divisa.

Los responsables de la política monetaria tienen pocas opciones. Cardoso rechazó por completo una devaluación, que podría revivir la pesadilla de una inflación y arruinar su reelección. También ha rechazado los controles cambiarios. Por consiguiente, la única arma política viable que queda es subir drásticamente las tasas de interés y así atraer a los inversionistas con altos niveles de rendimiento.

Pero cuando comenzaron los primeros problemas el mes pasado, las autoridades brasileñas titubearon. De hecho, hace 10 días, mientras el dinero abandonaba el país a un ritmo de US$750 millones por día, el Banco Central de Brasil decidió bajar las tasas para animar la economía antes de las elecciones. Cuando las autoridades finalmente subieron las tasas, la fuga de capitales no disminuyó en lo más mínimo.

Algunos analistas hablan mordazmente sobre la mala administración de la crisis. Se asemeja a los últimos días de Pompeya , dice Riordan Roett, un experto en asuntos brasileños en la Facultad de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins.

Pero Fernao Carlos Bracher, director general de Banco BBA Creditanstalt SA en Brasil, dice que el impacto de las tasas de interés puede ser el remedio necesario para tranquilizar los mercados de divisas y hacer que los inversionistas se fijen en algunos puntos fuertes que no han tomado en cuenta: baja inflación, un sistema bancario sólido respecto a los estándares de los mercados emergentes y un enérgico programa de privatización. Tenemos que enfrentarnos a la reacción de la masa , sostiene. Los que se salen ahora van a perder dinero .

En el mejor de los casos, Brasil resistiría hasta las elecciones del 4 de octubre, defendiendo su estricta política monetaria y sus reservas.

Si Cardoso resulta reelecto, sus defensores dicen que emplearía los primeros 100 días de su segundo período para impulsar por la fuerza una serie de reformas para reducir el sector público. Después, con las finanzas gubernamentales por fin bajo control, podría comenzar a aumentar la tasa a la que el real se devalúa frente al dólar, para poner fin a la amenaza constante de un ataque especulativo.

El futuro de la divisa es algo que preocupa a todos los brasileños. Y el éxito político de Cardoso ha estado vinculado a la estabilidad del real desde que introdujo la moneda en 1994, cuando era ministro de Finanzas.

Aunque el vínculo entre el real y el dólar suprimió la inflación, no acabó con la causa subyacente del problema: el enorme gasto público que suele estar asociado con el gobierno. Cardoso ha presentado una serie de reformas constitucionales para acabar con el despilfarro estatal, como por ejemplo el sistema de pensiones que paga a jubilados que ni siquiera tienen 40 años de edad. Ha sido el Congreso brasileño el que ha rechazado u obstaculizado este tipo de inciativas.

Como no pudo acabar con los déficit presupuestarios, Cardoso tuvo que seguir dependiendo del real para controlar la inflación. Pero a medida que pasó el tiempo sin que Brasil devaluara su divisa, el valor del real se fue distorsionando cada vez más.

El riesgo de depender demasiado de una divisa fuerte quedó demostrado en octubre, cuando los primeros temblores de la crisis asiática llegaron al país. Frente a un ataque especulativo que acabó con US$10.000 millones en reservas, el gobierno mantuvo el real con un aumento en las tasas de interés y el anuncio de un plan de emergencia para reducir el gasto público.

Pero en vez de disponerse a acabar de una vez por todas con los problemas presupuestarios, el gobierno no hizo más que tratar de ocultar el problema. Muchas de las propuestas de recortes nunca se concretaron. Cuando la devaluación del rublo y la moratoria rusa ahuyentaron a los inversionistas de todos los mercados emergentes, Brasil descubrió que no podía seguir ocultando el problema. Los inversionistas internacionales que tenían bonos y acciones fueron los primeros en escapar. Ahora, por primera vez en los cuatro años que tiene el real, también los brasileños han empezado a buscar el refugio del dólar. El número de negocios brasileños que tratan de protegerse de una devaluación ha ido en aumento diario , dice Paulo Mallmann, economista de Banco Industrial e Comercial SA, en Sao Paulo.

La estrategia de subir las tasas de interés para apuntalar el real es un arma de doble filo, porque aumenta en US$3.400 millones por mes las obligaciones del gobierno, cuyos títulos de deuda están vinculados a las fluctuaciones en las tasas locales.

Sin embargo, tras haber dejado atrás una dolorosa historia de devaluaciones e hiperinflación, la mayoría de los brasileños defienden la estabilidad del real. Mire lo que pasó con Rusia y con las economías asiáticas que siguieron el consejo de los gurús de mercado que les dijeron que una pequeña devaluación lo solucionaría todo , dice Paulo Ferraz, presidente de Banco Bozano, Simonsen SA, el banco de inversión más grande de Brasil. En la práctica, nadie ha podido hacer una devaluación exitosa .

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