LA REFORMA, MEDICINA PARA LA SALUD

LA REFORMA, MEDICINA PARA LA SALUD

Mientras camina por un pasillo con paredes manchadas de agua y azulejos rotos color verde linóleo, en un hospital con 300 camas, el doctor Héctor Chiavaroli dice: Por supuesto, tenemos que cambiar todo esto si queremos competir .

06 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Chiavaroli es el director de Policlínica Bancaria, hospital del sindicato bancario que enfrenta una de las últimas batallas del libre mercado en América Latina. Después de privatizar todo, desde los caminos hasta las empresas eléctricas durante los años 90, los gobiernos ahora están dirigiendo las reformas de mercado al sector de la salud. Esto cambiará la forma en que millones de latinoamericanos reciben sus beneficios de salud.

La reforma ya ha empezado a atraer el interés de los gigantes extranjeros de la atención médica. La unidad internacional de Aetna Inc.

firmó una carta de intención, no obligatoria, para adquirir el 49% de la mayor organización de salud de Argentina, Asistencia Médica Social Argentina SA, por una cantidad que no se dio a conocer. International Medical Group Latin America Inc., con sede en Florida, EE.UU., ahora administra una cooperativa nueva de ocho pequeños sindicatos que han juntado sus sistemas de administración de salud.

Un sistema grande sindical de salud en Argentina dice que está conversando con Cigna Corp., la que rehusó hacer comentarios.

Argentina es el mejor lugar para observar esta revolución, porque gasta el mayor porcentaje de su Producto Interno Bruto en cuidado de salud por persona que cualquier otro país en América Latina. El año pasado, el gasto en salud fue de US$23.500 millones. El país también es rico en servicios médicos, y tiene cerca de 500 programas separados de seguros de salud, la mitad de los cuales son administrados por sindicatos. Y, tal como ocurre en los países vecinos, la reforma es un asunto político delicado para el partido gobernante, que durante décadas ha usado subsidios de salud para mantener sus lazos con los sindicatos.

Ya hay gran número de fuerzas que se han combinado para producir un cambio.

El gobierno argentino quiere limitar su papel en el campo de la salud, para recortar el presupuesto. El Banco Mundial prestó US$350 millones para reestructurar las deudas de cuidado de salud, con la condición de que los proveedores se hagan más competitivos. Lo que estamos apoyando con este préstamo es la reforma política , dice Robert Hecht, que dirige el programa de crédito del banco para la reforma de salud en Argentina. Agrega que éste es el primer préstamo que el banco ha otorgado para reformar los seguros de salud.

En los últimos dos años, el gobierno ha permitido progresivamente que más de 250 sistemas sindicales de cuidado de salud, con un total de ocho millones de miembros, compitan entre sí. Por su parte, el Congreso está elaborando una ley que requeriría que los planes privados cumplan con estándares mínimos en el cuidado de salud. El resultado ha sido un realineamiento para la supervivencia de los más aptos, que debería cobrar fuerza a medida que fondos dedicados a las adquisiciones, las empresas de administración médica y las compañías aseguradoras se involucren más. Boston Consulting Group, de EE.UU., dice que el sistema argentino podría absorber nueva inversión por mil millones de dólares si hay una desregulación adecuada.

La buena noticia es que la calidad y eficiencia de la administración de salud ha mejorado para muchos argentinos. Pero los propios planes de salud pueden enfrentar momentos más difíciles. La falta de capacidad y volumen de muchos sistemas de salud sindicales ha producido ineficiencia y altos costos. Muchos no serán capaces de competir o, incluso, de sobrevivir , dice Jorge Becerra, vicepresidente de Boston Consulting Group.

Convertir esto en un juego de mercado es muy peligroso , dice José Zanola, secretario general del Sindicato de Trabajadores Bancarios, cuyo sistema de salud apoya a 410.000 personas. Y se pregunta: Es la salud sólo un negocio o deberíamos ofrecer algo más? .

No es una tarea pequeña para el jefe de un sindicato. La prestación de servicios de atención médica por parte de los sindicatos se remonta a la época del ex presidente Juan Perón y su esposa Eva, que fueron generosos en las prestaciones y subvenciones que otorgaron a los sindicatos para ganar su apoyo para el programa económico del Estado. La obra social , según se conocen los sistemas de salud, se convirtieron en una parte integral de la identidad de los sindicatos. Pero esa versión del peronismo ha sido cambiada hábilmente por las políticas de libre mercado del presidente Carlos Saúl Menem. A Zanola no le cabe la menor duda que las exenciones fiscales, los subsidios y las barreras contra la competencia que protegen a los sistemas de servicios de atención médica de los sindicatos, se están desmoronando. No se trata de menemismo , dice, sino de globalización .

En el primer piso de las oficinas de Zanola, los trabajadores de atención médica, vestidos en uniformes azules y verdes, se apresuran por servir a los clientes. Y Solidaridad es el nuevo nombre con el que sa ha bautizado el sistema de atención médica del sindicato.

Zanola ha contratado a PricewaterhouseCoopers LLP y Managed Care of America PPO Inc., de Coral Gables, Florida, para hacer más eficientes las operaciones, a la vez que corteja a una aseguradora de EE.UU. para dar al plan del sindicato una imagen, poder financiero, profesionalismo y atraer inversión , dice.

Pero no le queda mucho tiempo. Los empleados del sindicato ahora pueden contribuir su cuota mensual de cobertura médica a cualquier otro sistema sindical. Como la contribución mensual está basada en un porcentaje del salario, la migración de los empleados mejor pagados es las que más los perjudica. Algunos sindicatos han hecho acuerdos extraoficiales con aseguradoras privadas (a las que todavía no se les permite competir directamente con los sindicatos) para fortalecer sus planes. Los planes sindicales débiles enfrentarán mayores presiones financieras a medida que no puedan cubrir los costos o mejorar la calidad.

Esto ha sido como Vietnam , dice George Gulisano, perito contable estadounidense de 36 años que está ayudando a reestructurar Solidaridad. A pesar de su cobertura nacional y enorme hospital, Solidaridad ha sufrido grandes fugas de trabajadores bancarios que ganan sueldos altos.

Pero un funcionario de Solidaridad reconoce que años de corrupción y mala administración también han perjudicado la calidad. ste es un ambiente de negocios en que las cosas se llevan a cabo de una manera poco común, por decirlo de una manera sutil y no tan sutil , dice Gulisano. Al introducir más transparencia y eficiencia en los contratos, Solidaridad ha logrado reducir los gastos en más de un 20% el año pasado, o US$40 millones.

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