NEGACIÓN DE LA IDENTIDAD NACIONAL

NEGACIÓN DE LA IDENTIDAD NACIONAL

Sacrilegio! El himno nacional ya no sonaba igual, la interpretación en balada pop de Carlos Vives entró a competir con la rockera de Ekchimosis, dejando a un lado la versión oficial. El escándalo fue mayúsculo, Cómo podían usurpar uno de los más importantes símbolos patrios? Cómo podían pisotear lo que nos representa como nación?

14 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

Es cierto que estas versiones fueron todo un desatino; el himno nacional es eso: un himno. No es una balada ni una canción de moda, pero tampoco un torbellino ni un currulao; sobre todo, no es una manifestación de la colombianidad.

Lo anterior refleja parte del carácter de nuestra sociedad, resultado de condicionamientos externos determinados por la cultura dominante, ya sea la europea o la anglo-americana. El considerar lo culto como algo externo, difícil de alcanzar y por tanto de entender, pero digno de imitar y enaltecer, es un fenómeno recurrente en nuestra sociedad. Fenómeno que se contrapone a la existencia de una cultura propia, constantemente considerada inferior, intrascendente e incluso objeto de vergenza.

La noción de colectividad presenta los aspectos mencionados, toda vez que, mientras la cultura y la conciencia histórica son la base que nos sustenta como sociedad, lo exógeno es un factor que entra a determinar nuevas variaciones de la realidad nacional. La contraposición entre estas dos formas puede conducirnos a una pérdida de identidad ocasionada por la falta de conocimiento de nosotros mismos, de nuestra diversidad y de nuestras potencialidades como pueblo.

Las causas Desprecio de la diversidad cultural. Aunque en la última década se ha venido generando un clima de exaltación a la pluriculturalidad, esto no pasa de ser en la gran mayoría de casos un discurso coyunturalista que emplea ideas como diversidad y pluralidad para justificar la existencia de desigualdades sociales.

Si existiese real interés en proyectar nuestra inmensa riqueza cultural, lograríamos construir una nación con reales posibilidades de desarrollo; no obstante, el proceso en curso es de aculturación y masificación, desaprovechando este valioso recurso.

Si pensamos que el todo es superior a la suma de las partes, como las múltiples partes de un holograma entendemos cuál es la necesidad de alcanzar la una unidad nacional a partir de la diversidad cultural .

Globalización cultural. El proceso hoy conocido como globalización ha presentado múltiples formas a través de la historia de la humanidad. La concepción del mundo como gran zona unificada resulta ideal para mantener la división internacional del trabajo bajo los esquemas neocolonialistas.

El nivel cultural se expresa a través de manifestaciones masificadoras que entienden al individuo como un agente particular que interactúa en una sociedad de mercado, ya sea como ofertante de mano de obra o como consumidor de bienes, lo que lo inserta en la aldea global, desconociendo su contexto social y su realidad cultural.

Mentalidad extranjerizante. El poder social que nos es presentado corresponde a realidades ajenas a la nuestra; la concepción de nación parte de modelos generados en otros países (usualmente los desarrollados) donde han sido decantados a través de su aplicación a una realidad concreta, siendo posteriormente impuestos a nuestro contexto donde se presentan contradicciones. Lo anterior da origen al pensamiento según el cual se considera lo extranjero como digno de imitación.

Desequilibrios regionales. Las contradicciones en el desarrollo económico tradicional, caracterizadas por la existencia de pequeños centros productivos semi-capitalistas, junto con grandes zonas donde apenas se vislumbran limitadísimos procesos modernizadores, nos muestran un grave problema de diferenciación espacial. Una situación que parte de lo económico y se proyecta a lo cultural genera necesariamente procesos de desintegración de la identidad nacional, habida cuenta de que las regiones donde existe un menor grado de productividad afrontan, como consecuencia lógica, menores posibilidades de progreso social y humano.

Consecuencias Ausencia de unidad nacional. El momento histórico en que se encuentra Colombia exige el fortalecimiento de la unidad nacional, el desarrollo de las fuerzas productivas y la democratización de las diferentes esferas tanto materiales como sociales. Esta necesidad encuentra un obstáculo en el desmembramiento cultural que afrontamos; por esto se revela necesario reconstruir nuestra identidad y mejorar nuestra realidad a lo largo del proceso.

Bibliografía -Mejía Quintana, Oscar. Por una cultura polifacética y vigorosa. Debates, El Tiempo, enero 5 de 1992.

-Milton Santos, Espacio y mundo globalizado, Ed. Margen, Sao Paulo, 1993, pag, 33.

-Manfred Max-Weef, revista No. 11, sept-oct-nov de 1996, pág 71.

-Miryam Jimeno Santoyo. Diversidad es Riqueza. Instituto Colombiano de Antropología, octubre 1992, Introducción,.

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