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LA BODA REAL DEL AÑO

LA BODA REAL DEL AÑO

Como en los cuentos de hadas, una plebeya alcanza ser desposada por un príncipe heredero. Solo que esta vez ella no hizo la cacería, sino que Naruhito, tuvo que rogarle para que accediera a ser su esposa. Su nombre de sortilegio: Masako Owada. Había una vez una chica graciosa, de cabellos y ojos encarbonados, inteligente, talentosa y estudiosa, que anhelaba ser diplomática y consagrarse a su carrera, después de haber estudiado derecho en la Universidad de Tokio, economía en la Universidad de Harvard y de dominar francés, inglés, alemán y ruso.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
22 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Por la misma época, vivía en Tokio, un príncipe, con 32 años, quien desde hacía cinco años buscaba novia para casarse.

Ambos eran japoneses pero el destino no los había llevado a alternar hasta que ocurrió el milagroso encuentro, durante la visita al Japón de la infanta Helena en 1986.

El príncipe Naruhito de pequeña estatura, y modesto quedó flechado con Masako. Pero ella por entonces con 22 años, decidió continuar sus estudios en Oxford, en donde la había matriculado su padre Hisashi Owada, hoy viceministro de Relaciones Exteriores. Había pasado su niñez en Estados Unidos y Rusia. Nieta de Yukata Egashira, que fuera presidente del polémico grupo químico Chisso.

El príncipe del Japón Naruhito había sido flechado por Cupido. Comenzó la conquista, haciendo grandes esfuerzos para ganarse el afecto de la muchacha. Sin embargo, fue solamente el 16 de agosto del año pasado, cuando Masako aceptó un encuentro con el príncipe, atendiendo las gestiones de un amigo común de la pareja.

Desde entonces el príncipe Naruhito comenzó a llamarla asiduamente por teléfono. La insistencia del tímido Naruhito se vio recompensada el 19 de diciembre último, cuando élla le dio el sí a su tenaz novio. La emperatriz Michicko Soda, quien en abril de 1959 desposara al actual emperador del Japón, colaboró personalmente con la talentosa novia para calmar su temor a perder su libertad y para conseguir la aprobación de los funcionarios más reacios a la boda imperial.

El noble y la plebeya Hay que recordar que Michiko fue la plebeya que por primera vez conquistara a un príncipe japonés en toda la historia realista de ese imperio. Llegó a ser emperatriz el 7 de enero de 1989 cuando Hirohito falleció y el emperador Akihito subió al trono.

Ella, como Masako, tuvo que ser aceptada por el Consejo de la Casa Imperial encabezado por el Primer Ministro y compuesto por representantes de la familia imperial, el presidente de la Cámara de Representantes, el presidente de la Cámara de Consejeros, el presidente de la Corte Suprema y otros dignatarios.

Después de consultar a los astrólogos, se fijó el 3 de junio como la fecha propicia para la boda. Todo hace presagiar que los japoneses han encontrado la novia real para su príncipe heredero.

Todo parece indicar, también, que la boda real de Naruhito con la diplomática hoy de 29 años desatará en el Japón no solo una inusitada alegría en el reino del crisantemo, sino una fiebre comunista que superará los 26.000 millones de dólares que marcaron la boda de Michiko y Akihito.

Será una boda fastuosa, quizá la boda real del año. Naruhito (conocido también con el nombre de Príncipe Hiro) nació en Tokio el 23 de febrero de 1960. Es el primogénito de la familia imperial; se graduó en historia en la Facultad de Letras de la Universidad Gakushuin; luego pasó a la Escuela de Humanidades de la Universidad Gakushuin en donde se especializó en historia medieval del Japón. También estudió en Oxford. Es maestro en artes. Aficionado a la música; toca viola y violín. Es alpinista y juega tenis.

El Emperador del Japón es el símbolo del Estado y la unidad del pueblo y su posición dimana de la voluntad del pueblo en quien reside el poder soberano , según reza el Artículo 1 de la Constitución de Japón.

El día que el Príncipe Heredero Naruhito ascienda al trono del Japón tendrá que jurar el cumplimiento de sus responsabilidades con estas palabras: Prometo que siempre estaré al unísono con el pueblo y defenderé la Constitución .

Para entonces, la bella Masako estará a su lado como la Emperatriz reinante, y la leyenda dirá que ella es la plebeya que conquistó a un príncipe del Imperio del Sol naciente en las goteras del siglo XXI.

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