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Y DÓNDE ESTÁ EL PUEBLO RUSO

Y DÓNDE ESTÁ EL PUEBLO RUSO

La noticia de la intervención televisada del presidente ruso pescó a este corresponsal luchando con un destartalado radio de onda corta en un tren que recorría en medio de la noche los 800 kilómetros que hay entre Abjasia y la ciudad rusa de Rostov. Poco meritorio estar tan lejos de Moscú en medio de lo que se armó, pero muy útil para medir el pulso de la provincia en las pasiones de la lucha de poderes. Las dos provodnik (encargadas de vagón) bebían vodka con amigos. Cuando quien escribe les pidió con cara dramática que pusieran el radio porque iba a hablar el presidente, lo miraron con aire de asombro: Que hable, que hable; para nosotros nada va a cambiar .

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
22 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Por la mañana, en el tren se hablaba de todo, menos de la intervención presidencial. Quizá por desconocimiento. Había sido el sábado por la noche. Los periódicos en Rusia no salen domingo ni lunes. Y un tren nocturno está lejos de rumores y noticias. Pero ni en la estación de Rostov, ni en el aeropuerto, mientras buscaba de urgencia un pasaje de avión para volar a Moscú, pudo el corresponsal encontrar a alguien que hablara de Boris Yeltsin. Se daba claramente a entender que lo consideraban pelea ajena .

Esos allá arriba, peleando, y el país hundiéndose . Así sentenció sobre el problema el conductor del auto que me llevó del aeropuerto a mi casa en Moscú.

La calle tenía el aspecto de todos los domingos: poca gente, McDonalds rodeado de autos de lujo y sin fila porque una hamburguesa ya cuesta 600 rublos, la Plaza Maniesh ante el Kremlin desierta, los paseantes por el bulevar. Para cualquier recién llegado, la impresión era que nada especial tenía lugar.

Alrededor de la Casa Blanca (así se llama aquí el Parlamento) bullía la pasión. Cinco o seis mil partidarios de la oposición, en un mar de banderas rojas y consignas pidiendo la destitución de Yeltsin dictador , competían en estruendo oratorio con unos dos mil entusiastas del presidente que demandaban a su turno la disolución de la cueva de comunistas .

Allí estuvieron desde la mañana hasta la noche, separados por cordones de Policía que competían en número con los manifestantes y terminaron por añadir a las rejas metálicas una fila de jeeps GAZ para reforzar los escasos 200 metros entre ambas manifestaciones.

La sesión del Parlamento se transmitía por altavoces, entre aplausos y silbidos. Un par de fogatas encendidas calentaban a los participantes.

Los opositores llenaban la Plaza de la Libertad, que en agosto de 1991 vio a Yeltsin triunfar en su golpe de Estado. Paradoja apenas aparente porque, aparte el escenario, poco recuerda esto los días del golpe.

Pero por ahora, ni presidente ni opositores, tienen más que grupos de activistas, la mayoría de edad avanzada.

El pueblo se mantiene al margen, preocupado por la diaria sobrevivencia, cada día más difícil en las condiciones de hiperinflación actuales, sin creer ni en el presidente que prometió tenderse sobre los rieles del tranvía si llegaba a aumentar los precios, ni en los diputados que no poco le recuerdan el pasado.

RESPALDO MUNDIAL EE.UU. El presidente Bill Clinton consideró apropiada la convocatoria de un referendo en Rusia, para sacar al país del punto muerto político en que se encuentra y anunció absoluto respaldo a Yeltsin. GEORGIA. Tras advertir que la situación en Moscú huele a guerra civil , el dirigente de Georgia, Eduard Shevardnadze, expresó su respaldo al presidente ruso. Si Rusia continúa por el camino escogido por Yeltsin evitará una guerra civil , dijo. ALEMANIA. El gobierno alemán, por su parte, ofreció pleno apoyo al presidente Yeltsin y acusó a su Parlamento, dominado por comunistas, de socavar la naciente democracia de Rusia . FRANCIA. El gobierno galo recordó que siempre aprobó el movimiento de reformas lanzado por Yeltsin y que el propio presidente Francois Mitterrand había recalcado en su reciente visita a Moscú que el presidente ruso dispone de un margen de maniobra, que le permite someter proposiciones al pueblo ruso . JAPON. Tokio se comprometió ayer a proseguir su apoyo al presidente Yeltsin y prometió cooperar con los demás países miembros del Grupo de los Siete para lograr más ayuda económica urgente para Rusia. CEE. El presidente del consejo de cancilleres de la Comunidad Europea expresó su apoyo a Yeltsin y la esperanza de que sea capaz de continuar y reforzar las reformas .

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