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ZIPARÍS

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En qué se parecen París, la Ciudad Luz, y Zipaquirá, el imperio de los zipas?

Aunque la primera está muy lejos de ser salinera, y Zipaquirá, se encuentra a años luz de tener una torre como la Eiffel, al Arco del Triunfo o a un río como el Sena, por estos días, poseen algo en común: las dos son sede de un torneo mundial de fútbol.

En París, miles de hinchas de todo el mundo se reúnen para observar el último mundial del siglo. Allí los principales personajes son Baggio, Salas, Preciado, Ronaldo, Batistuta o Zidane.

Este municipio, por su parte, realiza el Mundialito Zipaquirá 1998 en el que los protagonistas son gato pocho , marranito y más de 500 niños entre los 8 y los 11 años de edad. Los menores integran 32 equipos, cada uno de los cuales representa a un barrio del municipio y a un país participante en el Mundial de Francia.

En el mundialito, las selecciones y los partidos se organizaron con base en los grupos y en los horarios del campeonato mundial. Por ejemplo, el domingo anterior, luego de que Preciado marcara el gol que revivió las ilusiones de la Selección Colombia, se enfrentaron los barrios Primero de Mayo y Bolívar 83 que representan a Colombia y a Túnez, respectivamente.

Mientras que la selección Colombia de Valderrama, Aristizábal y Rincón llegó al estadio en un bus con aire acondicionado, televisión, baño y sillas reclinables, la selección Colombia de Edwin Forero, William Acuña, Andrey Peña y Nelson Pinzón, llegó hasta el estadio de los Zipas, a pie luego de 20 minutos de caminata.

Y mientras ellos caminaban, sus rivales, los integrantes de la selección de Túnez, llegaron en un viejo Ford azul, modelo 50.

Para Colombia no hubo tiempo para la charla técnica ni para organizar la disposición táctica porque a Martín Monroy, el técnico, le tocó trabajar en Bogotá, mientras su hermano Henry, que hace las veces de asistente, llegó tarde al estadio.

El calentamiento, que en los equipos del mundial incluye un masajista, un médico y un preparador físico que están pendientes hasta del último respiro de los jugadores, fue para la pequeña selección Colombia un improvisado estiramiento a un lado de la cancha de juego que no duró más de cinco minutos.

Solo hasta faltando 10 minutos para el inicio del partido, Monroy se dispuso a escoger entre sus 18 jugadores disponibles, los nueve titulares. Algunos alzaban la mano para que fueran incluidos en el primer tiempo.

Otros, a gritos, pedían casi arrodillados la tan anhelada oportunidad . Entre ellos se encontraba Luis Alejandro Orjuela, arquero titular en el primer encuentro contra Rumania ( Los Cedrales).

Esta vez le tocó tirar banca , y aunque protestó a lo Tino por considerarse fijo, no fue castigado, ni expulsado del equipo.

Pero además de esas particularidades al interior de un pequeño equipo como el de Colombia hay otras características que hacen de este mundialito, un campeonato mundial fuera de lo común y que le permiten sobresalir por encima del mundial grande ; el de Francia.

En Zipaquirá no hay protestas de embriagados fanáticos en las calles. Los organizadores no deben movilizar a la policía ni a los grupos élite del municipio para controlar a los hooligans.

Aquí, algunos de los hinchas de uno y otro equipo llegan en el mismo carro, se sientan juntos en las graderías, comparten la misma bebida y se protegen del frío con la misma ruana. Incluso, algunos son compadres.

Con decir que para los partidos entre Yugoslavia ( La Concepción) y Alemania( Las Villas B ) e Inglaterra ( La Granja) y Rumanía ( Los Cedrales), los hooligans y las barras bravas fueron reemplazados por fervorosos padres de familia que no se cansaban de animar a sus hijos. Cabe aclarar, con gaseosa en mano.

En este torneo los periodistas no requieren acreditación y son los consentidos de la organización. Tienen un puesto reservado sobre la línea de juego al lado de los técnicos y están tan cerca de los jugadores que en ocasiones trabajan como recogebolas.

Los jueces a diferencia de los que imparten justicia en Francia, no son muy estrictos a la hora de señalar los fuera de lugar. Más bien prefieren dirigir con consejos a los menores antes que sacar tarjetas amarillas.

La Alcaldía de Zipaquirá y el Instituto Municipal de la Recreación y el Deporte de este municipio, están lejos de tener que darle a cada equipo participante 50 mil dólares por partido. Unicamente se encargan de patrocinar a algunos seleccionados con los uniformes y de darles un premio a cada jugador del equipo campeón.

Jamaica, uno de los palos Muchos de los equipos y de los técnicos que participan en el Mundial de Francia, darían cualquier cosa porque los resultados obtenidos por sus selecciones se parecieran un poco a los que se han dado hasta ahora en este Mundialito de Zipaquirá.

Uno de los más felices sería el estratega de Jamaica. Este equipo que representa al barrio Julio Caro, goleó a Argentina 5-0 y empató con Croacia 1-1.

España, eliminada en Francia, es en Zipaquirá una de las sensaciones. Le propinó a Nigeria la mayor goleada del torneo al vencerla 9-1 y superó a Paraguay por 3-2.

Otros de los resultados palos son el triunfo de Japón sobre Argentina (1-0), el de Yugoeslavia sobre Alemania (5-0) la goleada de Camerún sobre Italia (4-0) y la derrota de Colombia ante Túnez por (3-0).

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