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DOS PERDIDOS EN UNA EXTRAÑA NOCHE

DOS PERDIDOS EN UNA EXTRAÑA NOCHE

Agustín Núñez tradujo O assaito, de José Vicente, brasilero, y con el nombre de Dos perdidos en una extraña noche, lo entregó a sus amigos en inusual gesto de desprendimiento en el mundo de los teatreros.

Carlos Gutiérrez, actor serio, dedicado durante más de 15 años al universo de la dualidad tragicómica de la vida, optó por interpretarla con el actor Mario Parra, bajo la dirección de Fernando Leguizamón, asistencia de Katherine Plata y música original, compuesta especialmente para esta obra, de Ivón Caicedo.

El resultado es una hora y cuarto de acercamiento al yo, llevados de la solapa por José Vicente -quien hoy divaga entre la sombra de la locura- hacia el espejo del soy realmente el dueño de mi vida, qué estoy haciendo con ella, que objetivos tengo, soy sincero conmigo mismo? Los personajes tangibles en escena son apenas dos, Víctor Hugo, hay otro que flota en el pesado ambiente, García el tirano-jefe, pero los más valiosos son los que no se pueden manosear, la soledad y la supervivencia.

Sobre todo ahora que sentimos cómo la economía se angosta y la gente se ve a gatas para ganar siquiera lo necesario para vivir dignamente, viene a ser oportuna esta obra de teatro que no deprime ni agrede, solo ayuda a manejar con realismo y entereza el arte de transcurrir como empleado.

Derecho a ser humanos Víctor es un oficinista de banco y Hugo es aseador de esa misma institución. El primero es un solitario apático que se ve obligado a trabajar sin pensar por sí mismo, ante los ruegos suplicantes de su madre y el argumento de aguante mijo, porque si no qué hacemos. El otro, el aseador, es un hombre casado, con hijos, dispuesto a hacer lo que sea con tal de ganar unos pesos que le colaboren en el mantenimiento de su infiel esposa y sus desconcertados vástagos.

Se hacen comprensibles algunos aspectos a veces ignorados: los derechos a diversión, recreación, deporte, salud mental, alimento espiritual, desarrollo intelectual, es decir, el derecho a ser humanos.

Pero más que poner al espectador en el desgastado plan de exigir sus derechos, lo que despierta es la noción del deber que tiene cada quien de ser feliz y ser el dueño de sí mismo, sin detrimento del cumplimiento de sus obligaciones laborales.

Dos perdidos en una extraña noche es una obra que se sale de los marcos tradicionales , de la comedia fácil, del clásico relamido, de los monólogos aburridos. Llega puntualmente a un contexto oportuno y pragmático para hacer descansar de un peso moral al espectador.

Fundación Teatro La Baranda Cra.6 No.54-04 Tel. 2493174 Miércoles y viernes, 8:00 p.m.; sábados 6:00p.m. y 8:00p.m.

Hasta el 29 de junio

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