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PORRO AMOR

PORRO AMOR

En el sexto piso del asilo de ancianos Laconia Nursing Home, en el Bronx, Luis Carlos Meyer escucha todos los días su música y no deja de pensar en el regreso a Colombia. En las paredes hay fotografías del mar Caribe, y sobre la mesa de noche hay varios ramos de flores, un radio, un tarro de galletas y algunas cartas.

Quienes acuden a visitarlo le llevan sancocho de pescado, jugos de frutas tropicales, arroz con pollo y buñuelos. Meyer sonríe y aprueba con su mano izquierda. Conversa con dificultad, aunque en su voz es fácil adivinar los deseos que tiene de seguir viviendo y de volver a ver a sus amigos y compatriotas. Cuándo nos vamos para Barranquilla? , pregunta con insistencia.

La primera vez que Luis Carlos Meyer salió de Colombia fue en 1945. Estuvo en Panamá, Venezuela, Costa Rica, Cuba y México. Durante los años 50 y 60, Meyer fue un ídolo en México y grabó con la orquesta de Rafael de Paz. Sus éxitos más conocidos en esa nación son Micaela, El gallo tuerto y Linda jarochita, que la compuso en homenaje a las mujeres del puerto de Veracruz. En México grabó primero que el cubano Beny Moré.

En México, la casa disquera RCA Victor escribió lo siguiente sobre Luis Carlos Meyer: Conoció el éxito cuando grabó Micaela y El gallo tuerto. Las emisoras de radio se dedicaban casi exclusivamente a estas dos melodías, pero su éxito no terminó con este disco. Grabó La puerca, y una vez más el trepidante ritmo del porro arrasó el ambiente musical mexicano .

Micaela fue su máxima inspiración y fue grabada por la Billo s Caracas Boys y la Sonora Matancera. Además, fue el tema de la película Novia a la medida, un éxito de taquilla en la nación azteca. Su tema Trópico también fue grabado por la Sonora Matancera con la voz de Nelson Pinedo. Cuando estuvo en Cuba compuso el tema Tukimbé. En Nueva York compuso las canciones A Caribbean in Manhattan, El caramelito, Un pingino en Puerto Rico y La cumbia caliente, entre otras.

Meyer fue un trotamundos y por eso en Colombia no es muy conocido. Vivió en la Calle Medio Paso de Barranquilla y su primera actuación, a los 17 años, fue en el bar Chancleta del Barrio Bajo. También tocó con la orquesta Atlántico Jazz Band y se presentó en los mejores teatros y hoteles de esa época. En Bogotá grabó porros, cumbias, guabinas y torbellinos con las orquestas de Milciades Garavito, Alberto Ahumada y Francisco Cristancho. En Medellín se presentó en el Covadonga y el Bolívar. En los años 40 y 50 su voz se escuchaba en todas las emisoras de Colombia.

El musicólogo colombiano Hernán Restrepo Duque escribió que muy pocos músicos colombianos han tenido la trascendencia de Meyer. Fue en un momento dado toda la música costeña. La que nos prometían Bermúdez y Galán, la que nos entregarían Barros y Bovea, Buitrago y Durán. Bien o mal, porque Meyer lo hacía todo a su estilo sin importarle realmente la diferenciación que impondrían luego los caciques vallenatos o los jerarcas folclóricos del interior .

El estilo de Meyer, cuando estaba en su apogeo, era elegante y vivaz, aunque contrastaba con su recia personalidad y su mal genio. Su instrumento preferido era la guitarra, la cual tuvo que vender cuando el dinero comenzó a escasear. También tocaba el tambor, las maracas y el piano. Leía y escribía música, aunque nunca acudió a una academia. Fue autodidacta y perfeccionista. Cantaba en español, inglés, francés y calypso.

Meyer, conocido como El Rey del Porro , también estuvo en Canadá y vivió en varias ciudades de Estados Unidos. En Nueva York, a donde llegó en 1956, tocó con la orquesta de Xavier Cugat y se presentó en centros nocturnos como El Copacabana, Fantasy, Chateau Madrid e, inclusive, en el Carnegie Hall. Durante más de una década vivió en un apartamento del Hotel Empire, frente al Lincoln Center, de Manhattan.

Sin embargo, Meyer sufrió varios quebrantos de salud y en 1993 su cuerpo no aguantó más. Sufrió un infarto y un derrame y perdió gran parte de la memoria. Desde 1994 se encuentra en un asilo de ancianos del Bronx. Hasta octubre del año pasado nadie lo visitaba y se estaba muriendo de soledad y depresión. Pero gracias al interés de Elba Medina, una enfermera puertorriqueña, Meyer ha vuelto a recibir visitas y su salud ha mejorado un poco.

Después del artículo sobre su descubrimiento en el asilo de ancianos, publicado en El Diario/La Prensa de Nueva York, la vida y la obra de Luis Carlos Meyer han sido registradas en el Libro de Records del Congreso de los Estados Unidos. Los congresistas José Serrano y Bob Meléndez le brindaron este homenaje. Meyer también ha recibido varios homenajes de la comunidad latina.

A pesar de sus quebrantos de salud, Meyer está haciendo un último esfuerzo para conquistar el sueño que ha rondado su cabeza en los últimos años: regresar a Colombia. Se desplaza en silla de ruedas y necesita ayuda para satisfacer sus necesidades básicas, pero aún tiene fuerzas para conversar y preguntar sobre su regreso.

De su familia se conoce poco. Dice que tiene un hermano que aún vive en Santa Marta y cuyo nombre es Alfredo Castandet, quien usa el apellido materno. Además, mantuvo correspondencia con su sobrina Olga Elisa de Romero hasta hace unos 10 años. Pero ningún familiar ha aparecido. Meyer espera que durante el concierto en Barranquilla pueda volver a ver a su familia.

Su regreso a Colombia El músico barranquillero Luis Carlos Meyer regresará a Colombia el próximo sábado 18 de julio. El compositor de canciones como Micaela, Trópico, El hijo de mi mujer, Linda jarochita, Baila la cumbiamba, Mi compay Chipuco y Nochebuena, hace 45 años que no pisa su patria.

Meyer recibirá un homenaje del Gobierno por su contribución al desarrollo de la música de la costa atlántica colombiana. El Ministerio de Cultura realizará un concierto en honor de Meyer el 18 de julio en el Teatro Amira de la Rosa, de Barranquilla, la ciudad en donde el músico nació hace 81 años.

Además del concierto, al cual asistirán personalidades de toda la nación, el Ministerio de Cultura está imprimiendo un libro sobre la vida y la obra de este músico, que fue el primero en llevar los porros y las cumbias al interior de Colombia y a otras naciones del continente. El libro fue escrito por el autor de esta nota y llevará fotografías y algunas de sus partituras.

Luis Armando Soto, asesor del ministro Ramiro Osorio y encargado del Departamento de Homenajes Nacionales, dijo que el libro será distribuido a más de mil bandas regionales, además de a librerías y centros de estudio. Luis Carlos Meyer es uno de los mejores exponentes de nuestra música y merece el mejor tributo que el pueblo colombiano pueda brindarle , dijo Soto.

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