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RAZONES DE UN FRACASO

RAZONES DE UN FRACASO

Freddy Rincón contestó el teléfono, allá en el Novotel, lugar de concentración de la Selección Colombia, que se despidió del Mundial con más pena que gloria. No, no quiero hablar. No es bueno hablar porque estoy tocado. Discúlpeme , fue lo único que dijo.

Sin palabras y con más cabeza fría, es preciso adentrarse en las razones de tan baja producción futbolística, donde a duras penas se superó a Túnez y se cayó sin argumentos con Rumania e Inglaterra.

Por qué tan mal? Aquí doce razones.

1. Lo táctico Nos quedamos atrás de los demás países. Aquí lo advertimos una vez se pudieron observar los equipos. Esa línea vulnerable de atrás había entrado en desuso. Tampoco funcionó aquello de los volantes interiores, cuando lo que están poniendo en la cancha los equipos de renombre son los llamados carrileros o jugadores que actúan en los extremos. Así la defensa se hizo vulnerable y el medio no descifró cómo evitar que llenaran de centros el área de Faryd Mondragón.

Además, el equipo no entendió que los goles llegan cuando hay entradas masivas. Casi siempre, los delanteros colombianos o sus volantes ofensivos, estuvieron en inferioridad numérica para ponerse en posición de gol.

2. Sin reboteros Hernán Darío Gómez se casó con jugadores que no anduvieron bien. Fue el caso de Víctor Hugo Aristizábal, quien no resultó. Apenas un buen segundo tiempo contra Túnez, pero sin encontrar la manera de anotar. Otro que falló fue Mauricio Serna. Gómez murió apoyándolo, y el volante no encontró la forma. No hubo manera de resolver el problema de los rebotes. O cómo fue el primer gol de Inglaterra? Un despeje de Bermúdez y el inglés Anderton esperando para liquidar. Allí Lozano tampoco respondió.

3. El caso Asprilla Sin rodeos, Faustino Asprilla era el mejor hombre del equipo. Siete años en Europa y un buen nivel en los partidos de preparación eran razones suficientes. Pero el delantero cometió varias imprudencias: bajar los brazos en las prácticas después del partido contra Alemania y hablar más de la cuenta.

4. Hubo división No l grupo haya sido un nido de reyertas o comportamientos indisciplinados. Pero sí quedó claro que había jugadores de la línea de Asprilla, como Faryd, Aristizábal, Santa y Serna. Y los demás, o estaban con Valderrama o no tomaban posición. Fueron los jugadores los que le dieron el boleto de despedida al tulueño.

5. Valderrama El último buen partido que Carlos Valderrama jugó lo hizo en Buenos Aires contra Argentina, en noviembre del año pasado. Después el Mono no estuvo en su nivel. Lento y avejentado, quedó en pasitos frente a los veloces volantes rivales. Valderrama, salvo unos destellos con Túnez, perdió la pelota, frenó la marcha del equipo y sus pases mágicos desaparecieron como por encanto.

6. Falló Rincón Con tres mundiales encima y este último para el desquite, el volante Freddy Rincón careció de seguridad. Se fue de los partidos claves y debió ser sustituido. Su cuota de experiencia no se notó.

7. Los laterales No hubo manera de encontrar la fórmula de que los marcadores de punta entregaran bien la pelota y pasaran al ataque. También fallaron con la velocidad de los europeos. Apenas estuvieron mejor contra Túnez.

8. Mentalidad El equipo jamás se sobrepuso a los marcadores adversos. En la gira no remontó y contra Rumania e Inglaterra, el poder ofensivo fue escaso. México, del mismo nivel de Colombia, perdía dos a cero con Bélgica y empató. Lo mismo sucedió contra Holanda. Colombia se limitó a lamentar sus malos momentos.

9. La base El fútbol colombiano, que produce buenos jugadores, se maneja sin planificación. La Fifa se inventó torneos de selecciones prejuveniles, juveniles, sub-23, y de ello nada hemos sacado. Dónde están las escuelas para decantar el talento? 10. Los dirigentes Faustino Asprilla estuvo enfermo cinco meses, y solo cuando el problema resultó tan evidente, la dirigencia reaccionó. No hubo exigencia. Al técnico no se le exigió que viajara y observara el trabajo de los entrenadores europeos. No es posible que el famoso lío de la multa de Valderrama le diera la vuelta al mundo.

Cómo hace un dirigente para saber si el equipo funciona o no, si no va ni a los entrenamientos, si no se da cuenta del estado de los jugadores. Hay que hacer salvedad con Gustavo Moreno Jaramillo y César González, que siempre estuvieron allí. Claro que si ni siquiera se previó la presencia de un jefe de prensa, pues ya sabíamos cómo andaban las cosas por este lado.

11. Peleas con la prensa Tal vez la fórmula de Daniel Passarella sea la más sabia. Oídos sordos a las críticas de los medios de comunicación. Pero dirigentes, jugadores y cuerpo técnico colombianos se llenaron de susceptibilidades con las críticas de los medios. Y esto distrae y desgasta.

12. Los medios La prensa deportiva, y hay que convivir con ella para saberlo, está contagiada por el vedettismo. Hubo dos corrientes notorias. Los que apoyaron, sin nivel de crítica, al equipo, así advirtieran sus fallas, y los que lo atacaron con la peor de las descargas y con la mayor cantidad de adjetivos para herir. A los periodistas nos sobra soberbia, desinformación y la cláusula número uno: no ir a las fuentes. Opinar y pontificar a distancia no es buen periodismo.

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