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AYER A LA LEY SECA LE METIERON MUCHOS GOLES

AYER A LA LEY SECA LE METIERON MUCHOS GOLES

Si en Lens, Francia, los hooligans se pusieron de ruana las calles de esta pequeña población con licor en mano, en Bogotá, Colombia, la cosa habría sido muy parecida, si la Selección hubiera ganado.

Por qué? Pues, porque la ley seca , que el alcalde mayor, Enrique Peñalosa, impuso cada vez que la Selección Colombia jugara en el Mundial, ayer a muchos les importó cinco centavos. Y ya se sabe cuáles son las consecuencias de las celebraciones con licor incluido.

EL TIEMPO hizo un recorrido por los barrios Pablo VI, la Esmeralda, Los Andes y Rionegro, ubicados en el noroccidente de la ciudad, y encontró licoreras o cigarrerías abiertas y vendiendo licor sin recato alguno.

Entre la bolsa del pan - Me vende mediecita de aguardiente? .

Fue fácil acercarse con esta pregunta al tendero.

Algunos, sin ninguna precaución, iban a la estantería y, desde allí, preguntaban: De cuál? . Y el comprador pedía la que quería, la pagaba y salía tranquilamente.

Otros vendedores eran más precavidos. Pero con cuidadito que si me pillan, me friegan , respondían mirando hacia la puerta, para vigilar que no hubiera ningún policía cerca. Fresco. Me la da dentro de una bolsa del pan y listo , lo convencía el comprador.

Así le metieron varios goles a la ley seca . Y hasta goles olímpicos: algunos destapaban la cerveza o la botella de aguardiente en la puerta de alguna de estas licoreras sin problema alguno.

Cómo si fuera poco, además de saltarse el decreto, algunos cobraban más de lo normal. Por ejemplo, una lata de cerveza, que comúnmente cuesta entre 600 y 700 pesos, la estaban vendiendo en 900 pesos en varios expendios.

En siete de las diez 10 licoreras que visitó EL TIEMPO, se pudo comprar fácilmente el trago. En dos de las tres restantes, los vendedores fueron tajantes desde un comienzo y no quisieron vender argumentando que la Policía estaba cerca. En la otra, tal vez porque se encontraba llena, el tendero dudó y no vendió. Dos de las que no vendieron fueron del barrio Los Andes y Rionegro.

Mientras tanto, en los centros comerciales, los estantes donde descansaban vinos, aguardientes, brandis y otros licores de diferentes marcas estaban cubiertos por cintas donde se leía repetidamente ley seca . Pero, afuera, en los barrios, la gente podía comprar fácilmente lo que quisiera.

Por eso, si Colombia estuviera en octavos de final, la celebración hubiera dejado una cantidad enorme de borrachos... y de accidentados... y, quizás, de muertos.

Después de ver llorar a Mondragón, el Alcalde Mayor derogó el primer decreto (546), expidió el 579 y dejó a los bogotanos hacer su habitual viernes cultural.

Ni la Policía Metropolitana ni la Alcaldía, al ser consultados por EL TIEMPO, suministraron información sobre cuantos establecimientos habían cerrado y cuanta gente habían detenido por gambetear a la ley seca ayer Destacado

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