NOVELONES LATINOS PARALIZAN RUMANIA

NOVELONES LATINOS PARALIZAN RUMANIA

Las tiendas cierran, las labores agrícolas se interrumpen, y por una hora la localidad rural de Transilvania parece un pueblo fantasma. Pero no se trata de una alerta generalizada, ni tampoco de una emergencia nacional: Es simplemente que ha llegado el momento de la transmisión de un nuevo capítulo de la telenovela mexicana Esmeralda .

20 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Gran parte de los habitantes de Ocna Mures se sientan diariamente a la misma hora frente a las pantallas de televisión, para ver un nuevo episodio de Esmeralda , una telenovela original de Delia Fiallo y protagonizada por Leticia Calderón, Fernando Colunga y Salvador Pineda.

Escenas similares ocurren diariamente en toda Rumania desde la llegada este año de las series dramáticas latinoamericanas, que han invadido la televisión nacional con sus conflictos, sus pasiones y sus lágrimas.

Entre las novelas que han logrado mayor éxito entre la teleaudiencia rumana figuran, además de Esmeralda , las series Perla negra , Café con aroma de mujer y Corazón salvaje .

La mayoría de las novelas se transmiten en español, un idioma que los 23 millones de rumanos entienden con facilidad debido al origen latino de su propia lengua.

Los canales de televisión reciben millares de cartas mensuales de televidentes que piden más series, o quieren averiguar detalles sobre su desarrollo argumental.

Las dotaciones de algunas ambulancias se han retrasado en su tarea de recoger enfermos debido a las telenovelas, y a raíz de ello algunos hospitales han retirado los televisores destinados a los enfermeros.

Las telenovelas aparecieron por primera vez en las pantallas nacionales después de la revolución de 1989 que derrocó el gobierno comunista de Nicolai Ceausescu.

Pero no fue hasta hace algunos meses que las series producidas en América latina proliferaron en la televisión nacional, en parte debido a una nueva ley que limitó los niveles permisibles de erotismo y violencia en la pequeña pantalla.

Hoy día se transmiten por lo menos tres telenovelas diarias por los canales rumanos estatales y privados. Millones de rumanas siguen de cerca el desarrollo de Esmeralda , y muchas de ellas imitan además los vestidos y peinados de su protagonista, Leticia Calderón.

Las peluqueras y manicuristas de un salón de belleza de Bucarest piden a sus clientes que esperen unos minutos para poder ver el desenlace de un momento particularmente dramático de la novela. La telenovela ha causado incluso problemas en la legislatura porque los camareros y camareras del bar del parlamento han decidido cerrar el establecimiento durante la hora de la novela.

En Ocna Mures, una localidad agrícola ubicada a 280 kilómetros al noroeste de Bucarest, la afición por Esmeralda es particularmente evidente. La mayoría de las tiendas cierra durante la novela, que se transmite en horas de la tarde. Incluso las operadoras telefónicas suspenden ocasionalmente sus conexiones para ver la novela. En la casa de Rozalía Corbu, de 76 años, varias obreras agrícolas se han reunido para ver el capítulo de esta tarde. Al comenzar el programa, los rostros de las televidentes se transforman, se iluminan, y de vez en cuando dejan escapar algún suspiro.

Pobre muchacha , dijo Leonora Rotar, de 83 años. Daría la vida por verla feliz .

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