Secciones
Síguenos en:
LOS DOMINGOS DE GABO

LOS DOMINGOS DE GABO

Al bipartidismo le cayó entre la boca una votación alta, motivada sobre todo por la sectorización alrededor de una crisis de la que fue responsable. Como si fuera poco, el antioficialismo empezó a derretirse entre los dos partidos por falta de consistencia y la actitud entre ambigua y oportunista de su primera dama. No se trata de obsesión antipartidaria, sino de constatar cómo recuperan hegemonía del Estado dos partidos que estaban en el piso. El conservatismo contribuyó a consolidar esa deformación nefasta del delfinazgo, no obstante que disponía de otro candidato mejor. Lastrado ahora además con la derrota, a Horacio Serpa le sobran opositores para reeducar a su partido en la oposición. Al tiempo con el agite grotesco de la repartija de puestos, el arreglo de cuentas liberal va a ser a mordiscos; difícil que gavirismo, llerismo y galanismo, y desde luego el turbolopismo, cambien su ordeño al presupuesto por penitencia en el desierto. Triunfante gracias a la escisión liberal, el Pres

Mientras, Colombia avanza en su descerebración política. La euforia mostrará su fragilidad cuando la realidad cobre sus derechos y, por ejemplo, el apretón inicial de cada presidente se lo trasladen los empresarios al salario y el empleo, o la imposición externa sobre narcotráfico deteriore aún más el conflicto. La noción de paz durante la campaña ilustró lo lejos que están los partidos de la reforma que van a exigir realidad y guerrilla. Pero, aparte de lo anterior, ojalá que la reacción que también significaron las elecciones evite que en días haya que decir que esto aunque legal, es solo distinto pero igual de malo. Ojalá sirviera también para que se comprenda al menos que una sociedad no puede funcionar como lo ha venido haciendo. Hoy, el pensamiento universal regresa casi que unánimemente a su preocupación inicial por la justicia, o sea al significado de la democracia no solo como elecciones, sino como igualdad de oportunidades y distribución adecuada de riqueza.

Lo cierto es que los sucesivos gobiernos han ido perdiendo progresivamente siquiera la apariencia de ese tipo de inquietud humanística que hubo antes en Colombia, por lo menos como máscara del poder. Los think tanks dirigentes, como hay que decir, son yupis cuya exclusiva aproximación al funcionamiento social es el clima de negocios. Cuando quienes gobiernan lamentan la bancarrota educativa del país debían empezar por su ignorancia inocultable sobre fundamentos de la paz social. Si los tanques de la inteligencia de este gobierno van a ser, como todo indica, iguales a los anteriores, pobre Gabo, cómo se irá a aburrir los domingos.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.