LUZ MARINA ZULUAGA

LUZ MARINA ZULUAGA

Colombia es un país de reinas sobre todas las cosas. Nuestro país, según estadísticas realizadas por quien escribe esta nota, produce al año 40 reinas de importancia nacional; o sea que cada 9 días contamos con una nueva soberana. Si agregásemos otros niveles geográficos más pequeños, municipios, pueblos, barrios, colegios y bazares, no creo equivocarme si digo que las fiestas de nuestras entidades territoriales asocian su lúdica colectiva al nombramiento de una nueva soberana, quien siempre ante el pueblo colocará la corona sobre su cabeza expresando la realización de un rito.

02 de agosto 1998 , 12:00 a.m.

Nacer mujer en Colombia otorga así muchas posibilidades de un día ser soberana de algo. Las hay de belleza pura, como el reinado nacional o Miss Juventud; otras evocan la naturaleza, como los reinados del mar, del coco, la agricultura, la panela, la subienda, el algodón, la cosecha, el maíz, el café, la sal, la ganadería o del acero; hay las que representan fiestas, ferias y tradiciones, como la de Cali, la de Manizales, el Carnaval de Barranquilla, bambuco, folclor o turismo. Y hasta hay antirreinados como el internacional del coco travesti en San Andrés. Ultimamente nacieron las reinas de los bustos más bellos o los más grandes y la mejor cola . Por lo general, los protagonistas de esta abundante producción nacional terminan de comunicadoras de la televisión y así nos han acostumbrado a ver caras lindas sonriendo de periodistas, piernas espectaculares dando noticias, bustos gigantes o colas fenomenales organizando concursos.

Junto a las molestias y críticas a tantas alienaciones sobre el cuerpo y la imagen de la mujer, hay algo igualmente significativo. Los reinados en Colombia son parte de nuestra mitología cotidiana, algo así como el cine western de Estados Unidos, a través de los cuales se siguen, de manera exagerada claro, las peripecias y desmanes sobre la construcción de una nación desde su lado pistolero o festivo. Colombia es mito de mujer bella un poco salvaje. Algún día se hará una antropología de nuestros reinados y podrán revelarse más misterios. Por allí pasa nuestro país dividido en regiones y clases sociales; allí se exalta el racismo simulado; en los reinados se hace presente nuestro frenesí festivo y sus corolarios depresivos y ansiosos; en estas mismas fiestas llegan la violencia y ha habido demostraciones de financiación y presencia de las mafias cocaleras. En fin, en los reinados sobrevive nuestro anacronismo provinciano y el país moderno que sabe producir consumo de imágenes embellecidas.

Pero Luz Marina es la reina de las reinas, la única Miss Universo que tenemos. Ella misma en su vida ha llegado a ser Colombia en la expresión de mujer triunfante. Su belleza paisa de cabellos negros y ojos cafés la hicieron ícono latino. Su paso por la política para ser concejal de Caldas, luego gerente de una sucursal del BCH, muestra esa vocación nacional hacia la política y la banca de las mujeres lindas.

También en ella están las marcas de un triunfo juvenil y sus efectos: desde cuando quedó elegida conserva su mismo corte de cabello de moña recogida hacia atrás, que la hace reconocer como mujer clásica no sujeta a los cambios de la moda, pero también mujer instalada en una imagen que le fabricaron. Su imagen, 40 años después, cuando hoy se le reconoce como uno de los 100 personajes nacionales del siglo, representa la batalla de una mujer por ser y seguir siendo bella, pero también aquella que vive el drama de quien un país entero le encomienda la misión de ser nuestra reina de reinas, por encima de ser mujer y ser humano con derecho a envejecer y a equivocarse.

Hoy vive junto con su esposo recluida en su ciudad natal y se dice de ella, de su mito imperial, que ha sabido llevar con dignidad y mesura uno de los pesos más grandes sobre la anatomía femenina: que un jurado testimonie que una es la más bella de todas. Y esto en un país que hace de la belleza su fiesta nacional, ni siquiera comparable a la celebración del día de la independencia, pues el 11 de noviembre está por encima de cualquier otra fecha colombiana.

Armando Silva es profesor en la Universidad Nacional de Colombia y autor de varios libros.

Medidas perfectas LUZ MARINA ZULUAGA ZULUAGA. Nació en Pereira, antiguo departamento de Caldas, hoy capital de Risaralda, el 31 de octubre de 1938, en el hogar formado por Francisco Zuluaga y Margarita Zuluaga. A los 40 días de nacida fue trasladada a Manizales, ciudad en la que ha vivido toda su vida. El 12 de octubre de 1957 fue elegida señorita Caldas para representar a su departamento en el reinado nacional de Cartagena de ese año, certamen en el que resultó ganadora la antioqueña Doris Gil y como finalistas Luz Marina y la tolimense Mavel Villaveces París. Ante la renuncia al cetro de la antioqueña, obtuvo el derecho de representar a Colombia en el reinado de Miss Universo de 1958, en Long Beach, California, y resultó elegida el 25 de julio de 1958, a los 19 años, cuando estudiaba en el colegio La Presentación de Manizales. Su medidas eran perfectamente proporcionadas: 1mt 65 cmts de estatura, 52 kms y 600 grm de peso, 90 ctms de busto, 60 ctms de cintura y 90 cmts de cadera.

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