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LA CIÉNAGA QUIERE REVERDECER

LA CIÉNAGA QUIERE REVERDECER

Dicen los expertos que las mariposas son el mejor termómetro de la naturaleza porque su revoloteo no se puede apreciar en aquellos sistemas naturales que han sido impactados (las pobres huyen despavoridas). Con su presencia ellas indican que un sistema natural se encuentra sano.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
01 de junio 1998 , 12:00 a. m.

Por eso, en el último sitio de Colombia donde hasta hace 5 años se esperaba ver una mariposa era la Ciénaga Grande de Santa Marta porque allí se llevó a cabo el peor ciclo de destrucción socioambiental de América Latina. No en vano fue mundialmente conocida por ofrecer una especie de paisaje post nuclear compuesto por 25 mil hectáreas de mangle muerto.

Esta tragedia ambiental fue ocasionada por la excesiva salinización provocada, principalmente, por la construcción de las carreteras Palermo-Sitionuevo y Ciénaga Barranquilla, en la década del 50, que interrumpieron el flujo normal de agua dulce que requiere un ecosistema como este.

Pero, por esas maravillosas respuestas que da la naturaleza, hoy día cualquiera puede ver las mariposas de nuevo allí, en algunos sitios, como el mejor síntoma de un proceso de esperanza ambiental.

La Ciénaga Grande de Santa Marta, la de las incesantes mortandades de peces, la de los agroquímicos que lograron que las ostras tuvieran perlas pero de cadmio, zinc y cobre, la de los desvíos de cauces, quiere renacer. Ese es el regalo que este viernes, Día Mundial del Medio Ambiente, le entregará la naturaleza al país.

En este proceso de recuperación conocido como el proyecto de recuperación y manejo del complejo deltáico estuarino del río Magdalena, se han invertido 22 mil millones de pesos.

Esta inversión fue cofinanciada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y coordinada y ejecutada por el Ministerio del Medio Ambiente y la Corporación Autónoma Regional de Magdalena (Corpamag), con el apoyo de la Agencia de Cooperación Técnica Alemana GTZ.

Este jueves, el presidente Ernesto Samper inaugurará las dos últimas, pero también las más importantes, obras de ingeniería del Proyecto (cuyo diseño, a cargo de Alejandro Deeb, fue ganador del Premio Nacional de Ingeniería).

Se trata de la conclusión del dragado de los caños Renegado y Aguas Negras, en jurisdicción de los municipios de Remolino y Sitionuevo, que permitirán verter hasta 120 metros cúbicos de agua por segundo del río Magdalena al complejo lagunar de la Ciénaga. Algo así como 8 veces el agua que consume Bogotá diariamente.

Hace unos meses se terminaron las obras en los caños Clarín, El Torno y Almendros, con un impacto positivo y creciente en la parte norte de la Ciénaga y en el Parque Natural Isla de Salamanca.

De acuerdo con el ministro del Medio Ambiente, Eduardo Verano de la Rosa, el objetivo del proyecto, a mediano y largo plazo, es la recuperación efectiva, el ordenamiento y el manejo integral de las condiciones ecológicas y socioeconómicas de la región. Un proyecto nunca antes puesto en marcha en sitio alguno del mundo .

Su ejecución ha sido prevista en dos etapas. La primera a punto de culminar, con una duración de 5 años (1994 a 1998) y cofinanciación externa, en la cual se han realizado obras de ordenamiento ambiental, actividades de promoción, organización comunitaria y educación ambiental, ordenamiento pesquero y forestal y desarrollo de alternativas productivas rentables y sostenibles. Y la segunda, de duración indefinida, comprende la operación y mantenimiento de las obras y la ejecución, seguimiento y permanente evaluación y ajuste del Plan de Desarrollo Subregional , agregó el funcionario.

La clave, agua dulce El principio técnico básico para la recuperación ecológica del sistema lagunar de la Ciénaga Grande de Santa Marta es restablecer los aportes de agua dulce desde el río Magdalena, bajo el supuesto de que el complejo es controlable desde el punto de vista hídrico y salino, y que con un manejo hidráulico adecuado se pueden mantener niveles de concentración de sales necesarios para su recuperación ambiental y generación de flujos para el lavado de suelos.

Los diseños apuntan a crear condiciones de vida aceptables para la fauna y la flora. Con esta restauración se soluciona parte del problema del manglar y de la disminución progresiva de la pesca. El resto, lo tiene la naturaleza en sus manos. Y ya empezó a dar su respuesta.

Ciclo de destrucción El problema de la Ciénaga Grande de Santa Marta, lejos de ser algo regional, es el resultado de un conjunto de desastres ambientales nacionales. Es el problema de las 320 mil hectáreas de llanura aluvial del río Magdalena, de Neiva a Barranquilla; de 300 ó 400 años de uso y explotación de sus recursos; de la deforestación de la cuenca tanto en Cundinamarca como en el resto de departamentos que la contienen; de las cargas de contaminantes y plaguicidas que se le vierten en el Tolima; del manejo desordenado de la minería cientos de kilómetros abajo, y de las descargas de agroquímicos tanto en la Sierra Nevada como en la zona bananera por donde pasan los otros ríos tributarios de la Ciénaga.

Y el golpe de gracia: la construcción de las dos carreteras. La cadena de destrucción la completaron (la iniciaron o la continuaron, da igual) los métodos de pesca ilícitos y la deforestación de la Sierra Nevada de Santa Marta y sus cuencas, además de los procesos de colonización. Así se convirtió la Ciénaga en lo que fue catalogado como el patio de atrás de Colombia .

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