Secciones
Síguenos en:
LA MODA IMPONE LA ANOREXIA

LA MODA IMPONE LA ANOREXIA

Cuando alguien se enfrenta a un televisor y empieza a ver una película, o los comerciales, la única conclusión clara es que ser gordo no está de moda. Ni tampoco los cuerpos tipo Rambo o Terminator.

La moda ahora son las tallas pequeñas y de músculos definidos, pero sin abundancia. Para conseguirlo hay mujeres y hombres que se aplican grandes sacrificios, más dolorosos que los mismo silicios de los monjes.

La anorexia es esa enfermedad, más común en mujeres jóvenes, que debilita a la persona por carencia de comida. Es un trastorno de la alimentación que consiste en un intenso temor a engordar junto con una autopercepción corporal deformada: la enferma se ve siempre gorda pese a estar delgada y perder peso se convierte en su principal obsesión.

El trasfondo de esta enfermedad es siempre psicológico, por eso se da mayoritariamente en la adolescencia, cuando se es muy vulnerable emocionalmente, la personalidad se está formando, los estímulos externos, como la publicidad, tienen gran influencia, las modelos son el punto de referencia de muchas chicas, y la propia imagen de un cuerpo que pasa de niña a mujer no se acepta fácilmente.

El inicio puede coincidir con las siguientes situaciones: una dieta para adelgazar; los cambios corporales bruscos propios de la adolescencia; ganar unos cuantos kilos y los consiguientes comentarios críticos de la gente; alguna variación importante en la vida (cambio de casa, colegio, etc.); la enfermedad o muerte de algún familiar; un conflicto sentimental; la separación de los padres, etc...

Perder kilos Cada persona es un caso diferente, pero, normalmente, todo empieza por la intención de quitarse rápidamente unos kilos de más. Para ello se sigue cualquier dieta de moda, sin asesoramiento médico, y sin preocuparse de las posibles carencias nutricionales. Eliminados esos kilos se piensa que quizá podría perder alguno más y, además de seguir a dieta, comienza a hacer ejercicio o deporte indiscriminadamente. Aparecen los primeros trastornos: como la dieta no es equilibrada las carencias de nutrientes producen fatiga, vómitos, etc... Un pensamiento se vuelve constante: no comer, aun teniendo hambre.

Las anorexicas tienen una imagen distorsionada: nunca se ve delgada o todo lo delgada que querría y eso le deprime mucho. El miedo a engordar se convierte en su mayor obsesión y le impide, incluso, dormir. Tiene pesadillas sobre la comida y piensa que cuando pierda más kilos será más feliz.

Cómo detectar que se padece? Es difícil saberlo hasta que la enfermedad ya está avanzada y la pérdida de peso es muy evidente, ya que al principio puede confundirse con una inapetencia temporal. El último en darse cuenta suele ser siempre el enfermo. Según los médicos esto es lo realmente difícil: reconocer que se padece la enfermedad.

Todas la anorexicas se sienten tristes, insatisfechas, incomprendidas. La paciente se aisla cada vez más: de su familia, sus amigos, etc... y siempre piensa que los amigos no quieren saber nada de ella en lugar de pensar que es ella la que se está apartando. También evita muchas situaciones sociales para no ser observada ni juzgada.

Lo más común es que casi siempre en una actividad única, como estudiar, pero que le exige un esfuerzo mucho mayor que en condiciones normales, pues la capacidad de concentración disminuye. La obsesión por el ejercicio va en aumento: realiza largas e interminables caminatas, sube escaleras, nada con el propósito de quemar calorías. La anoréxica es hiperactiva, no se sienta, muchas veces come de pie, apenas duerme.

También evita comer pero trata de aparentar que lo hace. Se sirve muy poco, y aunque su plato tenga la mitad que los del resto a ella le parece siempre demasiado. Mentalmente hace un cálculo de las calorías que tiene delante, y se horroriza, después empieza revolver la comida, hace apartijos y se las ingenia para hacer creer que ha comido algo.

En las pacientes que sufren de anorexia, los pensamientos están básicamente relacionados con la comida y generan gran ansiedad y conflictos: estoy demasiado gorda se convierte en una idea exclusiva que cada vez produce una ansiedad mayor.

Las consecuencias más importantes son: sensación de frío constante debido a la disminución del gasto energético y de la temperatura del cuerpo; disminuyen las pulsaciones cardiacas, baja la presión arterial y se producen arritmias que pueden provocar un paro cardiaco y causar la muerte. La piel está deshidratada y se nota muy seca, áspera y quebradiza (especialmente en manos y pies); desaparece la menstruación; hay estreñimiento crónico; se debilitan los huesos al disminuir la masa ósea y aparece un vello fino y largo, llamado lánugo, en espalda, brazos y mejillas.

No sólo de a la mujeres jóvenes ya hay pacientes de 40 e incluso de 70 años con la enfermedad. Pero la gran mayoría son muy jóvenes, con dos picos de incidencia, uno entre 13 y 14 años y el segundo entre 17 y 18. Y tampoco todo el que quiere adelgazar tiene anorexia La diferencia está en que en el caso de la anorexia siempre existe un trastorno emocional que se suma a la obsesión por el peso y hace explotar la situación.

Qué puede hacer la familia? Para cualquier familia es un grave motivo de preocupación el tener una hija con trastornos alimenticios. La mayoría lo intenta todo para solucionar el problema, desde la persuasión al estallido de violencia. La enferma no quiere tomar conciencia de su situación, desoye los consejos y advertencias, se enfrenta con sus padres, que ven cómo la salud de su hija se deteriora peligrosamente. En cualquier caso se crea un conflicto familiar de tal envergadura que en algunas ocasiones puede desembocar en la separación de los padres.

El tratamiento debe ser múltiple e ir encaminado a solucionar el problema tanto psicológica como médicamente. También hay que intentar corregir los hábitos nutricionales volviendo, poco a poco, a una dieta completa y equilibrada. Es importante que la enferma comprenda que no se trata de que engorde sino que normalice su peso de acuerdo con su edad y estatura. El tratamiento psicológico irá enfocado, sobre todo, a variar la autopercepción deformada, e involucrar a la familia para intentar solucionar los posibles conflictos previos al inicio de la enfermedad. Si la delgadez es extrema y la vida corre serio peligro, es necesario la recuperación física antes de cualquier tratamiento psicológico.

Consecuencias de la bulimia La bulímica también tiene miedo a engordar pero delante de la comida se premia dándose grandes atracones. Una vez terminado siente un gran remordimiento, acompañado de terror a engordar y se provoca el vómito. A veces también utiliza diuréticos y laxantes. Así entra en un ciclo de comer-vomitar que hace que empiece a perder el control hasta el punto de que cada vez que come, vomita. Como lo hace a escondidas, empieza a sentirse avergonzada lo que agudiza su malestar e inquietud. Los atracones se viven como ajenos y repugnantes pero se es incapaz de controlarlos.

Con los vómitos continuados se produce deshidratación, diarreas, dolores abdominales, debilidad muscular, gastritis, vómitos de sangre, pérdida de esmalte dental, daños en las encías, el paladar y la garganta, trastornos menstruales, disminución de la presión arterial, taquicardia, arritmias (que pueden producir un paro cardiaco) e infecciones renales.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.