CABRÁN TODOS

CABRÁN TODOS

Son tantos los deseos y las ambiciones de unos y otros, que no será fácil lo que le espera a Pastrana en la tarea de armar un gabinete realmente representativo de cuanto constituye la gran Alianza por Colombia.

26 de junio 1998 , 12:00 a.m.

Está en primer lugar el problema de los liberales. Aludo a liberales como Valdivieso, De la Calle, Rafael Pardo y Luis Guillermo Giraldo (entre muchos otros), a quienes se supone que son los que habrán de acompañar al nuevo Presidente, puesto que explicablemente se sienten copartícipes del triunfo. En este sentido Andrés tiene dos opciones: o cogobernar con ellos, otorgándoles inclusive la representación del Ministerio del Interior, o cogobernar con aquellos liberales que no están dispuestos a irse a la oposición y eventualmente se encuentran ansiosos de formar parte del nuevo Gobierno.

Frente al complejo manejo del Congreso, es evidente que el nuevo mandatario tendrá que nombrar un ministro de la Política realmente político (valga la redundancia). Es decir, alguien que, como en el caso de Juan Manuel Santos, pudiera abrirle un boquete en el Parlamento a la anunciada oposición liberal, dispuesto como se propone a sublevarse de Serpa desde ahora (motivo elecciones 2002), y como de alguna manera lo hizo Betancur cuando finalmente designó ministro de Gobierno a una figura curtida en estas artes como Jaime Castro.

Así esa colaboración se interprete a título personal y técnico según sucedió con Castro y otros bajo la Administración Betancur, lo cierto es que quienes como liberales no colaboraron activamente en la campaña pastranista, y anhelan sinembargo estar en el nuevo gabinete, suponen que le prestarán mejores servicios políticos a la causa del próximo gobernante, más que los denominados liberales desteñidos que estuvieron no obstante al lado de Andrés desde un comienzo.

Ello implicaría para Pastrana asumir un precio costoso, como es el de tener que salir muy diplomáticamente de De la Calle, Valdivieso, Néstor Humberto Martínez, Arturo Sarabia y Augusto Galán (todos ex ministros), enviándolos a nuestras principales sedes diplomáticas. Sería una forma de compensar su colaboración sacándolos por lo alto y abriéndoles campo en su gabinete a otros liberales distintos de ellos presumiblemente más representativos desde el punto de vista parlamentario. Mas, aceptarán aquellos así como así esa aparentemente seductora alternativa? El otro problema para Pastrana son sus propios copartidarios. En efecto, en este plano también tendrá que satisfacer expectativas en tres órdenes distintos.

El primero, gobernar con su círculo íntimo (Moreno, Fernández de Soto, Pizano, Ruíz, Hernández, etc.). Descartar que ellos y otros más van a configurar el sanedrín de Andrés sería simple imbecilidad, pues para algo ganó.

Pero están también los conservadores tradicionales, de alguna forma identificados con la ortodoxia del partido y quienes más que justificadamente sienten que también tuvieron velas en esta victoria.

Está además el caso casi insólito de Fabio Valencia Cossio: insólito en el sentido de que, gracias a su votación en Antioquia, nadie discute que Pastrana es el Presidente. Se sentirá Fabio suficientemente representado con Juan Camilo Restrepo en el gabinete? No creo. Francamente no lo creo, aparte de que es seguro que a Restrepo lo escogieron ministro de Hacienda, no solo en virtud del visto bueno de Valencia Cossio, sino también por otras muchas razones.

Y está el caso del laureanismo o alvarismo. Es indudable que Pastrana también tendrá que invitar a alguien de esa cuerda a su gabinete. El problema es quién será ese alguien. Que se vea, hay dos opciones nítidas: Miguel Gómez Martínez (hijo de Enrique Gómez, para más señas) o Juan Gabriel Uribe, quien, además de pertenecer a esta casa política, fue el jefe de debate de la campaña de Juan Camilo Restrepo.

Y está por último el caso de Noemí Sanín a quien sin querer queriendo podrían nombrarle una cuota con Martha Lucía Ramírez de Rincón en el Ministerio de Comercio Exterior. Pues aunque Noemí dice ( dientes para fuera?) que detesta que le hablen de cuotas , es muy posible que Martha Lucía para nada detestaría que la nombraran en esa halagadora cartera, en su condición de mujer y liberal... técnica.

Pese a que el liberalismo se vaya formal e institucionalmente a la oposición que es lo que corresponde hacer si este fuera un país serio, como hizo Felipe González frente a Aznar en España, al haber perdido el poder, no dudo de que, so pretexto de colaboraciones patrióticas y de que los intereses de la patria están por encima de los de los partidos , no serán pocos los liberales que aun sin haber contribuido en su campaña terminarán pidiéndole cacao a Pastrana. O, para decirlo más elegantemente, ofreciéndole sus servicios nobles y altruistas, en un momento según se dice tan difícil como éste.

Pero que quede claro: será esa una participación personal, no institucional. De lo contrario sería un engaño con el propio electorado que votó por Pastrana, si descubre que quienes gobernarán son los miembros no retirados de la colectividad que precisamente fue derrotada en las elecciones.

Aunque, como dicen, aquí todo es posible y nada de raro tiene por eso mismo que quienes no se la jugaron terminen ahora internamente en el nuevo Gobierno, alegando sospechosos gestos de solidaridad patriótica: una manera muy colombiana de entender y practicar la política

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