LA FUNCIÓN DEBE CONTINUAR

LA FUNCIÓN DEBE CONTINUAR

Quién ha dicho que los edificios no tienen vida propia? La tienen y la pueden perder, pero también pueden recobrarla. Pueden resucitar .

31 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Así le sucedió al Teatro Municipal Pedro de Heredia , que desde su inauguración, en 1911, se fue deteriorando hasta que, a mediados de los setenta, poco después de que Fanny Mikey puso en escena la comedia Las Sillas , fue cerrado.

Veinte años más tarde se inició su restauración y ahora los cartageneros pueden decir que el Heredia , como el Ave Fénix, ha resucitado de sus propias cenizas. El telón se descorrerá hoy para que continúe la función.

El presidente Ernesto Samper asistirá a un coctel y luego la mezzosoprano Martha Senn, Pablo Arévalo y Frank Preuss ofrecerán el concierto inaugural.

El teatro se llamará ahora Adolfo Mejía, en homenaje al único músico colombiano de conservatorio incluido en la Enciclopedia Mundial de la Música.

El edificio fue desde 1618 consagrado como la Iglesia de La Merced y por su antigedad fue imperativo desarmar toda su estructura de madera para comprobar su estado original. Buena parte de ella estaba debilitada.

Antes de desarmarlo practicamos un minucioso levantamiento arquitectónico, con registros fotográficos. Hubo necesidad de inmunizar la madera que quedaba, enguacalarla, clasificarla y guardarla en una bodega , explicó el arquitecto Alberto Samudio, director de la obra.

Muchos días con sus noches, lupa en mano, revisando fotografías de las primeras décadas del siglo, sirvieron para que los artesanos de la Escuela Taller pudieran rehacer el trabajo, primero en barro, luego en silicona y, por último en yeso, que permitieron recuperar la yesería, destruida por el paso de los años y el descuido.

El maestro pastuso Henry Arias, experto en técnicas de dorado, capacitó a los artesanos para que engalanaran con una laminilla de oro de 22 kilates originaria de Venecia (Italia), la yesería de los palcos del Heredia .

De Paraguay se importó para los pisos madera de guatambú, clara y dura, que contrasta con la oscura de los palcos y se restauraron las cariátides (estatuas de las musas de la comedia).

Un pozo bajo el escenario para mejor resonancia y acústica; una capa de neopreno sobre el tablado para hacerlo flexible; el sistema mecánico de tramoyas de 16 pistas, entre otras comodidades, hacen parte del nuevo Heredia, que recobró el orgullo cartagenero.

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