OLA DE INCERTIDUMBRE REINA SOBRE BONOS DE DEUDA LATINOAMERICANA

OLA DE INCERTIDUMBRE REINA SOBRE BONOS DE DEUDA LATINOAMERICANA

Nadie puede adivinar cuántas vueltas da el mundo. Hace apenas unos meses estaba de moda pensar que los mercados de deuda latinoamericanos no tenían nada que temer ante la crisis de Asia y Rusia.

08 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

Los inversionistas estaban preparados para separar el riesgo en América Latina de la enfermedad que afectaba a otros mercados emergentes. Tal posición les permitió a los gobiernos latinoamericanos mantener intactos sus planes de préstamos en el exterior.

Argentina y Venezuela pudieron sacar adelante una emisión de bonos con relativa facilidad, mientras el apetito por papeles de otros mercados emergentes estaba a ras de tierra.

En los mercados secundarios, los bonos latinos se negociaban con descuentos poco significativos sobre su valor par, en comparación con los aplicados sobre sus equivalentes rusos. El valor de éstos últimos llegó hasta niveles que implicaron un incumplimento en la deuda soberana de Rusia.

Pero en tan solo dos semanas, el panorama ha cambiado totalmente.

El contagio esparcido por el incumplimiento de la obligación rusa y su continua crisis política han alcanzado, finalmente, a Latinoamérica. Si bien muchos inversionistas se han quedado, muchos otros se han ido.

Lo cierto es que la inmunidad latinoamericana se ha disipado a medida que los mercados bursátiles en la región se desploman y las divisas no sostienen su solidez.

Aunque el Fondo Monetario Internacional, FMI, y las autoridades de muchos países de la región protestan por la recalificación negativa hecha por la agencia estadounidense Moody s a Brasil y Venezuela, lo cierto es que tal resolución es, de alguna manera, un reflejo de la posición de los inversionistas. Moody s está considerando disminuir la calificación a México y Argentina.

El modo en que se está desarrollando el asunto es incontrovertible , dijo Richard Fox, director de deuda latinoamericana en Fitch IBCA. La pregunta es cuánto de ello resulta de un ajuste general en los portafolios hechos por personas que buscan cubrir sus pérdidas en Rusia, y cuánto tiene que ver con un comportamiento de largo plazo. Es demasiado pronto para anticipar de qué se trata en realidad .

Sin embargo, ya se pueden vislumbrar algunas implicaciones. La primera y más significativa es que el costo de los préstamos se ha incrementado dramáticamente desde que Rusia llegó al punto del colapso.

Tal posición tiene serias consecuencias para Argentina, que por años ha sido un juicioso deudor y cuya dependencia de los mercados de capitales internacionales es la mayor en la región.

La firma SG Emerging Markets estima que para el próximo año son 11.100 millones de dólares los que ese país deberá a la banca por cuenta de la maduración de bonos Brady y eurobonos. Este es dinero que Argentina se verá forzado a recaudar con dificultad si, como predicen los economistas, la región enfrenta una contracción en su Producto Interno Bruto.

La estimación es justificada. Cualquier ajuste en la economía brasileña, exacerbada por su estrecha política monetaria, tocará automáticamente a Argentina, fundamentalmente porque el 40 por ciento de sus exportaciones se dirigen hacia ese país.

Ello hará mucho más difícil que el Argentina esté en capacidad de cumplir con sus obligaciones un trimestre antes de lo debido, como lo ha hecho hasta ahora.

Y con el reducido deseo de los inversionistas por depositar su dinero en mercados emergentes, Argentina tendrá que buscar otras alternativas de financiación, tales como el mercado doméstico de bonos, los préstamos sindicados y los fondos del FMI que no han sido utilizados.

Argentina tiene una buena reputación pero eso no es suficiente para mantener a los inversionistas interesados cuando su deuda externa, preocupantemente alta, asciende a los 130.000 millones de dólares , dijo Tim Love, a la cabeza de la división de estrategia global y de mercados emergentes en SG Emerging Markets.

Argentina ha hecho todo lo posible por diversificar su riesgo en el servicio de la deuda y en el manejo de divisas. Pero su talón de Aquiles es su altísimo nivel de deuda externa , agregó.

Brasil, de otro lado, enfrenta el problema que ya todos conocen: debe encontrar un modo de servir su deuda externa por 50.000 millones de dólares.

Aunque este país tiene un programa de privatización por 80.000 millones dólares en el tintero, a la luz de la coyuntura no es prudente que confíe totalmente en que tales ingresos llegarán.

México, entretanto, no tiene necesidad de hacer préstamos externos para 1998 y 1999. En otras palabras, es menos susceptible de golpes.

A pesar de todo, y como reza el adagio popular, no hay mal que por bien no venga.

Latinoamérica ha pasado por varias crisis en el pasado, y es por ello que quienes están encargados de delinear estrategias de manejo económico tienen una mejor comprensión de lo que necesitan hacer en tiempos como estos. Es más: las crisis son con frecuencia positivas para América Latina, porque la obligan a aplicar políticas que de todos modos hubieran tenido que asumir , concluyó Fox.

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