LA F1: AL ROJO FERRARI

LA F1: AL ROJO FERRARI

Juan Pablo Montoya se acerca a la Fórmula 1 y es un casi un hecho, cuando escribimos estas líneas, que será el segundo piloto de la Escudería Williams - para la cual ya trabaja- en 1999.

29 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Metido cada vez más en esas lides pues participa en todos los ensayos regulares de la Escudería y ha sustituido a Hans Harald Frentzen en las últimas sesiones de pruebas, Montoya ha sido no solamente un personaje seguido por todos los medios que lo calib ran, cronómetro en mano, contra la élite del automovilismo mundial, sino también testigo de excepción de un campeonato que se ha puesto rojo Ferrari .

En efecto, luego de un decepcionante comienzo, Ferrari y Schumacher parecían destinados a ser de nuevo los grandes perdedores del torneo que el año pasado se les evaporó de las narices cuando el célebre episodio Schumi-Villenueve en Jerez de la Fronter a. Entretanto, los McLaren, apoyados esta vez sobre las llantas de Bridgestone y con los motores Ilmor-Mercedes más a punto y resistentes, iniciaron el año batiendo a todo el mundo con una superioridad insolente.

Pero en las ca rreras de Inglaterra, Francia y Canadá, tres sucesivas victorias de Schumacher le dieron la vuelta al asunto. En dos campos.

Por un lado, el deportivo, pues el torneo se puso interesantísimo ya que recuperó toda la competitividad, aunque Ferrari estuvo ayudado por dos auténticos golpes de suerte y contingencias que se unieron a su favor.

Por otro, porque Schumacher se entusiasmó con los progresos de su carro, desmintió los rumores de que se iría a correr en la McLaren y firmó un contrato por 120 millone s de dólares, para quedarse corriendo hasta el año 2.002 con la Escudería italiana. Finalizará su carrera deportiva, según sus proyectos, conduciendo los bólidos de Maranello y batirá, si nada se desbarata y las polémicas relaciones del equipo con sus pil otos están en otra tónica, otra marca: será el primer piloto en la historia en correr siete años seguidos para Ferrari.

Al contrato le colgaron otra prebenda nunca antes vista. Schumacher podrá usar el famoso escudo de Ferrari, el caballito negro en fondo amarillo sobre la heráldica del escudo del equipo de carreras, en todos los elementos de ropa, promoción y otros artículos personales de souvenirs con los cuales comercia y que le dan otros 5 millones de verdes al año.

En 1970, cuando Clay Regazzoni, un suizo italiano, era piloto de Ferrari, tuvo la ingenua idea de mandar a hacer una ropa deportiva que llevaba el escudito de Ferrari incluido, en tiempos en los cuales ese mercadeo no se estilaba aún. El emblema de la Es cudería iba precisamente en el bols illo trasero de todos los blue jeans, lo cual despertó las iras de Enzo Ferrari, el caprichoso patrón del equipo, quien vociferaba en su oficina al ver las prendas.

Non si porta mai il cavallino al culo (El caballito no se lleva nunca en el trasero), le dijo a Regazzoni y lo despidió como piloto.

Los tiempos han cambiado por lo visto aunque muy seguramente los diseñadores de la ropa Schumacher se cuidarán de la colocación de los emblemas en el futuro, a fin de evitar que su supercampeón salga con u na patada en el lugar adecuado.

En fin. Cerradas las anécdotas el campeonato va a tener un desenlace emocionante. Ya habrán corrido en Austria el 26 de julio pasado cuando tengan esta revista en sus manos y aunque cambien las cosas, no habrá aún mayores diferencias entre Hakkinen y Sch umacher en el puntaje, que aún favorecía al finlandés por 4 unidades.

Pero el descuento fue impresionante. En el Gran Premio de Francia, Ferrari hizo el 1-2 con sus dos corredores, situación en la cual el segundo de Schuma cher, Eddie Irvine, consiguió hacer un sutil y legal tapón que estiró enormemente la diferencia que le sacaron a Hakkinen en la arrancada. Allí hubo un golpe de suerte pro-Schumacher: su Ferrari partió mal y Hakkinen tomó la punta con indicios de escapars e. Pero anularon la salida por un problema técnico de otro coche y en el segundo arranque, se dio la situación contraria y Hakkinen no volvió a ver a Schumacher.

Tres semanas después en Silverstone, vuelve y juega. Hakkinen va ganando de largo cuando cae un torrencial aguacero. Entra el pacecar y reagrupa la carrera con lo cual Schumacher descuenta casi medio minuto que llevaba perdido. Al reanudarse la prueba, Schumacher que es el maestro en la lluvia, consigue lo predecible. Presiona a Hakkinen al error , éste se desvía en una curva, pierde tiempo y el alemán gana la carrera, con el otro Ferrari de Irvine en la nuca.

Las dos casualidades han ayudado mucho, aunque no puede decirse que el Ferrari le ha descontado al McLaren la diferencia con la misma contu ndencia de los resultados. Pero sí comienza a hacerse la distinción entre los pilotos pues la mayor experiencia de Schumacher y su superior solidez en el manejo de situaciones de punta le han permitido resolver a su favor situaciones en las cuales Hakkin en ha oficiado de espectador privilegiado y no se ha atrevido a hablar en el mismo idioma.

Un gran perjudicado; el escocés David Coulthard, segundo de McLaren. Mala suerte y errores lo han dejado atrás en los puntos y el famoso pacto de no agresión que ha bía formulado el equipo entre los equipos va a convertirse en un acuerdo de protección de Coulthard hacia Hakkinen, tal como lo hace Irvine con Schumacher.

Y a todas éstas, en qué anda el actual campeón mundial, Jacques Villeneuve ? Mal, aunque en mejoría.

Su automóvil Williams acusa varios problemas. Se fue el diseñador de la casa y el nuevo chasís nunca tuvo la superioridad de los anteriores, tanto que tuvo que ser rediseñado afanosamente entre carrera y carrera, lo cual le ha dado bastante trabaj o en el último mes a Montoya como piloto de pruebas. Renault ya no es fabricante directo de los motores de Williams, que ahora se llaman Mecachrome, y el desarrollo no ha sido al ritmo en el cual progresan McLaren y Ferrari. Total, mal de mecánica, lo cua l poco ha contribuido a motivar al impávido Villeneuve y tampoco le ha permitido al alemán Frentzen mostrarse de manera especial. Por lo contrario, éste parece dirigido a sus carreras de despedida, rumbo a los autódromos americanos.

Todo este panorama jue ga para Montoya.

Veamos: La firma de Schumacher cierra la alineación cabeza del torneo pues Ferrari se queda con sus hombres y bloquea los asientos de McLaren. Al menos el de Hakkinen y es muy improbable que cambien a Coulthard, por ser inglés y porque no hay en el merca do alguien con su experiencia disponible como para hacer experimentos. McLaren quería a Schumacher, piloto Marlboro, lo cual significaba cambio de cigarrillo hacia West. La paga sería monumental y ahorrársela también importante, amén de ev itar un difícil problema de cohabitación entre Schumacher y Hakkinen, quienes no están dispuestos a aceptar que el vecino sea el piloto número 1. Y pretender tratos iguales cuando habrían comprado por esa millonada, era bastante ingenuo. Por eso, el acuer do Schumi -Ferrari le quitó a McLaren muchos problemas logísticos, aunque en la pista va a ser un rival terrible.

Villeneuve, aburrido y mercenario, parece irse tras su manager Chris Pollock, quien compró la Escudería Tyrrell junto con Adrián Reynard, im portante fabricante de autos y quien lleva un récord: en cuanta categoría ha debutado, ha ganado en su primera carrera, hazaña que sería algo monumental de lograr en el nivel de la F1. Villeneuve ha dicho que no quería recargar con su nombre la presión qu e pesa sobre un equipo nuevo, pero todo indica que se va a intentar fortuna con el BAR (British American Racing Team).

Cuándo se había visto semejante desbandada en Williams, un equipo que es más famoso por echar a sus pilotos que por aceptar renuncias ? Hay una razón de fondo. En el 99, en Williams mantendrán los motores de Mecachrome que no están evolucionando como lo hacen en la punta sus rivales. Entonces, es difícil que estén competitivos. Por otra parte, en el año 2000, se pasan a motores de BMW loan como lo han hecho todos, el precio de la adaptación, en detrimento de los resultados inmediatos de los Williams. Este laboratorio no es el escenario justo para un campeón como Villeneuve, a}a en Williams. Porque la gente sabe que si se quedó con ellos, es porque percibía que podía ganar teniendo otras toldas para escoger.

Qué carta juega Frank Williams ? Traer de Estados Unidos a un piloto de muchos éxitos y sabida superioridad como Alex Zanardi para darle la cabeza del equipo, mientras en el segundo auto prosigue la formación y pulimento de Juan Pablo Montoya, un tesoro en polvo, pues a medida que trans}y por encima del de cualquier otro aspirante a la Fórmula 1.

Para 1999, Montoya tendrá mucha mayor experiencia que Zanardi en la puesta a punto del carro, en las pistas europeas, en el mismo mundo de la F1, en información técnica y en confianza del equipo. Correrá sin ninguna presión, mientras que para Zanardi el} iano, con este medio año más de carreras, comenzará a estar en el m}el, mantener su contrato con Williams parece ser la carta más adecuada para este momento de su carrera deportiva y se siente muy a gusto con su equipo actual. tanto, que ha rechazado ofertas d} futuro.

En la mitad de este torbellino de propuestas y rumores, todos buscan pescar en río revuelto. Schumacher y Hakkinen, el título. Villeneuve, un cambio de frente. Frentzen una salida de}a, solamente espera la oportunidad. Lo demás, está listo y más claro que todo lo demás.

Entretanto, al colombiano le queda una tarea: ganarse el campeonato de la Fórmula 3000 para el equipo Supernova, lo cual no parece una tarea lejos de su alcance, de acuerdo a la manera como se ha ganado las últimas carreras del torneo.

Claro que en el automovilismo nada está escrito y pasan muchas cosas hasta cuando cae la bandera. Pero la ruta y el rumb}las revistas inglesas ya empiezan a verlo como el potencial gran problema para Schumacher. Menudo reto.

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