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DE AVILA, LA ALEGRÍA DE LA DELANTERA

DE AVILA, LA ALEGRÍA DE LA DELANTERA

Anthony De Avila se cansó de correr el lunes en el Stade Municipal de la Mosson de Montpellier. Entró por la derecha, eludió por la izquierda, gambeteó por el centro. Los defensas tunecinos no lo hallaban.

El portero tuvo trabajo extra con él y, seguramente, necesitó comprar una caja de aspirinas por el tremendo dolor de cabeza que le provocó.

De nada valieron los grandotes marcadores que el técnico de Túnez, el polaco Henry Karsperzack, asignó para su persecución. De Avila le dio a Colombia la alegría que había perdido en la delantera.

El Pipa , de nuevo, demostró tener el tamaño, la velocidad y la malicia de un mosquito. Pero él, así es la vida repleta de ironías, desintegró la resistencia tunecina como lo hace un manotazo con un zancudo. Fue una de las figuras de la victoria 1-0.

Solo le faltó el gol. Por todos los medios lo busqué. Desafortunadamente no tuve una oportunidad clara y se me escapó. Lo importante fue que todos hicimos las cosas bien , dice sin parpadear.

Su gesto duro, de rasgos afilados, no cambia cuando confiesa que al final del partido, fueron momentos de angustia, momentos de cansancio... Había de todo. A mí se me estaban encalambrando las piernas porque de tanto picar . Con ese calor te vas desgastando y, para completar, no venía el gol... Todo eso te desespera .

Así y todo, encalambrado, con la mente ofuscada, con el cuerpo pidiendo una nevera, De Avila realizó su último esfuerzo: correr, como lo hace a un pase al vacío del Pibe , para abrazar a Léider Preciado y celebrar el gol del triunfo.

Cuando él patea y la pelota entra, mi sensación fue de descanso. De tanto correr de allá y pa acá, ya estaba muy cansado y estaba algo desmotivado. La emoción para mí fue descanso, una alegría de descanso .

Con los músculos relajados por la pomada mágica del marcador a favor, el pequeño jugador de 34 años, de pasitos cortos y velocidad de liebre, estuvo a punto de marcar su gol. A pesar de sus endurecidas piernas, le ganó la carrera a la defensa y desde un ángulo imposible alcanzó a estrellar el balón en la raíz del vertical derecho. El rebote lo halló Preciado y volvió a anotar. Sin embargo, el juez de línea anuló al tanto.

No sé por qué lo anula. Dicen que marcó un fuera de juego, pero no sé cómo si yo arranco de atrás, Aristizábal me la da bastante bien, pateó, pega en el palo y Preciado lo introduce... No sé por qué lo anula, no sé por qué... .

El fútbol no da tiempo para festejos parciales, y menos en un Mundial, Pasado mañana Colombia se jugará la clasificación a los octavos de final contra Inglaterra. De Avila lo sabe. Nuestra mentalidad es ganar. En mi caso personal, cuando uno hace una buena actuación y se gana, da más moral. Lo que viene es muy importante y, seguro, voy a tratar de hacerlo mejor .

Quizás El Pipa encuentre el gol que en Montpellier estuvo a punto de hallar, a pesar de sus piernas encalambradas...

G.M.

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