GIGANTES EXPLORAN NOVEDOSAS SALIDAS PARA SUPERAR LA CRISIS

GIGANTES EXPLORAN NOVEDOSAS SALIDAS PARA SUPERAR LA CRISIS

Los eventos que han tenido lugar desde el año pasado en el entorno económico mundial han hecho que presidentes de naciones, ministros de finanzas, analistas y presidentes de empresas estén revaluando sus posiciones estratégicas.

07 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

Es natural. Cualquier alteración del status quo implica necesariamente una búsqueda de caminos alternativos para enfrentar situaciones de crisis e incertidumbre.

El foco de atención se centra hoy en el proceso de globalización.

A nivel macro, se han visto claras muestras de que algunos gobiernos consideran el proteccionismo de algunos de sus sectores como una opción.

El control impuesto por Malasia sobre los flujos de capital extranjero, la intervención de Hong Kong en su mercado de acciones y la petición de los industriales argentinos a su gobierno para controlar las importaciones de países con monedas devaluadas, plantean la posibilidad de que un nuevo y diferente entorno, en el que la supremacía de los mercados es cuestionada, se esté formando.

Las crisis asiática y rusa no dejan de recordarnos que los riesgos asociados con la apertura de las fronteras y una convertibilidad total del capital puede ser muy alto, en la medida en que el flujo de portafolios de corto plazo son por naturaleza susceptibles de salvajes fluctuaciones.

Sin embargo, mientras E.U. y Europa estén a la cabeza de la política comercial global, es remota la posibilidad de que las economías más débiles de los mercados emergentes tiendan a asumir regímenes proteccionistas.

Y es que, aunque la acción de Malasia podría abrir las puertas para que otras naciones tercermundistas pongan restricciones sobre sus flujos de capitales, ello iría en total detrimento de las sanas políticas económicas que hasta hoy han logrado muchos países en vía de desarrollo.

Los argumentos que sustentan el proceso globalizador son muchos.

A mayores controles en las fronteras económicas mayores son los obstáculos para que el capital fluya hacia los lugares donde más se necesita, en consecuencia la eficiencia de los mercados sería menor.

Adicionalmente, los países con controles sobre el capital tienen acceso limitado a financiamiento barato y accesible en los mercados internacionales. En otras palabras, sus tasas de inversión y crecimiento sufren.

Pero no son sólo los gobiernos y sus ministros especializados los que andan en vilo por la debacle que hoy por hoy agobia a todos los mercados. A nivel micro, la incertidumbre esta igualmente latente.

Si bien se pensó alguna vez que las compañías más sólidas y poderosas del mundo podrían verse exentas del devastador efecto mariposa , hoy el escenario es totalmente distinto, y quiérase o no, la globalización, con sus rápidos flujos de información y capitales, ha tenido mucho que ver en el asunto.

La filosofía de inversión detrás del mercado en alza de Wall Street, durante la actual década de los noventa, ha descansado sobre la creencia de que una revolución en la tecnología de información y el triunfo del capitalismo de libre mercado alrededor del mundo, derivarían en un período de crecimiento sostenido y productividad creciente.

Las compañías que más se beneficiaron de esta mentalidad fueron Coca Cola, que por años ha representado el emblema de la globalización, y los gigantes gemelos de la tecnología, Microsoft e Intel.

A la luz de la verdad, son esas tres compañías y otras del mismo perfil las que han sufrido más.

Durante los pasados siete años hemos visto el buen aspecto de la globalización, pero ahora estamos viendo la otra cara de la moneda , dijo Jeffrey Applegate, estratega de Lehman Brothers.

Hasta hace poco, estas multinacionales habían permanecido inmunes al remezón mundial, gracias a su alcance global y rápido crecimiento, que justificaban el premium asignado por los mercados.

El panorama no es ya el mismo. La seductora Coca-Cola ha perdido más de un cuarto de su valor desde su pico más alto en el pasado mes de agosto.

Las corporaciones en el sector de computadores y software también han visto caer el precio de sus acciones. Las firmas relacionadas con la red de Redes, Internet, han sido particularmente abatidas, y ello ha llevado a algunos inversionistas y analistas a preguntarse si la bomba interactiva está a punto de explotar. Yahoo, Excite, Netscape y Amazon.com ya lo han sentido.

La mayoría de sus acciones se desplomaron entre el 20 y el 30 por ciento la semana pasada.

Del temblor nadie se salva. El índice Russel 2000, de las empresas estadounidenses más pequeñas, llegó a su tope a principios de abril, y desde entonces ha caído en el 30 por ciento.

Tampoco se han salvado las compañías que han utilizado los mercados bursátiles para consolidarse a través de fusiones y adquisiciones. Travelers, el grupo de servicios financieros, en medio de una fusión planeada con Citicorp, ha visto el precio de su acción desplomarse en más del 40 por ciento. WorldComm, que está al borde de completar una estrategia igual con MCI Communications, ha perdido cerca del 30 por ciento.

Nada qué decir de la industria bancaria. Las acciones de los bancos, no han podido detener su deslizamiento cuesta abajo por seis semanas. Desde su máximo en julio 14, el índice Keefe Bruyette & Woods de la Bolsa de Filadelfia, ha caído en más del 31 por ciento.

A dónde irá a parar todo esto?, es la pregunta que todos se hacen.

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