BAENA AL CUADRADO

No paran de reír. Se miran a los ojos y sueltan una carcajada. Tratan de ponerse serias y no son capaces. A Marisa y Cristina Baena les parece irreal todo este cuento que están armando alrededor de ellas. Se sienten unas simples jugadoras de golf y no unas estrellas de televisión. Sin embargo, son noticia. 1998 es su año. Mientras que la mayor será profesional en septiembre, la pequeña entrará a formar parte del equipo de la Universidad de Arizona.

26 de julio 1998 , 12:00 a. m.

La famosa es Marisa y yo llevo del bulto por ser la hermana , dice Cristina, algo que es cierto, pero no. Lo que pasa es que los triunfos de Marisa han opacado los suyos. Haber sido cuarta en un Mundial Juvenil de Golf y estar a punto de entrar a integrar el equipo femenino de una universidad estadounidense, no son logros que pasen inadvertidos.

Pero Cristina, la pequeña de la casa con 18 años, siente que todo es culpa de su hermana, la famosa. La misma hermana de 21 años, que es el sándwich de la familia, que en septiembre le cederá su cupo en la universidad para convertirse en jugadora profesional de golf. Un reto que asusta, pero que es hora de hacer . La misma que según Cristina, va a hacer un cambio radical en el golf de Estados Unidos y en el golf mundial .

Ella va a hacer muchísimas cosas que nadie ha hecho. Primero porque es latina y hay muy poquitas latinas que sobresalgan el golf; segundo porque es flaquita y chiquitica y le da más duro que cualquier gorda gigante del mundo, y porque es adorada con la gente y a todos los saluda y les conversa, algo que nadie hace en el tour femenino mundial donde la mayoría son normalitas, odiosas y serias .

Y es que las firmas de publicidad repica Marisa han tenido muchos problemas vendiendo este deporte porque las mujeres no son muy femeninas, no hay nadie que impacte. Entonces, esa es una ventaja muy grande que yo tengo. Además soy relajada, hablo, hago comentarios simpáticos dentro del campo de juego, lo que es un cuento diferente .

Talento y dedicación Ambas se admiran pero saben que son distintas. Lo de Marisa es talento innato, lo mío es de pura práctica , dice Cristina, pero Marisa le dice que no es cierto. No Marisa, me muero de la pena, yo si tengo mucha habilidad pero fue a través del tiempo y de practicar y practicar que he salido adelante. Usted ha practicado la mitad de lo que yo he practicado y le ha ido mucho mejor que a mí , aclara Cristina, siempre con una sonrisa cálida en sus labios, algo que caracteriza a estas pereiranas amigueras y cariñosas que no dudan en salir y rumbear con sus amigos cuando tienen tiempo libre.

Según palabras de Marisa, Cristina es habilidosa, pero también es muy constante. Yo hago como más locuras. A mi de pronto me sale un tiro que uno dice y esta de dónde sacó eso? Yo creo que Cristi es más derechita, siempre está más en su cuento .

El futuro de ambas, está supeditado a muchas circunstancias. Las cosas no son fáciles. Y es que jugar en Estados Unidos, no es simple. Allá todo es muy distinto. Las presiones son muy diferentes, hay un ambiente mucho más pesado y todo depende de como usted sea capaz de reaccionar a la presión, a la gente, a los campos , cuenta Marisa al tiempo que advierte que el futuro de Cristina depende de la adaptación que tenga. Si es buena, como la que ella tuvo, seguramente le irá bien.

Marisa cuenta que su actitud ante el golf cambió hace tres años cuando se fue a estudiar a los Estados Unidos porque se ganó una beca para jugar golf . Yo acá era de un relax y de una calma. Pero desde que estoy en Estados Unidos soy una persona muy intensa, compito mucho y esa es una de las facetas que aquí no me conocen. Allá doy más porque me exigen más .

Algunos dicen que Cristina es más seria que yo, pero me gustaría que me vieran jugar un día en Estados Unidos para que se den cuenta que soy lo suficientemente seria y competitiva. Además, soy buena competidora porque se perder y con la gente que ando no tengo rivalidad fuera de la cancha .

Luchar, luchar y luchar Por ahora, las dos van a hacerse compañía. Cristina vivirá en Tucson, Arizona, en el apartamento de Marisa, tratando de seguir los pasos de su hermana, mientras que esta viaja por Estados Unidos jugando torneos. De una u otra forma, nadie niega que la chiquita de las Baena tiene una ángel protector. No todos tienen una hermana famosa que les hacia propaganda entre los entrenadores estadounidenses para que se la llevaran a los equipos.

No todos los jóvenes prospectos tienen una hermana que ya ha aprendido lo suficiente como para darles los consejos necesarios. Por eso, Marisa sabe que Cristina tiene futuro, inclusive también puede llegar a ser profesional.

Y aunque hace dos años no competían en un mismo torneo, como lo hacen este fin de semana en el club Militar de Bogotá, las dos saben que pueden triunfar. No importan las enfermedades, las pataletas, ni el mal genio, ambas conocen que el secreto del éxito está en luchar. Saben que tienen que disfrutar de lo que hacen porque sino estarán perdidas. Tienen que ser fuertes y no ceder a la presión. Ellas lo son, cuestión de educación.

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