SE DESINFLA LA REFORMA POLÍTICA

SE DESINFLA LA REFORMA POLÍTICA

Es muy claro el contraste entre la prontitud y claridad con que la administración Pastrana asumió el ajuste fiscal y la intervención sobre la economía, y la languidez y confusión con que viene manejando la reforma política, el otro de los pilares de su proyecto de Gobierno junto con la paz.

06 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

El martes pasado a varios representantes a la Cámara les llegó un borrador del documento del famoso referendo (por medio del cual se va a hacer la reforma política), que había sido concertado días antes entre el ministro de Interior, Néstor Humberto Martínez, y el Directorio Conservador.

Era casi ridículo lo que se proponía allí como reforma política , dice un Representante de la comisión Primera de la Cámara. Tanto así, que algunos parlamentarios llamaron al Ministro para que no viniera al día siguiente al Congreso a discutir sobre la reforma, pues no había documento base para discutir nada. Sin embargo, Martínez decidió acudir pero no aclaró mayor cosa , concluye el Representante.

Y es que esta semana, luego de varios días de críticas y comentarios en tono menor y a puerta cerrada, se juntaron finalmente varias voces para cuestionar lo que se considera un proyecto de reforma inocuo, que no ataca los problemas de fondo del desbarajuste político (una reforma cosmética, la llamó Juan Manuel Santos el miércoles) y que ha terminado generando demasiado desconcierto en el Congreso por un manejo que muchos consideran desatinado.

Reina la confusión Realmente no sabemos esto para donde va , dice el senador Juan Martín Caicedo. Creo que el Gobierno no ha generado mayor claridad sobre lo que busca con la reforma política y para que la quiere hacer , asegura.

Varias voces han empezado a insinuar que el Gobierno está metido en la reforma casi a la fuerza, sin mucha convicción, y básicamente por cumplir con un compromiso electoral con los independientes, que él firmó a cambio de asegurar el respaldo de Ingrid Betancourt y su grupo .

En este punto, el presidente del Congreso, Fabio Valencia Cossio, asume una vehemente defensa del Gobierno: creo que se está criticando injustamente un proceso que no ha arrancado, que apenas está en borrador. El gobierno sabe que esta es la cuota inicial para la paz , afirma.

El caso es que la confusión en el Congreso es muy grande. Y fundamentalmente en tres aspectos. El primero es qué vía va a utilizar la reforma para llevarse a cabo. Existen dos caminos básicos: un acto legislativo o un referendo. El primero lo hace el Congreso solo, sin necesidad de acudir a nadie. El segundo, lo responde el pueblo. Sin embargo, para poder consultarle a la gente se necesita un texto expedido por el Congreso.

Muchos parlamentarios han elevado su voz para pedir que les dejen hacer la reforma a ellos, sin tener que acudir al pueblo. Aunque hay muchas señales encontradas, todo indica que el Gobierno se inclina por el referendo, que además fue el compromiso explícito adquirido con el grupo independiente de Ingrid Betancourt.

Si es por referendo yo no le jalo , pues ese referendo es un castigo al Congreso , afirma un representante a la Cámara. Mire no más el último texto que conocimos; en él le quitan al Congreso la elección del Contralor, del Procurador, la posibilidad de investigar al Presidente. Es como una venganza por la absolución al Gobierno pasado .

Y es un grave error porque una verdadera reforma política tiene que hacerse fortaleciendo el control del Congreso sobre el Presidente y no debilitándolo. Y además, porque un país no puede hacer una enmienda a su Constitución por vengar un episodio personal , concluye.

Y la paz? El segundo punto de la gran confusión en que anda la reforma es si debe ser anterior a un proceso de paz o posterior a ella y en consenso con la guerrilla. Al respecto hay muchas opiniones que respaldan cada bando.

Realmente nuestro gran temor es terminar haciendo una reforma a retazos, que casi nos deje en ridículo cuando sobrevengan las grandes discusiones sobre cambios profundos al sistema que planteen los diálogos con la guerrilla , dice la senadora Claudia Blum.

A mediados de la semana, el ex ministro Juan Manuel Santos, en carta al presidente de la Cámara, Emilio Martínez, sugirió llevar a cabo la reforma política de modo paralelo con los diálogos de paz, e integrando en ella a los alzados en armas.

Una reforma en la que solo participemos los que ya estamos de acuerdo sobre lo fundamental no tiene ningún valor. Hay que llamar a los que quieren destruir la casa y ponerse de acuerdo con ellos sobre cómo distribuirnos el espacio y convivir dentro de ella. De resto, una reforma que no apunte a ese problema básico solo conseguirá cambios cosméticos , dice Santos.

Al respecto Ingrid Betancourt, que es la defensora más caracterizada de la reforma, considera que la lucha contra la corrupción y el clientelismo son dos requisitos básicos para atemperar la paz. Lo de Santos son solo ganas de hacer protagonismo , le dijo ella a EL TIEMPO.

El tercer punto que genera mucha confusión alrededor de la reforma política es con quién debe sentarse a conversar el Congreso, quién debe ser el interlocutor, para poder adicionarle al proyecto elementos reales que contribuyan al proceso de paz.

Nosotros no sabemos si debemos hablar con el comisionado Víctor G. Ricardo, o con la sociedad civil que estuvo en Maguncia, o con la comisión de paz que creó al final el Gobierno Samper. Ahora también la Cámara tiene su comisión. Es que esta explosión de interlocutores con la guerrilla, hace menos clara la situación , afirma Juan Martín Caicedo.

Tertulia capitalina No solo confusión parece ser el sentimiento que genera hasta ahora la reforma política dentro del Congreso. Muchas críticas se han elevado acerca de la pobreza de su contenido (ver recuadro) y del manejo que se le ha dado a su redacción y a sus discusiones previas.

De lo que hemos visto hasta ahora en los documentos previos, esta es una perfecta reforma de tertulia capitalina; inconsulta, inocua y ajena a las realidades del país , asegura un representante a la Cámara que pide reserva de su nombre.

La gran crítica en este punto es que la redacción y el debate de los borradores han sido totalmente cerrados y excluyentes, todo a cargo de un grupo de expertos.

Creo que el gran problema de la reforma (de lo que han dado a conocer hasta hoy) es que ninguno de sus puntos se ha detenido en una evaluación real sobre donde atacar los problemas , dice Andrés Dávila, director del magister de Política de la Universidad de los Andes.

Un buen ejemplo es pensar que reduciendo la edad para votar a los 17 se consigue moralizar pues la gente joven es menos corrupta. Eso es iluso y no obedece a ningún estudio social o demográfico , señala él.

Sobre el carácter excluyente que ha tenido el diseño inicial de la reforma, muchos recuerdan las mesas de discusión públicas y la participación de universidades y ONGs que precedieron los debates y la redacción de la Constitución de 1991.

A esta reforma le ha faltado pueblo y se está quedando corta pues su intención básica es luchar contra el clientelismo. Creo que el Gobierno ya lo comprendió y va a hacerle fuertes modificaciones al contenido y a la metodología , concluye la senadora Claudia Blum.

Puntos centrales de la reforma hasta hoy Según el último borrador conocido, estos son los puntos centrales de la reforma: - Ciudadanía a los 17 años.

- Listas únicas de cada partido en cada circunscripción electoral.

- Financiación estatal a las campañas de los partidos.

- El Presidente será investigado por una Alta Corte de Justicia formada por el presidente de la Corte Suprema, y la tercera parte de los magistrados de la Corte Suprema, de la Corte Constitucional y del Consejo de Estado.

El voto en blanco tendrá valor político y jurídico. Si obtiene el 50 por ciento del total de sufragios, invalidará las elecciones.

- Se creará una jurisdicción disciplinaria que hará control fiscal y disciplinario sobre todos los servidores públicos. Será comandada por una Corte Disciplinaria y Fiscal.

- El Contralor General será elegido por la Corte Disciplinaria y Fiscal, de terna que envíen: las academias, los magistrados de las altas cortes, y la junta del Banco de la República.

- Se fusionan la Defensoría del Pueblo y La Procuraduría General de la Nación.

- El Procurador será elegido por la Corte Disciplinaria y Fiscal de terna enviada por: el Presidente de la República, las academias, y los magistrados de las altas cortes.

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