HISTÓRICA ELECCIÓN HOY EN EL SALVADOR

HISTÓRICA ELECCIÓN HOY EN EL SALVADOR

La nueva utopía salvadoreña El Salvador tras doce años, de una de las más sangrientas guerras civiles del continente espera consolidar definitivamente la paz y la democracia con la fiesta electoral que hoy se celebra. En medio de un controvertido proceso de paz y con la sombra del neoliberalismo económico, seis candidatos presidenciales, cambian los adustos AK-47 búlgaros por las consignas electorales y discursos llenos de buena voluntad.

20 de marzo 1994 , 12:00 a. m.

Los dos principales comandantes de esta lucha política son Armando Calderón Sol, de la gobernante Alianza Republicana Nacionalista (Arena), con el 40 por ciento en las encuestas, y Rubén Zamora, de la coalición izquierdista integrada por el ex guerrillero Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional y Convergencia Democrática. con el 20 por ciento. Fidel Chávez Mena de la Democracia Cristiana (PDC), con un 15 por ciento de las preferencias según estudios del Centro Interamericano de Investigaciones.

El amplio espectro político otorga a estas elecciones un grado de legitimidad sin precedentes.

La sociedad salvadoreña elige cada tres años la Asamblea legislativa, de versión unicameral y los cargos de presidente y vicepresidente cada cinco años. En esta ocasión, como cada quince años sucede, ambas elecciones concuerdan en una asistencia general a la democracia.

La posibilidad de una segunda vuelta sumada a la incertidumbre de las encuestas, hacen que el resultado de estos comicios se espere con gran suspenso. El Salvador intenta diluir su reciente pasado violento con la democracia. La más pequeña de las cinco naciones centroamericanas, vivió desde 1980, es decir, durante doce años, una de las más sangrientas guerras civiles del continente. Lo prueba la muerte de más de 70 mil personas.

Es por eso que hoy, en medio de un controvertido proceso de paz y con la sombra del neoliberalismo económico, seis candidatos presidenciales, cambian los adustos AK-47 búlgaros por las consignas electorales y discursos llenos de buena voluntad.

Los dos principales comandantes de esta lucha política son Armando Calderón Sol, de la gobernante Alianza Republicana Nacionalista (Arena), con el 40 por ciento en las encuestas, y Rubén Zamora, de la coalición izquierdista integrada por el ex guerrillero Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional y Convergencia Democrática. con el 20 por ciento.

Adornada con la expectativa de traer la pacificación definitiva, la fiesta democrática cuenta además con la participación de Fidel Chávez Mena de la Democracia Cristiana (PDC), con un 15 por ciento de las preferencias según estudios del Centro Interamericano de Investigaciones. nLe siguen Jorge Martínez Menéndez del Movimiento de Unidad, Rhina Escalante de Rey Prendes por el Movimiento Auténtico Nacional (MAC) y el único economista de la baraja presidencial, Edgardo Rodríguez por el evangélico Movimiento de Solidaridad Nacional (MSN).

Este amplio espectro político otorga a estas elecciones un grado de legitimidad sin precedentes. Pero, qué se juega en este viaje a las urnas? La sociedad salvadoreña elige cada tres años la Asamblea legislativa, de versión unicameral y los cargos de presidente y vicepresidente cada cinco años. En esta ocasión, como cada quince años sucede, ambas elecciones concuerdan en una asistencia general a la democracia. Con una mayoría de cincuenta mas uno, se escogen además los elementos que conforman a 262 consejos, alcaldes y los 20 diputados para el parlamento centroamericano.

La elección presidencial contempla la realización de una segunda vuelta en caso de que alguno de los partidos en contienda no alcance a obtener la mitad más uno de los sufragios.

De acuerdo a las encuestas realizadas, Arena, pese a su favoritismo, no lograría ser elegido en la primera vuelta. Esto abriría paso a un interesante juego de alianzas con los partidos menores. En este contexto, la Democracia Cristiana cobraría una importancia vital.

El reacomodo de fuerzas para una posible segunda vuelta, a realizarse el 30 de marzo, no sería el mejor ambiente para la actual coyuntura salvadoreña. Para no hablar de un gobierno cuya base estaría fragmentada en una gama muy disímil de intereses económicos y políticos. El riesgo de una fractura sería muy alto, el caso de Nicaragua es un buen ejemplo.

Una elección directa mantendría un ambiente propicio para consolidar la resolución del conflicto. La reincorporación de los subversivos a la vida civil, la reconstrucción para cubrir la necesidades básicas, son obstáculos que cualquiera de los ganadores tendrán que sortear.

Sangre y Arena Para llegar a comprender el panorama político salvadoreño es necesario reconocer el papel de los dos actores principales del escenario político. ARENA, el partido que con el presidente Alfredo Cristiani ha gobernado durante los últimos cinco años, tuvo a cargo dos tareas principales. Por un lado asumir la responsabilidad de la negociación para poner fin al conflicto bélico y por otro, incorporar a la infraestructura de gestión estatal el proyecto neoliberal.

Su presidencia, a finalizar en junio, se concentró en la búsqueda de estabilidad y crecimiento sostenido y en el desarrollo de una economía de mercado, en la que la privatización y el cierre de instituciones estatales han sido parte esencial de la estrategia.

Su administración tiene el mérito de haber sido reconocida por la guerrilla como interlocutor legitimo al tiempo que mantuvo a flote el barco económico durante los últimos tres años de guerra.

Durante su administración las remesas familiares enviadas al país por más de un millón de salvadoreños residentes en Estados Unidos, se convirtieron en la principal fuente de divisas. Sólo en 1993, los ingresos por ese concepto representaron 884 millones de dólares.

La tasa de inflación de 1993 fue de 12.1 por ciento y se proyecta que en 1994 no sobrepasará el 8 por ciento. Entretanto el crecimiento económico fue del orden del 5 por ciento.

Estos son los logros con los que Arena nutre la imagen de su candidato. Con el denominado Plan Nacional de Gobierno, el abogado Armando Calderón Sol y su compañero de fórmula para la vicepresidencia, Enrique Borgo Bustamante, utilizan la clásica figura del continuismo, aunque disimulado bajo el lema de una gran alianza nacional salvadoreña de concertación que entrega una imagen si no suprapartidista por lo menos conciliadora. Vamos todos a vivir mejor es el lema de ARENA.

Pero no todo ha sido éxito en este proceso de reconciliación que comenzó en 1990.

Con alcaldías destrozadas por la acción bélica, la misión de las Naciones Unidas , dirigida por el ex ministro Augusto Ramírez Ocampo, ha enfrentado la ardua tarea de empadronamiento para optar por el voto, con el propósito de habilitar para el sufragio a la mayor cantidad de gente. Se buscó garantizar la participación de la mayor cantidad de gente, y la cifra de los registrados alcanzó a los 2,4 millones de inscritos.

Sin embargo quedan todavía cerca de 80.000 personas sin suerte política definida. El engorroso proceso de testificación para entrega de los documentos básicos como Registro civil y por ende el carné de empadronamiento, entorpeció el proceso de inscripción.

Por otra parte, están las demoras en el cumplimiento de los acuerdos de paz.

La orden jesuita de El Salvador expresó su descontento con el partido gobernante por la falta de justicia en el crimen de seis sacerdotes y dos colaboradoras en 1989 y pidió un voto de castigo en las elecciones hoy. Otra piedra en el camino es el caso de la Policía. Los acuerdos de paz suscritos el 16 de enero de 1992 por el Gobierno y la antigua guerrilla establecieron la disolución de los cuerpos de seguridad para a crear la nueva Policía Nacional Civil (PNC).

El 2 de marzo de 1992 fueron clausuradas la Guardia Nacional (GN) y la Policía de Hacienda (PH), que durante los doce años de conflicto apoyaron las operaciones antiguerrilleras del Ejército y de la que sus miembros fueron acusados de cometer graves violaciones de los derechos humanos.

El vacío de autoridad mientras se desmontan los anteriores organismos de seguridad ha suscitado un aumento de la criminalidad y la utilización del Ejército como garante del control de la violencia por parte del Estado, decisión polémica por el pasado tormentoso de esta institución.

Reinserción de Frente Estas deficiencias, sumadas a la pobreza, son los argumentos que alimentan el discurso de la izquierda.

Con la fórmula Rubén Paz Zamora para el ejecutivo y Francisco Lima como vicepresidente, la coalición FMLN-Convergencia, ataca en su discurso la política económica gubernamental.

La propaganda destaca la frase Primero la gente , que resume la búsqueda de un eslabón social a la cadena neoliberal, orientando su programa de gobierno hacia la justicia social.

La alianza denuncia también el incumplimiento de los acuerdos de paz por parte del gobierno. La demora en la entrega de tierras -factor originario del conflicto- se localiza en su discurso político. El secretario general de la Naciones Unidas, Butros Ghali, dirigió recientemente una carta al presidente de El Salvador criticando su aparente falta de voluntad política para el cumplimiento de los puntos del pacto.

Tampoco está ausente en su estrategia la crítica a la guerra sucia: elecciones sin escuadrones y No votemos por los asesinos de monseñor Romero son algunas de las leyendas impresas en los muros de varios edificios de las principales ciudades, en clara alusión a la derecha gobernante.

Pero la verdadera fuerza del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional junto con la Convergencia Democrática (CD) y el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), de orientación izquierdista, es la capacidad de llegar en bloque a las elecciones.

A diferencia de los movimientos de izquierda colombianos -segmentados en tonalidades ideológicas-, mantienen unida la fuerza de los votantes que en el pasado le brindaron el apoyo logístico en el campo de batalla.

Sin embargo, un triunfo de centro-izquierda, según analistas salvadoreños, generaría una fuga de capitales y despertaría el temor en la inversión extranjera.

En los últimos dos años el proceso de integración centroamericana y la globalización de la economía, para aumentar las exportaciones e inversiones y ampliar las fronteras productivas han llamado la atención sobre los capitales fugados durante la guerra civil.

Y los más pesimistas no dan por descontada una revisión por parte de organismos económicos internacionales -léase Banco Mundial y Fondo Monetario por no hablar de la banca privada- de los planes de crédito necesarios en la reconstrucción.

Una política económica intervencionista y el retraso en la modernización del Estado es la duda que persigue a la clase acomodada salvadoreña, ahora en un exilio financiero voluntario mientras esperan el resultado electoral.

Por último está su inexistente experiencia en las lides de la burocracia y el clientelismo -tumbas de las ideas políticas-. No es secreto que necesitan de un curso acelerado en gestión. Con un estado en franco proceso de cambio, los ex guerrilleros, de llegar al poder, necesitarían aplicar al ejercicio del poder toda la habilidad que mostraron en el campo de batalla.

El montaje de la obra democrática está listo. Los personajes parecen haber mantenido su papel y sólo falta la participación del público. El voto hará la diferencia en una reñida contienda electoral donde el ganador será indudablemente el pueblo salvadoreño.

EL SALVADOR, PULGARCITO VA A LA URNA El Salvador, el país más pequeño de América Central, elige hoy al jefe del ejecutivo, el vice presidente y a los 262 miembros de la Asamblea Legislativa. Mantiene un régimen presidencia. El presidente es elegido por sufragio universal durante un periodo de cinco años. Este país centramericano tiene la densidad de ponblación más alta y el índice percápita más bajo. El PNB de 5.4 billones de dólares en 1989.

Area: 21.040 Km2.

Inforamación electoral Población: 5.5 millones.

Inscritos: 2.4 millones Sistema: a doble vuelta, si no se logra la mayoría simple n las elecciones de hoy.

Principales partidos políticos Arena (40%) Armando Calderón Sol.

Convergencia -FMLN - MNR (20%) Rubén Zamora.

Democracia Cristiana (15%). Fidel Chávez Mena.

HISTORIA RECIENTE 1969: trás la expulsión de más de 10.000 salvadoreños residentes en Honduras, estalló un conflicto armado entre los do países, conocido como la guerra del fútbol .

1979: golpe de estado militar al general Carlos Humberto Romero. Se forma la la junta revolucionaria.

1980: Estalla la guerra civil. Monseñor Oscar Romero, arzobispo de San Salvador, cae asesinado por pistoleros derechistas. Cinco organizaciones guerrilleras conforman el Frente Farabundo Martí para la liberación Nacional (FMLN).

1981: El FMLN lanza la ofensiva final destinada a tomar el poder. La ofensiva fracasa.

1984: El democristiano José Napoleón Duarte es elegido presidente. A mediados de octubre se reune con la guwrrilla sin resultados.

1986: Un terremoto azota a El Salvador, matando 1.020 personas.

1989: Alfredo Cristiani es elegido presidente. La guerrilla lanza su mayor ofensiva en la capital, San Salvador. Tropas gubernamentales asesinan a varios sacerdotes jesuitas.

1992: el 1 de enero el gobierno y el FMLN firma en la sede de la ONU un acuerdo de paz que pone fin a la guerra civil, que dejó un saldo de 75.000 muertos.

1994: El 20 de marzo se elig al presidente que sustituirá a Alfredo Cristiani, a partir del 1 de junio. La cita democrática es conciderada como el sello definitivo en el proceso de pacificación.

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