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EL GOL ESTABA EN EL BANCO

EL GOL ESTABA EN EL BANCO

El gol estaba sentadito en el banquillo, esperando que el técnico le diera la oportunidad. El nuevo ídolo futbolístico del país, aquél que algunos llamaron en su momento como un invento de los periodistas bogotanos , definió de manera perfecta, al mejor estilo de Léider, como suele hacerlo cada ocho días en Bogotá y con su remate seco Colombia ganó su tercer partido en la historia de los mundiales.

Este partido es de aquellos que matan al analista crítico y severo, que lo obligan a mirar con otro prisma el fútbol, porque, no nos engañemos, como expresión futbolística de orden, de táctica o de juego colectivo, el encuentro no resiste el menor análisis.

Fue un lance en el cual Túnez creó diez situaciones de gol y convirtió a Farid Mondragón en la gran figura, y en el que el portero Al Ower también terminó ensalzado como hombre clave del elenco africano. Un partido disputado ardientemente, de arco a arco, sin pausas en la mitad del campo.

Los jugadores se olvidaron de la táctica, echaron al cesto de la basura aquellos predicamentos de linea, achique, agrande, arroparse etc...etc , todo ese verso barato con el cual se ha trabajado durante los últimos años, para ir encima del adversario y para recibir al rival.

Era tanto el deseo de ganar que el técnico también olvidó sus predicamentos y decidió hacer los cambios que todos piden faltando sólo uno, el del Pibe Valderrama dándole ingreso a Léider Calimenio y a Bolañito, rejuveneciendo el equipo, para que al final quede la sensación clara de que los jóvenes merecían muchas más opciones.

Qué rico fue ver a nuestro querido Léider Calimenio meter ese gol, porque soy, lo prometo, admirador del tumaqueño, quien no cree en el cuento aquel de jugar sin pelota, hacer diagonales . El solamente cree en su fe para llegar al gol.

Unos minutos antes de conectar el remate con la pierna izquierda, Calimenio había metido un tirazo con la derecha, aprovechando lo único que no pueden hacer los defensores: dejar voltear a Léider en el área porque es letal.

Atención a dos cosas finales: celebro el triunfo, me alegro notablemente con la victoria, pero Inglaterra no es Túnez y si jugamos como lo hicimos frente a los africanos, nos pueden golear.

Los hombres de Hoddle son otra cosa: llegan por arriba muy bien, son ordenados y presionan permanentemente. Mientras Túnez es un equipo malito, bien malito, Inglaterra es un buen colectivo. Por eso, en este momento de euforia, cuando muchos razonan con el corazón, vale la pena llamarlos a la cordura para que nos alegremos por el triunfo. Pero reconozcamos que se jugó mal en lo táctico y en lo técnico.

La lección fue clara: adiós a tanto cuento de la táctica y dejen jugar a Léider Calimenio desde el primer minuto...

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