CENTENARIO DE UN COMPOSITOR COLOMBIANO. EFRAÍN OROZCO, UN ANDARIEGO

CENTENARIO DE UN COMPOSITOR COLOMBIANO. EFRAÍN OROZCO, UN ANDARIEGO

Por aquí voy llegando señora María Rosa, me vine madrugando el alba está lluviosa...

11 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Cuando se nace con un don especial, y cuando se nace con personalidad, no existe cerco que ataje el ímpetu espiritual. Efraín Orozco, un gran valor musical de Colombia, nació en Cajibío, Cauca, el 22 de enero de 1898. Gracias a su progenitora, Amelia Morales, quien era una buena guitarrista y le enseñó y gracias al cornetín que le regaló su padre a los ocho años, se le abrieron los caminos de la música.

Siendo adolescente, fue conocido como notable intérprete del cornetín y se fue involucrando a los conjuntos del Cauca. El gran músico payanés Sergio González se da cuenta de sus condiciones y lo ingresa a la banda de la Policía. Orozco llegó a ser director de esta banda a los 7 años. Allí lo conocieron quienes acudían a las retretas dominicales que fueron una tradición de Popayán. Efraín ya interpretaba cornetín, guitarra y piano y antes de cumplir los 19 años había compuesto obras de tanta envergadura como los foxes Enigma y Sandino, este en honor del guerrero nicaragense, y ya dictaba clases de piano.

Orozco con su amigo el músico caucano Leonardo Pasos viajó con maletas proletarias y las dos guitarras a Centroamérica. No conocían a nadie. Un ambiente de desolación, de dormir en los parques, de sembrar sus canciones, de encontrar que una noche les roban sus maletas, de vender las guitarras para adquirir una de esas máquinas de fotografía accionadas por explosiones de magnesio para poder subsistir. Les robaron también la máquina . Nuevamente una mano adelante y otra atrás. Van a Panamá. Es decir, el regreso.

En Popayán, se acostumbraban los paseos a la orilla del Cauca; excursiones que ellos llamaban paseos de jibra . En una de estas tenidas, en 1931, estaba Orozco con su conjunto de bandolas, guitarras y tiples. Fue tal el éxito de uno de sus pasillos que los asistentes le insinuaron al poeta Carlos López Narváez que le adaptara una letra. Ese mismo día nació una de las canciones más bellas de Colombia: Romanza de amor, cantada, entre otros grandes, por Carlos Julio Ramírez. En 1932, organiza su primera orquesta, de la cual él mismo era magistral trompetista. El Negro Esteban, cubano, era uno de los más destacados de la agrupación. Los viejos caleños añoran las veladas del Café El Globo. Allí escuchaban a esta orquesta. Allí Efraín y Carlos Julio se conocieron. El famoso barítono quedó inmediatamente incluido en la nómina.

Viene la etapa de la orquesta como agrupación de planta del más exclusivo hotel de Bogotá, el Granada, donde la elite bogotana bailaba al son de sus melodías. Presentaciones con Carlos Julio. Apariciones en la radio. En el Granada se alojaban los más distinguidos visitantes extranjeros. La orquesta de Orozco, en esos tiempos, era muy similar y de tan alta jerarquía como la Lecuona Cuban Boys. Así lo manifestó uno de los extranjeros, nadie menos que el gerente del Casino de Viña del Mar, quien convence al maestro para que viaje al sur. Actúan en Perú. Gira de un mes en Chile, gracias a los éxitos, se tuvo que prolongar a tres meses. Y, ahora sí, llegaron a su destino: Viña del Mar. La orquesta tenía el mismo nombre de los días de Cali: Orquesta de Efraín Orozco y sus alegres muchachos. Su estadía en el sur, Buenos Aires particularmente, se prolongó 19 años.

La reina del Plata En Viña tuvo la orquesta notable éxito. Allí escucha a Efraín y sus alegres muchachos el magnate de la radio bonaerense Jaime Yankelevich, dueño de Radio Belgrano que ha jugado papel tan importante en la radiodifusión suramericana. Quedó encantado con la actuación y el repertorio de esta orquesta que venía con aires tropicales, que incluso llegó a Buenos Aires mucho antes que la legendaria Lecuona Cuban Boys. Fue esplendorosa la acogida. La voz de Carlos Julio constituyó un acontecimiento y el barítono llegó a ser figura principal del Colón de Buenos Aires. Jorge Monsalve (Marfil), cantante y compositor antioqueño que estaba por esos pagos, llegó a grabar algunas canciones con la orquesta de Orozco. Entre otros, hicieron parte de la agrupación Alex Tovar y Luis Bacalof, pianista judío-argentino. Este último obtuvo en 1996 el Oscar por la musicalización del El Cartero y, además, musicalizó la reciente Illona llega con la lluvia.

Cuando la Lecuona Cuban Boys actuó en Argentina establecieron buena relación amistosa con Orozco y sus muchachos; como prueba de esta amistad, Armando Orefiche pianista cubano y director de la agrupación habanera le regaló a Orozco un instrumento autóctono latinoamericano como lo es la quijada de burro, que brinda tanto apoyo a la percusión tropical. Este instrumento curioso está ahora en poder del doctor Omar Orozco, colega anestesiólogo, hijo de Orozco, quien ha suministrado material de primera mano para este artículo.

Revisando un abultado álbum encontramos las huellas de estos colombianos comandados por el maestro Orozco. Anotemos que el poeta Homero Manzi, autor de tan celebrados tangos como Sur, Mañana zarpa un barco, Malena, etc., sugirió a su amigo Efraín, al promediar la década del 40, el nuevo nombre de la orquesta: Efraín Orozco y su orquesta de las Américas. Recortes amarillentos de la prensa bonaerense van mostrando huellas. Centenares de recortes y carátulas de prensa que señalan este camino de éxitos. No solo las emisoras argentinas le tributaron atención, emisoras como la Radio Imparcial de Montevideo fueron cultoras de su música. Orozco con su orquesta no solo puso a bailar a los argentinos los aires del trópico, sino que cuando lo fue mordiendo la saudade por las cosas de su patria les enseñó el folclor colombiano. Allí compuso una de sus canciones más populares: Señora María Rosa y otros pasillos y bambucos. Era la etapa florida del compositor.

Qué lindo es volver al solar nativo...

Allá, allá en la montaña, allá cerquita del río, nació en noche de luna bajo las estrellas tu querer y el mío...

Había grabado discos para la RCA Víctor por espacio de 16 años. Había actuado en las más importantes emisoras argentinas, famosas boites, los salones de baile más renombrados, actuó su orquesta en tres películas y, entonces, se le apareció la nostalgia del terruño patrio. La patria se convierte ahora en una constante de su vida. En 1953 acepta un contrato del Club San Fernando de Cali, como orquesta exclusiva; llega con un cantante argentino, hijo de polacos, de apellidos Vitenszeim Vurm, quien adoptó el nombre de Carlos Torres. En vista de que por estos lares estaba cantando otro Carlos Torres, decidió adoptar el seudónimo de Carlos Argentino Torres, quien luego pasará a ser figura destacada de La Sonora Matancera.

Cuando Guillermo León Valencia, su amigo, obsequió a Popayán la magnífica réplica de El cachorro de Sevilla, un Cristo español tallado en madera, Orozco compuso la música que los asistentes a las procesiones escuchan con tanta emoción los Jueves Santos al paso de la imagen venerada. Murió el 26 de agosto de 1975. El 22 de enero se cumple el centenario de su nacimiento. Merece el maestro el reconocimiento de su pueblo, de esta nación con tantos valores olvidados. Queda su obra publicada y la inédita como testimonio de un Quijote musical, de un poeta andariego pregonero de la música colombiana.

Qué lindo es volver al solar nativo y poder recordar con los viejos amigos la dulce infancia...

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