CONTROL AL CRÉDITO PUDO EVITARSE

CONTROL AL CRÉDITO PUDO EVITARSE

La junta directiva del Banco de la República optó finalmente por desestimular el endeudamiento externo y poner límites al crecimiento del crédito interno con miras a detener la revaluación y la inflación. Se aceptó así que la abundancia de divisas y el excesivo crecimiento de la demanda estaban causando más tropiezos que beneficios en el manejo económico. La combinación de medidas que se escogió creará restricciones mucho más severas para el financiamiento interno que para la entrada de capitales de origen externo. De esta manera, aunque no se dejó de lado el objetivo de moderar la revaluación, primó la urgencia de contener las presiones inflacionarias.

20 de marzo 1994 , 12:00 a. m.

No prosperó la propuesta de reducir las tasas de interés, que venían promoviendo los ministros de Hacienda y Desarrollo como alternativa para reducir el endeudamiento externo. Para lograr su propósito, esta alternativa requería una reducción muy sustancial de las tasas de interés de los créditos. Mientras las tasas domésticas están por encima del 30 por ciento, el costo de los créditos externos no llegaba siquiera al 20 por ciento (siempre que se contratara a más de 18 meses). Una reducción de las tasas de interés domésticas de semejante magnitud hubiera estimulado en forma indebida la demanda interna, que ya venía creciendo cerca del 11 por ciento en términos reales.

Los topes impuestos al crecimiento de la cartera del sistema financiero doméstico limitarán el gasto privado, y ese es su objetivo. Por limitaciones legales, los topes sólo podrán estar vigentes por un período de cuatro meses. En este período, el crecimiento mensual de la cartera no podrá exceder el 2,2 por ciento mensual, que equivale a un ritmo anual del 30 por ciento. Esta tasa es superior al aumento que está registrando la producción nominal, teniendo en cuenta una inflación del orden del 23 por ciento y un crecimiento del PIB cercano al 5 por ciento. Sin embargo, exigirá recortes severos en los programas de crédito de las entidades financieras, puesto que la cartera venía creciendo alrededor del 50 por ciento.

Al limitarse el crecimiento de la cartera tenderán a subir las tasas de interés de los créditos. Si esta tendencia llegara a ser excesiva, el Banco se vería forzado a imponer controles a las tasas de interés, con el objeto de impedir que se generen mayores incentivos para el ingreso de capitales y rentas extraordinarias para el sistema financiero.

Es de esperarse que los más afectados por los topes de crédito sean los sectores de servicios, los productores de bienes de consumo durable y, sobre todo, la construcción. Los créditos para estas actividades eran los de más rápido crecimiento y posiblemente allí se darán los mayores recortes. La industria, que constituye el segmento tradicional de la clientela del sistema financiero, venía aumentando 35 por ciento su volumen de créditos, no muy lejos del 30 por ciento impuesto ahora como límite.

Por su parte, los encajes que se impusieron a los créditos externos buscan desestimular la entrada de recursos por períodos cortos y con fines especulativos. Cualquiera que sea el plazo del crédito, siempre y cuando no supere los 36 meses, debe hacerse un depósito en títulos denominados en dólares. El monto de este depósito depende del plazo al que desee hacerse. Es importante señalar que el plazo del depósito no tiene que corresponderse con el plazo del crédito. Cualquiera que sea la duración del crédito, el usuario tiene la opción de escoger títulos a 12, 18 ó 24 meses. Si se va por la primera opción, tiene que depositar el 93 por ciento del valor del crédito; en el segundo caso, el 64 por ciento, y en el último, el 50 por ciento. Estos tres porcentajes fueron establecidos para que un crédito externo a 24 meses de plazo tenga el mismo costo efectivo, sin importar qué tipo de títulos se escoja. En las condiciones actuales, según los cálculos del Banco, dicho costo sería de 28 por ciento efectivo anual. A plazos menores, el costo efectivo es más alto, y a plazos más amplios, se reduce.

Cierre parcial Estos costos distan de ser prohibitivos. De esta manera, no se ha cerrado el crédito externo, como se pensó en un principio. Además, quienes tengan la posibilidad, pasarán de inmediato a contratar créditos externos a más de 36 meses de plazo. La incertidumbre cambiaria a ese plazo es mayor, pero de todas maneras continúan pesando las expectativas de fortalecimiento de la balanza de pagos por las mayores exportaciones de petróleo a partir justamente de 1997.

Para asegurar un éxito mayor de los controles, los encajes han debido ser mayores y extenderse a todos los plazos, manteniendo eso sí la excepción prevista para el financiamiento de importaciones de bienes de capital.

No sería de extrañar que en un futuro tengan que reforzarse los controles del endeudamiento externo. Además, deberán tomarse otras medidas para resolver los problemas cambiarios. Como ha venido insistiendo Fedesarrollo, deben diseñarse métodos efectivos de fiscalización para evitar el lavado de dólares y el ingreso encubierto de capitales a través de las operaciones de comercio y las transacciones de servicios.

En la medida en que se contenga el proceso de revaluación y se dosifique el crecimiento de la demanda agregada, los beneficiados serán los productores de bienes exportables o que compiten con importaciones. Es inevitable que las medidas que acaba de tomar el banco reduzcan las perspectivas de crecimiento que tenían algunos sectores no comercializables, especialmente la construcción y algunos servicios. Justamente, se trata de evitar que la hipertrofia de estos sectores ponga en jaque la competitividad de la agricultura y la industria en el mediano plazo.

Infortunadamente, sigue reinando la sensación de que el Gobierno no está comprometido del todo con la necesidad de recortar de manera más efectiva el gasto público para contribuir con estos objetivos. No hay ninguna duda de que las medidas que acaba de tomar el Banco hubieran podido evitarse si el Gobierno hubiera sido más austero desde tiempo atrás. La historia podría repetirse.

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