ANALISIS

ANALISIS Maestros del aburrimiento Groucho Marx, uno de los cómicos mas brillantes de este siglo, afirmaba que al único club que desearía pertenecer sería a aquel que no lo aceptara como socio. Con semejante escepticismo tan gratificante, Groucho seguramente se afiliaría al Instituto del Aburrimiento, una organización sui generis que cada año en Estados Unidos hace pública una lista de películas y actores en que reina el sopor. El jueves pasado, Julio Sánchez Cristo en su programa Viva F.M. Stereo abrió el micrófono para oír las opiniones de los colombianos sobre el aburrimiento en televisión. La audiencia, que suele ser sabia y perspicaz, además de estruendosamente justa, empezó a desgranar con un consenso abrumador la lista de los aburridos. En primer lugar y casi por unanimidad, los oyentes escogieron a Dejémonos de vainas, la comedia de Daniel Samper y Bernardo Romero Pereiro. A poca distancia en orden de jartera la seguía nada menos que el N.N., con libretos y actuación

20 de marzo 1994 , 12:00 a. m.

El sondeo da mucho que pensar. Como se sabe, el aburrimiento no es sólo una condición axiológica sino un enemigo de la felicidad. Por eso el aburrimiento está asociado al bostezo, al sueño pesado, a la lentitud del tiempo. Alejado de la pasión, el aburrimiento también lo está de la molicie aunque nadie puede negar que es uno de los derechos sagrados de la gente.

Se puede decir de las comedias que son lentas o que sus actuaciones no son muy brillantes, pero nunca que son aburridas. La risa es uno de los fantasmas que asustan al aburrimiento. Sin embargo, Dejémonos de vainas, una comedia que tuvo sus buenos tiempos, ha entrado en una decadencia y en un desgaste absolutamente inevitables. Parece la parodia de sí misma. Nada más deplorable que alguien que intenta hacer reír sin argumentos.

N.N., que tuvo un origen interesante, ha terminado en una orgía de gags artificiales, en un sainete elevado a la centésima potencia, con personajes esperpénticos y situaciones traídas de los cabellos. En medio de un festín de gritos, lo único que no se observa es el humor.

La tele forma parte de esos programas que buscan ser tan espontáneos que terminan siendo artificiales. En medio de la algarabía se salvan los informes de Santiago Moure y de Miguel de Francisco, por su humor socarrón y lo festivo de su inteligencia. Por lo demás, le siguen los pasos a la devaluada familia Vargas y al desmirriado N.N..

Las telenovelas aparecieron en las listas del aburrimiento con sobrados méritos. Con excepción de Café hemos llegado a un estado tal de postración que los televidentes casi suplican con lágrimas en los ojos que en vez de los culebrones criollos les permitan llorar con los dramas de la señora Fiallo. A tal punto ha llegado su desesperación.

La voz del pueblo es la voz de Dios. No se equivocaron los radioescuchas cuando definieron a los habitantes excelsos del Instituto Colombiano del Aburrimiento.

Encuadre Nada como para conmoverse en los informes dominicales sobre las elecciones. Al día gris y lluvioso, así como a la abstención, se agregaron los informativos.

Nosotros que creíamos que el Consejo Nacional de Televisión ya no existía. Porque desde hace tiempo ni fu ni fa. Pero todo indica que está despierto. Resulta importante el llamamiento al orden que el Consejo le ha hecho al Noticiero TV Hoy por su exagerada parcialidad alrededor del candidato Pastrana. Aunque el asunto de la falta de objetividad no tiene que ver solo con lo cuantitativo (los minutos dedicados) sino también con lo cualitativo (la presentación de la noticia).

Se descentraliza Vamos a lo que vamos. Para hablar de rezanderos y curanderos, el productor del programa viajó a Bahía Solano donde están los duros del tema. O las duras. Porque una de las voces más autorizadas en el asunto es la de doña Teodora Medina.

Hay alguien a quien se le está mejorando el gusto. O que tiene piedad de los televidentes que no quieren ver todos los días a Rambo. Porque no otra cosa es programar para un domingo una película del gran Pedro Almodóvar. Nada menos que Atame.

Los que sí tienen el gusto mejorado hace tiempo son los productores de Amazonas. Para esta Semana Santa le regalan a la audiencia una bella obra: Camille Claudel, un filme que recibió premios en Francia y en el Festival de Cine de Berlín. Con dos grandes actores: Gerard Depardieu e Isabelle Adjani. Se transmitirá el Jueves Santo, entre 9 y 12 de la noche, por el canal A.

Cero y van dos. La locomotora]ob0] podrá tener éxito en la radio, pero en televisión está demostrando fallas protuberantes. En su segunda salida fue demasiada la cháchara, poco el humor y exagerados los tumbos de una cámara subjetiva. Nada que arranca esta locomotora.

Otro programa que puede colocar su delicada cabeza en la guillotina es Tentaciones, una comedia que hasta el momento nada que renueva un género que está francamente en decadencia. Isabella Santodomingo luce sobreactuada y los libretos hasta el momento han sido flojos.

Otra que resucitó fue la Anda. Atrás quedaron sus candentes debates sobre sexo y violencia, como también sus incumplidas promesas sobre índices cualitativos de audiencia. Ahora saca la cara por una institución interesante: la Comisión de Vigilancia de la Televisión que no queda muy bien parada en el proyecto de ley.

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