NADIE SE ACERCA A LOS VERDES

NADIE SE ACERCA A LOS VERDES

En el parque de Mesetas sólo se ve el verde de los árboles y del uniforme de los jóvenes del Ejército. Allí, a la entrada del municipio, están más de 20 soldados barriendo, pintando las aceras y cortando plantas.

24 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Pero, dónde están los civiles? No se ve ni uno, porque la llamada sociedad civil está donde no estén los militares.

Después de que la guerrilla se metió al parque de Mesetas, atacó la estación de Policía y dejó en escombros la Caja Agraria, en diciembre y marzo pasados, la gente prefirió alejarse del verde militar.

Por eso Jaimenson y sus dos hermanos entregaron el local que tenían en arriendo, donde funcionaba su floristería, y buscaron uno que no quedara al lado de la estación de Policía. Desde hace más de tres meses el local sigue vacío y en su puerta solo está el orificio por donde entró la bala de uno de esos combates.

No es la única casa desocupada. Hay otras protegidas únicamente con dos pequeños candados y una cadena. Otras, con un simple pedazo de cinta. Y muchas más, selladas con tablas de madera. Porque de este municipio de 14 mil habitantes se han ido de miedo y en busca de paz más de 40 familias. Llegamos a pensar que este pueblo se quedaría solo , dice el personero Oscar Pérez.

Flor también se fue un día sin decirle nada a nadie. Hoy, en la entrada de su puerta, como en los solares y arbustos de tantas otras casas más desoladas, duermen los militares. Allí dejan sus botas, sus protectores de plástico, sus cantimploras y su ropa interior mientras recorren las calles del pueblo.

Porque regresaron. Regresaron después de un año de haber abandonado a Mesetas y su base militar, ubicada en la entrada del pueblo. El pasado 16 de diciembre, luego de la toma de la Caja Agraria, otra vez los hombres vestidos de verde aparecieron. Pero ahora tienen, como explica el mayor Fernando Benjumea, bases móviles para enfrentar a las Farc, que ya los atacaron. El 8 de marzo, día de las elecciones, cinco de sus hombres murieron y nueve resultaron heridos.

Cada vez que se escucha un tiro, Rosa dice: se entraron y piensa que en ese caso no hay otra salida que meterse debajo de su cama de tablas para protegerse de un enfrentamiento Ejército-guerrilla.

El otro lado Hay que caminar unas cuadras con tal de alejarse del parque para así encontrar otros colores, el centro, el comercio, el movimiento que no se observa cuando se entra a este municipio ubicado a tres horas de Villavicencio.

Este lado sí parece habitable. Pero en él también la gente habla con precaución. En Mesetas uno no le debe temer a los muertos, sino a los vivos , dice Jolinda, la propietaria de una de las funerarias del municipio.

Son los vivos, repite, los que un día llegaron a colocar avisos en las paredes de Mesetas para anunciar la llegada de las autodefensas. Y son ellos los que una noche antes, el 28 de marzo, mataron a una comerciante, María Emperatriz Aricapa o Amparo, como a ella le gustaba que la llamaran.

Jaimenson, su hijo, estaba en Bogotá cuando se enteró de la noticia y supo que sus dos hermanos, de 14 y siete años, habían visto cuando dos hombres de negro le disparaban a quemarropa a su madre. Desde entonces se cuida de salir muy tarde a la calle, aunque advierte que aquí hay gente muy conchuda .

Esos fueron épocas de violencia porque por esos días también asesinaron al gobernador indígena Gerardo Becoche y al director educativo Carlos Correa y atentaron contra otra comerciante, quien se salvó de milagro y se marchó de la zona.

Ahora los pobladores dicen, como lo afirma el párroco Valentín Aparicio, que todo está más tranquilo y que quizá con el despeje que se anuncia la situación mejore. Pero sí quieren que la situación se normalice. Porque fue en este municipio donde las Farc retuvo durante 74 días al alcalde, a tres concejales, a dos funcionarios y al personero. Y fue acá donde por un solo voto se eligió como alcalde a Holmes Lucio Pulgarín.

Ahora Mesetas tiene ocho maestros menos, una alcaldesa encargada y unas elecciones programadas para el próximo 6 de septiembre para elegir alcalde y concejo. Porque todos renunciaron ante la presión de las Farc.

Cuando llega una razón de ellos hay que ir . Fue Fabio Castañeda cuando lo llamaron y fue también para pedirles que dejaran que su hijo viviera a su lado. Renunció a ser parte del Concejo como la guerrilla lo pidió. Y para evitar problemas, dice, lleva en la billetera de cuero vieja su carta de renuncia.

Acá está, mire, radicada a las 11:58 a.m . Es que en cualquier lado de Mesetas, donde están solo el oliva o el resto de colores, no hay que ser conchudos .

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