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PARAS -BANDAS, ALIANZA MORTAL

PARAS -BANDAS, ALIANZA MORTAL

El temor ronda en los asentamientos del nororiente de Medellín, hasta donde han llegado las amenazas de Carlos Castaño

Al menos por ahora, todo apunta a que el comandante de las Autodefensas Unidas de Colombia (Acu), Carlos Castaño Gil, podría estar tras los asesinatos de al menos cinco investigadores del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la Fiscalía General en Medellín.

Los investigadores trataban de establecer hasta dónde llegan los nexos de peligrosas bandas de delincuentes comunes como La Terraza y Los Calvos con hombres de Castaño. Es más, el propio director nacional del CTI, Pablo Elías González Mongui, reconoció la semana pasada que sus hombres han sido declarados objetivo militar por parte de Castaño.

Ayer, el fiscal general de la Nación, Alfonso Gómez Méndez, le dijo a EL TIEMPO que evidentemente los avances que se han dado este año en las investigaciones contra las organizaciones paramilitares, particularmente en Medellín, pueden estar asociados con esta cadena de crímenes .

Gómez destacó que la Fiscalía ha dado pasos muy importantes en las investigaciones sobre violación a derechos humanos, de crímenes de investigadores y de la estructura financiera de los paramilitares.

Tomás Santacruz Calvache, asesinado en Medellín el pasado 16 de junio cuando viajaba con su novia en un vehículo público, fue la última víctima en la supuesta cacería de Castaño.

Extrañamente el jueves 4 de junio, un día después de que la Fiscalía difundió siete medidas de aseguramiento contra presuntos testaferros de Castaño, murió en un atentado el jefe de investigaciones del CTI en esa capital, Sergio Parra Ossa.

Las medidas que afectaron a hombres que aparentemente apoyan la red paramilitar de Castaño en Medellín se dictaron un mes después del allanamiento al parqueadero Padilla, en un sector deprimido de la ciudad. Allí, de acuerdo con las investigaciones, funcionaba la oficina de contabilidad de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu).

Entre los encartados judicialmente están Jacinto Alberto Soto Toro, presunto jefe de finanzas de las Accu, y Juan Santiago Gallón Henao, contra quien se dictó orden de captura. Este último estuvo implicado en la muerte del futbolista de la Selección Colombia Andrés Escobar, en julio de 1994.

Otros perseguidos Los investigadores del CTI no son los únicos que obsesionan a Castaño en Medellín. Sus Los ataques en la ciudad apuntan también a los desplazados. Seis de ellos, del albergue El Pinal, fueron secuestrados y asesinados el pasado 21 de abril.

Ese día, los asesinos advirtieron que el patrón (Castaño) Estaba bravo y que si 30 ó 40 veces tenían que ir al asentamiento para llevarse a la gente, 30 ó 40 veces iban porque tenían que acabar con los nidos de guerrilleros .

Según un investigador de la violencia en Medellín, narcos y paras unidos manejan contratos con bandas delincuenciales. Les dicen: hay tantos millones para tal vuelta, ustedes verán dónde buscan a la gente , algo diferente al método utilizado por Escobar, que les pasaba a las bandas cada mes una cuota de dinero, independientemente de lo que realizaran.

La Terraza sería la principal contratante con Castaño, según el investigador. El contacto de Castaño con los integrantes de La Terraza no es directo. Es a través de un narcotraficante de la ciudad, que usa como emisario a don Bernardo , explicó.

De esta denuncia se tuvieron evidencias en mayo, cuando un grupo de desplazados se tomó el templo de La Veracruz, en el centro de Medellín. Una prostituta les entregó un anuncio de muerte. Los campesinos ya habían oído sobre el pacto de Castaño con La Terraza la más grande y peligrosa de la capital antioqueña para sacar de la ciudad a milicianos y colaboradores de la guerrilla que supuestamente se camuflan en los albergues de desplazados. (Ver recuadro).

Pero mientras los estudiosos del conflicto descubren amistades peligrosas entre paras y bandas para atacar en la ciudad, las autoridades no obtienen datos concretos sobre esos lazos.

El comandante de la Policía Metropolitana, general Ramón Tarcisio Jaimes Zamudio, afirma que a pesar de las investigaciones no ha podido concretar qué vinculación tiene La Terraza con los paramilitares .

Lo que sí consigna un informe de inteligencia de un organismo de seguridad es la relación de Castaño con traficantes de drogas. Incluso, identifica al jefe paramilitar como uno de los siete nuevos narcotraficantes de Medellín. Castaño se movería en el mundo de las drogas con el alias de Alex .

Los pactos de paras y narcos con La Terraza es la renovación de una vieja relación de negocios que apunta ahora a la exterminación de milicianos y colaboradores de la guerrilla.

De distintas maneras las intimidaciones de los paras llegaron al noroccidente de Medellín y los cerca de 30 mil campesinos que habitan estos asentamientos sintieron que el mismo miedo que los sacó de Urabá, Dabeiba, el suroccidente y el oriente de Antioquia, los empuja de nuevo con su rumor de muerte.

DE ESCOBAR A CASTAÑO GIL La banda La Terraza , que opera en Manrique oriental, tomó su nombre de un salón de billares que había en ese sector del nororiente de Medellín. Empezó como banda de esquina y se reforzó cuando aparecieron las ofertas del desaparecido jefe del cartel, Pablo Escobar Gaviria.

Luego fue tentada por las ofertas del cartel de Cali, cuando comenzó su guerra contra Escobar. Trabajó para Majaca (Muerte a Jaladores de Carros), y Los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar), conformado por los hermanos Castaño Gil y los narcotraficantes de Cali.

Después vino su alianza con Colsingue (Colombia sin Guerrilla) y sus últimos contratos con paras y narcos apuntan a acabar con todo lo que presente síntomas de comunismo en Medellín.

Según investigadores del conflicto urbano, La Terraza es la banda más grande, organizada y poderosa de la ciudad. La conforman entre 200 y 300 hombres entre los que se cuentan ex milicianos, delincuentes y ex policías.

Un organismo de seguridad cita incluso la existencia de un club social que le pertenece a la banda y que demuestra su capacidad organizativa.

Organismos investigadores presumen que las masacres ocurridas en El Retiro y La Unión, en el oriente de Antioquia, fueron cometidas por La Terraza , como parte de un contrato con Carlos Castaño Gil. Sin embargo, las investigaciones no avanzan porque nadie denuncia.

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