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ESTABA PREPARADA PARA SACRIFICARME POR JAIME

ESTABA PREPARADA PARA SACRIFICARME POR JAIME

Yo le hice a Jaime una promesa el 26 de abril de 1963, le dije: Jaime yo me entrego a ti y te acompaño hasta la muerte, ofrezco serte fiel en la alegría y en la tristeza, en la prosperidad y en la adversidad y ahora le aumento, en la libertad y en el secuestro .

Un testimonio de profundo amor, pasión por la vida y muchísima fe, lo entregó al regreso del cautiverio en el que estuvo durante 20 días, María Teresa Hinojosa de Egurrola, esposa del hacendado Jaime Egurrola Mattos, que fue retenida por los subversivos cuando iba a negociar la liberación de su esposo.

Egurrola Mattos fue secuestrado el 19 de marzo pasado por el frente Virgilio Enrique Rodríguez del Epl, en San Juan del Cesar, al sur de la Guajira y liberado tres meses después.

María Teresa, en busca de la libertad de su esposo, subió a las estribaciones de la Serranía del Perijá a mediar con sus captores, pero los subversivos le pidieron que se quedara con ellos.

La mujer no vaciló ni un momento. Pensó que si se quedaba con los subversivos su esposo descansaría y con la misma alegría con la que ayer llegó a su hogar, recorrió a lomo de mula las montañas. Fue como un paseo , dijo al referirse a su retorno a casa.

La mujer recorrió en bestia unas cuatro horas antes de llegar hasta el municipio de Villanueva, a solo media hora del lugar de residencia de su familia, San Juan del Cesar.

Allí la esperaba su hermano Francisco que la recogió y la llevó hasta su casa donde la esperaban algunos de sus siete hijos y su esposo.

La mujer aseguró que la Policía no intervino en la entrega y que su liberación fue pacífica. Además dijo que no se pagó rescate y que su esposo no alcanzó a vender ninguno de sus bienes, como se pensó al comienzo.

Ahora piensa que cumplió con su promesa de acompañar a su esposo en todas las adversidades y se arriesgó a vivir el mismo drama que él. En ese momento me preparé para el holocausto. Sé que el amor puro llega hasta el sacrificio y por él estuve dispuesta a hacerlo , dijo.

María Teresa está convencida que fue el profundo amor que le profesa a su esposo el que le permitió subirse a un animal de carga a sus 56 años y llegar sana a reunirse con los suyos.

Disfrutó del paisaje que se le presentó ante sus ojos en plena Serranía del Perijá y compartió con sus captores no sólo sus ideas sino sus creencias. Por eso confiaba en que su liberación iba a ser posible.

Ayer, cuando el Epl la dejó en libertad dijo que contra Dios nadie puede y con la fe tan grande que yo tengo todo se me hace fácil , le aseguró a EL TIEMPO.

La fortaleza de María Teresa fue constante y ella misma asegura que su serenidad sorprendió a los captores. Confiesa que durante el tiempo que estuvo privada de la libertad cantó, oró y conversó con quienes la cuidaban.

También sacó tiempo para la reflexión y se atreve a hablar de la problemática social del país. Dice que Colombia es una muy mala madre, pues a pesar de toda la riqueza que tiene en su seno deja pasar hambre a muchos de sus hijos.

Después de su secuestro y ya reunida con su familia, con su esposo Jaime y con sus hijos, que llegaron a su casa minutos después de enterarse de la liberación, María Teresa vivió otro día de paz, porque aún durante su cautiverio, esta mujer que refleja una admirable tranquilidad espiritual y que profesa un inmenso amor y fe en Dios, nunca perdió las esperanzas. Una voz interior le decía que muy pronto estaría de regreso a casa.

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