EL CÓDIGO LABORAL

EL CÓDIGO LABORAL

En respuesta a una demanda que buscaba la derogación de 22 artículos del Código Sustantivo del Trabajo, la Corte Constitucional acaba de expedir un fallo que tendrá amplias repercusiones en la relación entre patronos y trabajadores, y que, en algunos casos como en el de los empleados domésticos, significará un notable avance en el reconocimiento de sus derechos.

24 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Lo primero que debemos anotar con relación a este fallo es que se trata de un acto de justicia, de naturaleza claramente progresista, que se enmarca adecuadamente en el proyecto de creación de una sociedad más igualitaria, que convoca cada día más a los distintos sectores de la nación colombiana.

Como lo señaló el magistrado Fabio Morón en su ponencia acogida por la Corte, al mantener la vigencia de los artículos demandados y hacerla aún más explícita en algunos casos, el criterio que ha prevalecido es el de garantizar la libertad, la igualdad, la dignidad y los demás derechos de los trabajadores del país.

Uno de los aspectos centrales del fallo es el que se refiere a los componentes del salario, sobre los cuales existe desde hace algún tiempo una controversia pública. Es sabido que algunos de estos componentes, como las horas extras, los recargos dominicales y los viáticos, deben ser incluidos en el monto que sirve de base para la liquidación de las prestaciones sociales, y en opinión del sector patronal ello representa una nueva carga que desalienta la inversión y promueve el desempleo.

Al examinar los artículos del Código que se refieren a estos derechos, la Corte determinó que las primas y bonificaciones ocasionales no hacen parte del salario y en consecuencia no deben ser incorporadas a la liquidación de prestaciones, mientras que en tal liquidación sí hay que incluir los pagos ordinarios y extraordinarios efectuados en retribución directa del trabajo. Sin conocer el texto completo del fallo no es posible establecer en detalle el alcance de esta decisión pero, como decimos atrás, es evidente que con ella se preservan varios derechos adquiridos por los trabajadores colombianos.

En el caso de los empleados domésticos y otros usualmente sometidos a jornadas laborales diferentes de las de la mayoría de los trabajadores del país tanto del sector público como del privado, la Corte dio un paso encaminado a extenderles una mayor protección, con la consagración de una jornada laboral máxima de diez horas y el derecho al pago de horas extras por el tiempo que ésta sea excedida.

Esta es una decisión equitativa y coherente con la filosofía igualitaria que alienta a la Constitución de 1991 y por esa razón resulta inobjetable, pero no se necesita hacer mucho esfuerzo para anticipar las dificultades prácticas que tendrá su aplicación y algunos trastornos y desavenencias que pueda haber. Y que en estos momentos difíciles en el aspecto económico pueda ser causa inclusive de más desempleo.

Pero, en todo caso, patronos y empleados domésticos deberán acordar nuevos sistemas de trabajo que contemplen la inclusión de más horas de descanso y, seguramente, también de aquellas en que trabajarán en forma extraordinaria y en consecuencia recibirán el pago adicional que les corresponde.

Pero más allá de esto, se necesitará cambiar la mentalidad aún prevaleciente en algunos sectores de nuestra sociedad que no atribuyen a la empleada del servicio doméstico, al celador, al jardinero o al conductor privado los mismos derechos de los demás colombianos.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.