RAFAEL ANTONIO NIÑO NO ES PROFETA EN SU PUEBLO

RAFAEL ANTONIO NIÑO NO ES PROFETA EN SU PUEBLO

Al Niño de Cucaita no lo quieren en su pueblo por haberse vuelto protestante.

13 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Antes de la pasada Navidad unos veinte evangélicos que participaban con el otrora as del ciclismo colombiano fueron víctimas de una violenta manifestación de intolerancia religiosa. A botella, palo y ladrillo les hicieron cerrar el salón de reuniones que habían abierto, luego de haberles destruido el equipo que instalaron para proyectar una película sobre la vida de Jesús. Un joven paisano le gritó al seis veces ganador de la Vuelta a Colombia: Váyase el pueblo, no lo queremos porque aquí somos católicos, apostólicos y romanos .

Para Rafael Antonio Niño este doloroso episodio contrasta con los que el ciclismo le permitió vivir. Entonces era acosado por sus fanáticos y seguidores que se peleaban por saludarlo, abrazarlo, felicitarlo.

Los títulos, los trofeos, las victorias que tanta fama le dieron, al igual que los elogios y los titulares y fotografías que lo consagraron como el número uno del ciclismo, hacen parte del pasado que para él ya no tiene alguna importancia, porque la competencia en que está participando no es deportiva sino espiritual.

Su mundo de éxitos y fracasos, que eran muchos, llegaron a ser parte del viejo hombre que Rafael Antonio Niño sepultó hace año y medio cuando encontró a Jesucristo.

Niño irrumpió en el panorama ciclístico en 1970 cuando ganó la Vuelta de la Juventud y en ese mismo año fue el campeón de la Vuelta a Colombia, carrera cuyo título obtuvo en seis años consecutivos. Sus éxitos los celebraba con rumbas, en las que no faltaban la bebida ni las mujeres. Su amigo Omar Hernández, conocido más en el medio ciclístico como El Zorro , era su compañero de juerga, de vicios. Pero fue el mismo Zorro Hernández, que luego de rehacer su propia vida y hacerse evangélico, condujo a Niño a la vida feliz que hoy disfruta, a pesar de que en su pueblo no lo quieran.

Hoy le doy gracias al Señor por el cambio que ha hecho en mi vida , dice Rafael Antonio, quien ahora poco le importa hablar de sus victorias y hazañas en el ciclismo.

El nuevo Niño Rafael Antonio Niño ha tenido un cambio radical en su vida. De ser un hombre que únicamente creía en él y en nadie más pasó a ser un hombre sensible a las preocupaciones y necesidades de los demás. El Señor transformó mi duro corazón por uno que se entristece. Ahora ya no soy el campeón del ciclismo, soy el campeón del llanto , afirma.

Niño, después de fracasar en su primer matrimonio, del que quedaron sus hijos Eddy Camilo, Gloria Angélica y Rafael Antonio, conoció a Blanca Nubia Herrera Gutiérrez, con quien se casó por lo civil y de cuya unión hay tres hijos: Luisa Fernanda de 15 años, Ana María de 6 y Juan Sebastián de 4. Blanca Nubia fue la primera de la familia Niño Herrera en conocer a Jesucristo, gracias al testimonio del Zorro Hernández.

El ex campeón regresó hace dos años a su departamento, después de duras experiencias empresariales en la capital del país. En Tunja montó un negocio que se llama Vitrificados de Cúcuta y otro con igual nombre en Duitama. Hace un año fijó su residencia en la Capital Cívica de Boyacá, en donde además de atender sus intereses económicos, se ha convertido en un mensajero de la palabra de Dios.

Atacan a evangélicos Interesado en que sus paisanos conozcan al Señor que cambió su vida, el pasado 19 de diciembre el ex ciclista tuvo una prueba de fuego en ese propósito. Acompañado de dos pastores evangélicos, uno de Bogotá y otro de Samacá, decidieron proyectar una película en un salón que recién habían abierto para celebrar cultos. La película sobre la vida de Jesús empezó a presentarse hacia las siete de la noche, en el mismo momento en que de la Iglesia Parroquial los fieles salían de un oficio religioso. Los fieles católicos se pararon en el atrio y empezaron a blasfemar contra nosotros -relató Rafael Antonio Niño-. Bajaron con botellas, palos y azadones y destruyeron los equipos que utilizábamos para proyectar la película. A los hermanos asistentes los golpearon, al pastor de Samacá le pegaron en una pierna con un ladrillo y como pudimos recogimos lo poco que dejaron bueno de los equipos y cerramos el salón.

Cuando sucedió el incidente, el pueblo era vigilado por tres agentes de policía, quienes se vieron impotentes para controlar a los agresores. El pastor de la Iglesia Cristiana de Samacá, Henry Rojas refirió que a mí me pegaron con un pedazo de ladrillo en una pierna, a un niño de dos años le pegaron una pedrada. La gente estaba enfurecida y no se respetó a las señoras que nos acompañaban, había mujeres embarazadas inclusive. Rafael Antonio Niño, que es de la población de Cucaita, recibió insultos y amenazas.

Agresores demandados Los afectados por la situación, después de dar cuenta de los hechos ante la Estación de Carabineros de Cucaita, denunciaron ante la Fiscalía a los agresores que lograron identificar y por los daños efectuados a sus equipos. El pastor Rojas pidió a las autoridades que se investigue por qué el sacerdote que dirigía el oficio religioso no intervino como era el deber de un hombre de Dios, que predica la paz y la armonía entre los seres humanos .

En diálogo telefónico con el párroco José del Carmen Moreno, manifestó que ese día no se encontraba en Cucaita sino en una vereda. Dijo además que el desconocía los hechos y preguntó en qué lugar había acontecido el problema. Con algo de disgusto el sacerdote Moreno dijo que no hablaría nada al respecto, a menos que le presentaran una demanda en la que se le involucrara en el asunto.

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