NOS GANÓ LA INFLACIÓN

NOS GANÓ LA INFLACIÓN

Ni el Pacto Social firmado en 1995 y revalidado un año después por el ex alcalde Juan de Dios Bermúdez Díaz y el ex ministro de Desarrollo Rodrigo Marín Bernal, hoy nuevo ministro del Transporte, logró quebrarle el espinazo a la inflación en Villavicencio.

13 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Después de tres años, las estadísticas demuestran que la capital del Meta siempre ha estado entre las ciudades más costosas y que la anterior administración municipal fracasó en este objetivo.

A pesar de que en 1994 la ciudad se había ubicado como la segunda más cara del país al presentar una inflación del 23,93 por ciento, la administración del ingeniero Bermúdez Díaz muy poca atención le prestó al tema y sus acciones, si es que fueron tomadas, se quedaron cortas.

No hubo una lucha frontal contra la especulación en los precios de los productos agropecuarios, ni se combatieron los abusos de los arrendadores; por el contrario se auspiciaron primas para los transportadores urbanos y fue liquidada la oficina de precios, pesas y medidas, único organismo municipal que atendía los reclamos que en este sentido tenían los villavicenses.

La Secretaría de Educación también fracasó en su intento por controlar los exagerados incrementos en las matrículas y pensiones de muchos colegios, que descaradamente inventaron fórmulas y métodos para cobrar sus propias tarifas.

Por eso, no es una simple coincidencia que en los últimos tres años, como consecuencia de los repetidos registros mensuales del Indice de Precios al Consumidor (IPC), se haya convertido en una frase de cajón decir que Villavo estaba entre las tres ciudades más caras del país .

En 1995 el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), informó que después de Cartagena (con 23,38%) y Bucaramanga (con 21,30%), Villavicencio (con 20,91%) había sido la tercera ciudad con mayor tendencia inflacionaria.

Un año después, en 1996, la misma entidad nuevamente señaló que Villavo presentó el tercer mayor incremento en los precios al consumidor. En ese momento, después de 12 meses de seguimiento, el IPC fue del 22,59 por ciento, por encima a Pasto (29,52%) y Bogotá (24,34%).

Terminado el año 97, volvió el DANE a confirmar que la capital del Meta se había convertido en la tercera ciudad más costosa al registrar un crecimiento del 19,20 por ciento en los precios de los bienes y servicios que conforman la canasta familiar de los villavicenses.

Hoy, tres años después, sigue la incertidumbre y no hay ningún planteamiento en torno a ganarle la pelea a la inflación. Ni siquiera los programas de gobierno de los nuevos mandatarios contemplan medidas que tengan este objetivo.

Solo queda esperar que el 98 no sea otro año con alzas exageradas en los artículos de primera necesidad, matrículas y pensiones, ni primas para transportadores urbanos.

Creemos que es hora de que las nuevas administraciones, departamental y municipal, presenten públicamente sus proyectos sobre cómo enfrentar la inflación, que sin duda afecta a la población más desprotegida.

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