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HABRÁ UN CÓDIGO PARA CONTROLAR LA VIOLENCIA

HABRÁ UN CÓDIGO PARA CONTROLAR LA VIOLENCIA

El Consejo Nacional de Televisión (CNTV) dictará en mayo un acuerdo que sirva de directriz a los libretistas, directores, productores, programadores, anunciantes y televidentes sobre su responsabilidad social. Así lo ratificó el director del Instituto Nacional de Radio y Televisión (Inravisión), Luis Guillermo Angel, al clausurar el foro sobre televisión y responsabilidad social que tuvo lugar el miércoles en la Universidad Javeriana.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
19 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

El funcionario aseguró que esos criterios respetarán la libertad y la iniciativa de pensamiento y opinión de quienes están involucrados en la producción y transmisión de programas.

Pero dijo que el CNTV, en nombre del Estado, vigilará su cumplimiento y sancionará los desfases, porque la televisión tiene una gran responsabilidad con la sociedad, especialmente con los niños y hay valores diferentes a los de la violencia que debe promover.

Angel recordó el llamado que hizo el Ministerio de Comunicaciones para que personas y entidades relacionadas con el medio envíen a Inravisión sus criterios sobre cómo debe ejercerse esa responsabilidad por parte de los distintos estamentos involucrados en el manejo de la TV.

El foro fue convocado por la Javeriana, el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB), Inravisión, la Unión Colombiana de Empresas Publicitarias (UCEP), la Asociación Nacional de Anunciantes (ANDA), la Asociación Nacional de Medios de Comunicación (Asomedios), los Canales Regionales de Televisión, la Asociación Nacional de Televidentes y la Fundación Social.

El director de Inravisión aseguró que pese a la dificultad que implica tratar de manera prudente los temas violentos o eróticos, hay que hacer esfuerzos para lograrlo y estimular la variedad y la competencia.

Se preguntó si sería posible crear un fondo social con un porcentaje de los recursos de la publicidad para subsidiar programas culturales y sociales que constituyan innovaciones y fuentes de enriquecimiento y elevación.

Para contribuir al debate, el director de Inravisión presentó algunos de los parámetros que se aplican en Inglaterra con respecto del tema, aunque aclaró que la realidad colombiana puede exigir criterios distintos.

Entre ellos mencionó la necesidad de tener presente que la televisión se dirige a todo tipo de gente, por lo cual el productor debe tener cuidado con el material fuerte para que no caiga de sorpresa al auditorio.

Así mismo, aunque la relación entre la violencia en la TV y la violencia en la vida cotidiana puede no ser de causa-efecto, debe tenerse en mente que los programas violentos pueden deprimir a algunas personas. El productor debe preguntarse si la escena es necesaria y se justifica. Qué es responsabilidad? Como base para el debate, un grupo de investigadores preparó un documento según el cual para garantizar el cumplimiento de la responsabilidad social en la televisión es necesario definir políticas públicas y privadas, como el control posterior y la autorregulación, que sirvan de marco a las actuaciones de programadoras, Estado, anunciantes y agencias de publicidad.

Dichos parámetros deben contener las acciones y omisiones que hacen parte de esa responsabilidad y no deben entenderse como una forma de censura, sino como un instrumento que permita a los actores involucrados en el tema cumplir con su obligación de informar, recrear y formar a la comunidad.

Los autores concluyeron que la televisión socialmente responsable es aquella que no sólo informa veraz e imparcialmente, sino que invita a la reflexión y a la posición crítica cuando difunde información noticiosa; la que contribuye a la formación del televidente acerca de temas cuyo conocimiento es útil para vivir y convivir mejor; la que recrea con un nivel de tratamiento de los temas que esté a la altura de la dignidad de las personas y respete los valores de la comunidad, y la que promueve la participación activa de los usuarios en sus políticas de programación.

A su juicio, el concepto de responsabilidad no puede reducirse a la reparación de las infracciones, porque eso equivaldría a considerar que un medio es tanto más responsable cuanto más rectificaciones haya tenido que hacer o más multas haya tenido que pagar, lo cual sería un contrasentido.

Para hacer sus planteamientos, los investigadores partieron de la base de que la televisión es un servicio público y como tal debe buscar satisfacer necesidades básicas de la comunidad, que, en su caso, corresponden a los derechos de la gente a informarse, formarse y recrearse.

A su juicio, cuando estas necesidades sociales y sus correlativos derechos no se cumplen, las fallas del servicio público pueden configurarse en forma de daños o perjuicios, cuyos responsables deben ser identificados y debidamente sancionados.

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