CUANDO AL NIÑO NO LO TRAE LA CIGEÑA

CUANDO AL NIÑO NO LO TRAE LA CIGEÑA

No es un embarazo de barriga, pero sí de corazón. Así definen los especialistas el proceso de adopción y así lo tomó Larisa Camacho* cuando, junto con su esposo Fernando León, decidieron en 1991 tener su primera hija de corazón.

29 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Luego de ocho años de casados y de superar el duelo de la infertilidad, Larisa y Fernando tomaron la decisión de cortar con la infelicidad que les producía no ser padres biológicos.

Me hice muchos tratamientos para quedar embarazada, fue un duro golpe convencerme cada vez más que era infértil y que no podía procrear a pesar del gran instinto maternal que tengo. Me deprimía constantemente y a los 23 años pasé por una experiencia parecida a la menopausia , dice Larisa al recordar su experiencia.

Ellos buscaron ayuda profesional para enfrentarse a la realidad y en ese proceso entendieron que había dos opciones: ser feliz o infeliz. Optaron por la primera y allí comenzó el proceso para adoptar una niña.

Fueron nueve meses de espera (igual que un embarazo biológico), tiempo en el que Larisa y Fernando experimentaron los mismos antojos que sentían las parejas amigas que estaban embarazadas, se dedicaron a arreglar el cuarto de la niña y buscarle un nombre. Tomaron fotos de todos esos momentos para mostrárselas a la pequeña Andrea*.

También, con ayuda profesional, se prepararon para ser buenos padres y entender el significado de la adopción. El Bienestar Familiar y las ocho casas de adopción autorizadas para ello realizan unos talleres de preparación para los futuros padres.

Allí se les enseña el verdadero valor de ser padres, ya sean biológicos o adoptantes, pienso que estos talleres deberían tomarlos todas las personas que quieran tener hijos , señala Luz Fernández, coordinadora de adopción de la regional Bogotá.

Alegría y espera Cuando una persona o una pareja hace la solicitud de adopción, se le hace un estudio social, con datos sobre antecedentes familiares y cómo fue su infancia; luego uno sicológico, donde se profundizan algunos detalles y se aclaran dudas sobre el proceso.

Después vienen los talleres para 20 personas (en pareja o individualmente), que constan de cuatro sesiones: inducción, construcción del vínculo afectivo, primer encuentro con mi hijo y aprendiendo a ser padres.

Los futuros padres se hacen un autoexamen de lo que fue su infancia y cómo ha transcurrido su vida. Así como los papás saben que el niño tiene su historia, deben ser conscientes de que ellos también tienen una.

Con la autobiografía se busca conocer los episodios desagradables que pueden afectar su rol de padres y conociéndolos les podemos ayudar a superarlos , dice Alicia Olaya, trabajadora social de la regional Bogotá.

En los talleres también se trabaja el aspecto económico que implica la llegada de un bebé a casa. Les decimos que vayan a los supermercados a cotizar todos los elementos que necesita un niño, así van visualizando el costo y se fortalece el apego por el hijo , señala Olaya.

De eso dan fe Larisa y Fernando. Cuando íbamos a mirar las cosas de bebés la ilusión de ser padres se acrecentaba aún más , dice ella.

En el transcurso de los talleres se hace una visita al medio familiar (no solo a los padres sino a otros miembros del grupo familiar) y con toda esa información recibida se pasa al comité de adopción, que en el caso de la regional Bogotá se reúne semanalmente. En ese comité se acepta o se rechaza la solicitud y se entra en lista de espera.

Según María Jesús Dusán, jefe de adopciones del ICBF, la lista de espera se hace de acuerdo con el orden cronológico de aprobación para que se tramite la asignación de los niños. Sólo se excluye de esta lista las solicitudes para adoptar niños con discapacidad física, mental o sensorial; grupos de hermanos, niños pertenecientes a grupos étnicos y los mayores de 7 años.

Vínculo afectivo La noche anterior a recibir a Andrea, Larisa y Fernando no durmieron, sentían temor hacia lo desconocido. Llegaron a la cita con una hora de anticipación y al recibir una personita de 45 días de nacida envuelta en ropa blanca los dos rompieron a llorar de la alegría.

Nos dejaron solos en ese momento y lo que más queríamos era llevar la niña a la casa , dice Fernando. Aunque para toda la familia era una fiesta la llegada de Andrea, los esposos León Camacho sabían que debían ser prudentes para no afectar a la pequeña.

Los cuidados debían ser extremos, porque la pequeña venía de una situación diferente y no se podía sobresaltar. Por recomendación de las sicólogas le dejamos la misma ropita que traía, le respetamos sus horarios de comida, dormida y baño y restringimos las visitas , recuerda Larisa.

Esa intimidad entre padres e hijo es importante para que se estreche más el vínculo afectivo entre ellos, dice la sicóloga Elisa Horta Cardoso, de la casa de adopción Cran. Esa llegada debe ser tranquila, que no genere ansiedad. También es importante que desde el primer momento siempre se hable de la llegada del bebé y utilizar la palabra adopción como un acto de amor para que el niño sea consciente de su condición , dice Horta.

La adopción no debe ser un tabú y los niños deben saber desde que están pequeños que no salieron de la barriguita de su mamá adoptiva, pero que ella lo escogió por amor, agrega la especialista.

Esas mismas palabras fue las que usó Larisa cuando recibió a Andrea, quien a sus 7 años ya tiene conciencia de lo que es la adopción, pues hace poco recibió a su hermanita Luz*.

Esta niña hace parte de los 917 niños que han sido dados en adopción este año, de los cuales 681 han sido directamente por el ICBF y los 236 por casas de adopción, según cifras parciales del Instituto.

Cuando reciben el niño, a los padres adoptantes también se les entrega una carpeta con la historia familiar del pequeño y ellos son los únicos que conocen su origen. Esa reserva es de 30 años y el niño puede conocer su origen cuando cumpla la mayoría de edad o antes a través de sus padres adoptivos.

* Los nombres fueron cambiados por petición de sus protagonistas.

Antes de adoptar Cuando una pareja decide adoptar un niño debe tener en cuenta varios aspectos: -Con la adopción se busca una familia para un niño y no un niño para una familia. Se tiene en cuenta el derecho del niño a tener un hogar por encima de los intereses de la familia (eso significa que no priman los deseos de la familia: algunas veces solicitan que sea un bebé y no un niño grande y que tenga determinadas características).

-Debe tener claro cuál es el motivo que la lleva a adoptar, pues de esto depende la relación afectiva que tendrá con su hijo.

-La adopción no es un embarazo de barriga, pero sí de corazón , como dicen los especialistas. Por ello, la futura madre debe ser capaz de sentir y de decir: estoy embarazada de corazón .

-Es importante que supere el duelo a la infertilidad, porque de lo contrario el niño que adopte será el reemplazo del hijo biológico que no tuvo o del que se murió.

-La adopción no es una obra de caridad, no arregla problemas conyugales, ni tampoco soluciona la soledad. Es desear un hijo por el hijo mismo.

-Debe tener claro qué es lo que se hereda y qué se construye socialmente.

Según Jaime Bernal Villegas, director del Instituto de Genética de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, existe una serie de mitos con respecto a esto. Lo cierto es que el hombre se forma con los genes y el medio ambiente en el que se desarrolla, pero tiene más influencia el entorno que los genes. Lo genético no es modificable ni en los hijos adoptivos ni en los biológicos, pero sí lo es el entorno, que es el que permite el desarrollo normal , dice.

-Debe estar en capacidad y con tiempo disponible para asistir a talleres que le enseñarán qué es la adopción y cómo tratar a su hijo.

-Es importante que la pareja sea consciente de que ser padres significa aprovechar los recursos se tienen para ser los mejores padres. Significa ser personas estables con capacidad de dar afecto y amor.

Quién puede adoptar? De acuerdo con el Código del Menor, pueden adoptar conjunta o individualmente las personas que reúnan estos requisitos: Ser plenamente capaces.

Que hayan cumplido 25 años de edad y que haya una diferencia de 15 años entre adoptante y adoptado.

Que garanticen la idoneidad física, mental, moral y social suficiente para ofrecerle un hogar adecuado y estable a un niño. Esta idoneidad se demuestra con exámenes médicos y sicológicos y tres declaraciones de personas que los conozcan.

Para hacerlo conjuntamente deben comprobar que son cónyuges (esposos) o que hombre y mujer demuestren convivencia interrumpida de por lo menos tres años.

En forma individual lo pueden hacer las personas solteras, viudas o separadas. El adoptante casado no separado de cuerpos sólo podrá adoptar con el consentimiento de su cónyuge.

La adopción en Colombia es gratuita, pero hay unos costos que debe sufragar la familia (documentos, abogado que lleve proceso ante el juez).

Este proceso sólo puede ser desarrollado por el ICBF y por ocho casas de adopción autorizadas por el este instituto. Las casas son: Fana, Pisingos, Ayúdame, Cran y Casa de la Madre del Niño (en Bogotá), Casa de María y el Niño y Casita de Nicolás (Medellín) y Chiquitines (Cali).

Para hacer la solicitud ante el Bienestar pueden acercarse a al centro zonal del instituto más cercano.

Los niños que se dan en adopción son los menores de 18 años que son declarados en abandono o aquellos cuya adopción haya sido consentida previamente por sus padres o autorizada por el defensor de familia cuando el niño no esté en situación de abandono y carezca de representante legal.

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