PICO Y PLACA: SÍ SE PUEDE!

PICO Y PLACA: SÍ SE PUEDE!

1. Hechos recientes en la capital: - Trancones en aumento día a día. - Parálisis del tránsito en horas pico. - Pérdida de tiempo, de genio, de paz. - Evidencia de la necesidad de una medida drástica. - Decreto del nuevo Alcalde que restringe el tránsito de vehículos. - Martes 18 de agosto: comienza la restricción de vehículos por placa. - Viernes 28 de agosto: a pesar de ligeros obstáculos, comentarios muy favorables.

30 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

2. Algunos ejemplos tomados de la vida real: - Luis Fernando, quien antes empleaba de 30 a 45 minutos para cumplir una cita, a las seis de la tarde, de la calle 84 a la 65, hoy llegó en 10 minutos.

- Una pareja, para asistir a una cena, se trasladó en las horas de la noche de la calle 66 a la 140 por la carrera séptima en 12 minutos.

- Los buses escolares de la mañana hacen ahora su recorrido habitual, en promedio, en media hora menos que antes.

3. Enunciemos, siquiera, algunos resultados positivos generales: - Ahorro de tiempo - Menos congestiones de vehículos.

- Menos ruido para los oídos.

- Menos polución para garganta y pulmones.

- Menos gasto de gasolina y menos desgaste del automóvil.

- Menos mal genio, menos estrés.

- Más tiempo y más eficacia para el trabajo.

- Más tiempo para el descanso, la cultura y la vida de hogar.

- Mejor cumplimiento en las citas, las clases, la oficina.

4. Algunos inconvenientes: - Se han trasladado a otras horas las congestiones de ciertas vías.

- Se hizo más visible el desorden del transporte público.

- Se hizo evidente la escasez de la Policía de Tránsito para multar los frecuentes abusos de conductores de buses y taxis.

- Unos cuantos particulares perjudicados por no poder sacar su carro.

5. Resultados más de fondo: Más paz y tranquilidad en la ciudad con una agradable sensación de silencio. Más tiempo para trabajar y descansar, para cultivar actividades libres, como deporte, juego, actos culturales. Antes se le tenía pereza a movilizarse en las horas de la noche para ir a reuniones sociales y culturales. Renace la oportunidad y el deseo de hacerlo.

Quizás el mayor bien que se vislumbra es la reeducación de la ciudadanía. Se ha dado colaboración ciudadana en una mayoría. Los que niegan los beneficios y buenos resultados de la medida en buena parte lo hacen por algún inconveniente personal. Llegará la hora en que reconozcan la evidencia de las ventajas, máxime cuando se logren superar algunas dificultades, como las congestiones en horas diferentes de las horas pico. Tal vez se podrían remediar disminuyendo un dígito (de los cuatro actuales) y extendiendo la restricción al día entero.

Surge el optimismo: si se está pudiendo en el transporte, renunciando un poco al egoísmo y colaborando con el bien común, es de esperar que haciendo lo mismo en otros campos liberar andenes de vehículos y ventorrillos; aseo de calles y parques; no abordar buses y taxis, ni bajarse de ellos en cualquier parte; no comer en público y mil más se obtenga igual resultado.

Algo semejante está sucediendo en Medellín desde que comenzó a circular el Metro, que ha servido para mejorar el aseo, el orden, la eficiencia y el encuentro entre los ciudadanos y la recuperación de algunos actos de urbanidad recomendados por el célebre Carreño. Detalles que se nos habían escapado poco a poco dejándonos en manos de la chabacanería y de la ramplonería, que redundan en mal de todos.

Sí podemos!, es la expresión que nace de todos los corazones y que aflora en muchos labios. Sí se puede. La educación es el mejor camino para la convivencia pacífica, la salud psicológica y la madurez personal.

Reflexión final: el egoísmo mi bien caprichoso antes que el Bien Común es la causa de todos los males ciudadanos y aun individuales. Ceder un poco, cuando lo hacen todos, produce un bien grande. Muchos poquitos hacen un mucho , solía repetir la Madre Teresa.

Ya observó Gandhi agudamente: La tierra da para todos, pero NO es suficiente para la voracidad de los consumistas .

Colombia alcanza para todos, si colaboramos con el Bien Común, pero lamentablemente no da sino para la rapiña de unos cuantos ciegos políticos y unos pocos ambiciosos capitalistas.

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