RENACE EL CAYETANO CAÑIZARES

RENACE EL CAYETANO CAÑIZARES

A pesar del sol picante que hizo toda la mañana, estaban ahí quietos, marciales, dentro de sus uniformes combinados y sus cascos dorados, de reminiscencias militares.

29 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Ni una sonrisa. La mirada atenta al compañero de adelante y las manos sobre el instrumento musical de cada uno. Al rato, por fin llegó el momento esperado.

La banda del colegio Santo Domingo rinde honores al Himno Nacional! La mayoría de los asistentes al primer festival recreodeportivo del parque Cayetano Cañizares se puso de pie y musitó el coro y la primera estrofa del himno.

Casi tres horas después de lo previsto arrancaba la ceremonia. Después del Himno Nacional, siguió el de Bogotá.

La banda del Colegio Cooperativo de Patio Bonito interpreta el Himno Bogotá! Menos silencio, menos voces cantando, niños encaramados en la malla verde que separa la cancha de hockey del patinódromo, auxiliares de Policía intentando bajarlos y el calor en aumento.

Las palabras de rigor de las autoridades la lectura del compromiso de cuidar el parque, a cargo de Andrés Hernando González un niño de 9 años practicante de taekwondo. Y, por supuesto, la bendición, en manos del sacerdote Manuel Echeverry.

Ahora les pedimos a las bandas que amablemente nos acompañaron que despejen la pista! Antes de retirarse, la tercera banda, la del colegio San Bonifacio, interpretó varios temas. Los músicos cedieron el paso a niñas y niños del Liceo Taller Psicopedagógico Cein y a las patinadoras de los clubes La Equidad, The Best y Patinarte.

Entre tanto, cuatro zanqueros luchaban con las curvas del patinódromo para inclinarse y saludar a los estudiantes de los colegios de la localidad de Kennedy que se reunieron allí para recibir, oficialmente, las obras que realizó el Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte.

Algunos niños no aguantaron el sol y tuvieron que atenderlos con primeros auxilios. Nada grave.

Más allá, hacia el occidente, envueltos en sacos gruesos y pantalones al revés cuatro muchachos desafiaban la pista de bicicrós. En esa arcilla terracota volaban bicicletas y se caían muchachos.

Estaba trabajando y me bombearon (echaron) del trabajo entonces me vengo para acá, dice César Velásquez.

Lástima que la pista tenga tantos huecos todavía no está alisadita como la del Salitre que sí es severa, agrega Jeison Peña.

A su lado, pequeños de tres colegios convirtieron una plazoleta en cometódromo. Al mediodía, poco a poco se fueron desocupando los escenarios. Solo en la cancha de hockey continuaron las presentaciones.

En la construcción del patinódromo, de la cancha de hockey, de la pista de bicicrós, de las canchas de baloncesto, voleibol, microfútbol, y de los senderos y plazoletas, se invirtieron cerca de 2.300 millones de pesos. Todo esto se hizo junto al coliseo que ya existía. Así quedó el conjunto recreodeportivo más importante del suroccidente de la ciudad.

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