CÁQUEZA, CUATRO SIGLOS DE HISTORIA

CÁQUEZA, CUATRO SIGLOS DE HISTORIA

El municipio de Cáqueza no solo es conocido por la morcilla y la almojábana, platos típicos que nunca pasarán de moda en la región.

10 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Este municipio, cabecera de la provincia del Oriente de Cundinamarca, tiene un gran legado histórico, arquitectónico y cultural que se remontan hasta el siglo XVII.

Así es. Además de sus delicias grastronómicas representadas en la morcilla, gallina cocida, almojábanas y los panes en harina de zagú (achira), que se han convertido en el deleite de los viajeros desde hace muchas décadas, Cáqueza también ofrece a los turistas atractivos como la Catedral, la Capilla del Humilladero y el antiguo Colegio María Auxiliadora.

El solo nombre de Cáqueza tiene una gran importancia histórica y cultural, pues proviene de la cultura Chibcha y significa región sin bosques .

La fundación de Cáqueza se originó el 13 de noviembre de 1594 cuando la Real Audiencia de Santafé de Bogotá ordenó la ubicación de los aborígenes en la región oriental, con el objetivo de doctrinarlos y organizarlos en un pueblo urbano. No obstante la fecha de fundación de este pueblo indígena tuvo lugar el 23 de octubre de 1600.

Los paisajes de este municipio sirvieron por muchos años de inspiración al poeta Eduardo Carranza, pues allí -según cuentan sus habitantes- fue escrita gran parte de la obra Hasta el sol de los venados y Leyendas del corazón , éste último en su homenaje.

Este municipio incrustado en la cordillera Oriental cuenta también con una cálida piscina, ubicada cerca al río Cáqueza y de la vía a Bogotá.

Para los amantes de la naturaleza, en el sector rural se encuentra una gran riqueza ecoturística representada en las lagunas Negra y Verde, ubicadas en las veredas La Chapa (en el páramo) y Palo Grande.

Cáqueza también es muy conocida como un lugar de peregrinación. En la parte alta de la población, en el Cerro Monruta, fue levantada la imagen de la Virgen del Tránsito con el fin de espantar los espíritus que asustan.

Su historia se remonta al año 1956, época en la que los habitantes escuchaban a la media noche continuos gritos, quejidos y silbidos. Entorno al Cerro Monruta se han escrito leyendas y hasta poemas.

La Catedral La historia de esta obra arquitectónica y de estilo greco-romano se remonta al año 1920, cuando el párroco José Ismael Téllez Pedraza instaló la junta constructora de un nuevo templo, ya que el existente estaba en condiciones precarias.

El 17 de diciembre de 1923 el vicario de la Arquidiócesis de Bogotá, monseñor Salustiano Gómez, bendijo la primera piedra, dando inicio a la construcción de lo que 13 años más tarde sería la Catedral de la Virgen de la Inmaculada Concepción.

Para la fabricación de los ladrillos y la teja se utilizaron piedras de cal que fueron cocidas en dos hornos construidos en la parte tracera del templo. El 11 de octubre de 1936 fue terminada la obra.

El Humilladero Esa capilla fue fundada en 1826, siendo cura párroco Ignacio Gutiérrez, en la parte más alta del poblado con el fin de que el repique de las campanas fuera escuchado en sus alrededores.

La Capilla del Humilladero ha logrado sobrevivir a los fenómenos naturales, conservándose como reliquia religiosa con 172 años de existencia.

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