RECHIFLAS

A pesar de que la tragedia del pasado martes 13 de enero, en el Lago de Tota, segó la vida de dos jóvenes de Cuítiva y aunque ocurrió en jurisdicción de este municipio, la administración municipal de dicha población se mostró poco solidaria con las familias Chaparro Cárdenas y Luna Vargas.

16 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Las dos familias tuvieron que pagar los servicios del buzo que adelantó la búsqueda de los cuerpos en las profundidades del lago.

Fue irónico ver cómo el miércoles por la mañana el buzo se negaba, con razón -porque era su vida la que estaba en juego-, a continuar con las labores de rescate de los cadáveres hasta tanto le asegurarán la cancelación de lo que él había solicitado por su trabajo.

Faltó gestión por parte del alcalde Manuel Silvestre Alarcón para, desde el mismo martes, solicitar ayuda a entidades de socorro como la Cruz Roja de Bogotá, que cuenta con personal de buceo para atender esta clase de emergencias.

Que tal si, como dijeron los familiares de Isaías y Nixon, los dos muertos, las personas ahogadas no hubieran sido de la región ni tuvieran conocidos en el sector: quién habría pagado el costo del rescate?

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