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LOS VIEJOS TAMBIÉN LA MUEVEN

LOS VIEJOS TAMBIÉN LA MUEVEN

Quién dijo que los viejos no corren, no meten, no son protagonistas, no pueden jugar un Mundial? Aunque las cada vez mayores exigencias físicas privilegian a los jóvenes sobre los muy veteranos, en Francia 98 todavía hay espacio para que estos últimos demuestren que todavía no han dicho la última palabra.

Basta repasar la actuación de los 32 equipos que participan en el Mundial para encontrar a varios que hace rato pasaron de los 30 y no precisamente se dedican a languidecer por ahí como añorando tiempos mejores que jamás podrán volver.

Dunga es uno de los dos o tres brasileños que menos saben con la pelota. Pero, como dicen en misa, una mirada suya basta para sanar el funcionamiento de su equipo. Ordena, manda, corre, mete, regaña a sus compañeros cuando hacen mal las cosas.

Leighton, el arquero de Escocia, es el jugador más viejo del mundial y tapó de todo contra Brasil. Hagi, de Rumania, ya mostró destellos de su gran clase. El defensor belga Frank van der Elst, de 37 años y capitán de su equipo, se batió como un león en el juego que empataron ante la poderosa Holanda.

Jrgen Klinsmann todavía corre como corrió en Italia 90, y hace y pone goles como ha sido su costumbre desde entonces. Contra Estados Unidos bajó un centro con la cabeza para que Mller abriera el marcador, luego se desmarcó, bajó con el pecho y definió con la categoría de los grandes.

Anton Polster, de Austria, nunca bajó los brazos a pesar de la incapacidad de sus compañeros para ponerlo en situación de gol. Corrió, encaró a los fuertes y grandotes defensores de Camerún, y cuando tuvo su oportunidad, no perdonó y salvó un punto para su equipo.

El nigeriano Yekini entró y arregló el partido contra España. El mexicano Ricardo Peláez, de 35 años, ya marcó su gol en este Mundial. Michael Laudrup hizo lo que estuvo a su alcance para disimular la mediocridad general de Dinamarca. Otro grande, el búlgaro Stoichkov, estrelló un disparo en un poste y es el símbolo de un equipo de veteranos luchadores: Balakov, Ivanov y Penev.

Solo falta que el técnico alemán Berti Vogts se anime y ponga a jugar al ya legendario Lotthar Matthus. Ah, y que Valderrama despierte de su extraño letargo futbolístico.

E.A.

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