EL CONGRESO CON MATRÍCULA CONDICIONAL

EL CONGRESO CON MATRÍCULA CONDICIONAL

Los 263 congresistas que se posesionan hoy en sus nuevas funciones entran con matrícula condicional .

20 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Luego del 8.000 y de los vientos de cambio hoy más que nunca se respira en la opinión pública que algo va a pasar con el Poder Legislativo en estos cuatro años. En otras palabras, el Congreso está presionado a autorreformarse. Si no lo hace corre el riesgo de que lo reformen desde afuera.

No se puede olvidar que, aparte de una reforma política por referendo, defendida por varios de los senadores y representantes, y asumida por el nuevo Gobierno como propia, está en ciernes la posibilidad de convocar una Constituyente, emanada del proceso de paz que se inicia.

La pregunta es si los actuales congresistas, varios de ellos cuestionados por viejas prácticas clientelistas, tengan la capacidad, el interés, la autoridad moral y la condición para autorreformarse.

Esa reforma incluye normas que permitan erradicar la corrupción y el clientelismo, convertir a los partidos políticos en colectividades sólidas, establecer la financiación estatal de las elecciones, lograr la separación real de las tres ramas del Poder Público y acabar con la forma como los congresistas vienen utilizando los controvertidos fondos de cofinanciación.

En ese punto estaría el nudo gordiano de las relaciones Ejecutivo-Legislativo. Están los congresistas de acuerdo con que se les quiten los fondos de cofinanciación, que son las únicas herramientas presupuestales con que cuentan para, en el mejor de los casos, llevar una que otra obra a sus regiones y así cultivar sus votos para las próximas elecciones? Además, la suspensión de esa figura podría tener un alto costo político para el nuevo gobierno de Pastrana. Tocaría esperar cuál sería la contraprestación.

Al menos seis grandes temas van a estar presentes en la actividad de este nuevo Congreso. Veamos: Ecuación de fuerzas Pastrana contará con una mayoría construida hábilmente por Valencia.

El nuevo Congreso arranca con una unión entre los liberales, los conservadores y los independientes matriculados en la Alianza por el Cambio y cuyo monitor es Fabio Valencia Cossio.

Será sólido no solo porque logran la presidencia del Senado, sino porque si ese acuerdo de colaboración se extiende podría llegar inclusive a repetirse en las directivas de las siete comisiones constitucionales permanentes, incluyendo las secretarías.

Esa alianza se prolongará por un buen tiempo, pero podría comenzarse a debilitarse cuando empiecen a aparecer en la palestra los precandidatos presidenciales del 2002.

Sin embargo, estarán por fuera de esa coalición los congresistas que fueron más cercanos al presidente Ernesto Samper y a Horacio Serpa como Amylkar Acosta, José Name, Juan Manuel López, Samuel Moreno y Jaime Dussán, entre otros.

Ese poder lo adquirirán ahora, de manera especial en la costa Caribe, Fuad Char, Alvaro García, Jaime Vargas, Salomón Náder y Vicente Blel, principalmente. En el interior el nuevo emperador es Fabio Valencia.

Reforma política Sería un estatuto que erradique la politiquería y el clientelismo.

Aún no hay todavía luces muy claras de Andrés Pastrana sobre lo que quiere hacer realmente frente al tema de la reforma política.

Solo existen unas propuestas en ese sentido que ha revelado Ingrid Betancourt y algunos de cuyos puntos como la elección popular de Procurador y Contralor no tiene consenso al interior de la llamada Gran Alianza por el Cambio.

La otra iniciativa proviene del sector liberal de dicha Alianza y que vienen estudiando Humberto de la Calle, Jorge Mario Eastman y Ernesto Rojas, entre otros. Esa propuesta de reforma no se limita a la modificación de la Ley 130 o de los Partidos, sino que va más allá. Habla de la democratización de la administración pública, hace obligatorios los mecanismos de participación ciudadana, aplica la contratación pública de manera preferente en las organizaciones sociales sin ánimo de lucro y busca una nueva relación entre el gobierno nacional, los departamentos y municipios.

El liberalismo oficial en cabeza de Horacio Serpa ha anunciado que también llevará al Congreso un proyecto de reforma política que se cree puede ser una especie de refrito de la iniciativa que presentó la llamada comisión para la reforma de los partidos políticos.

Ajuste económico Reformas al upac y al IVA en la lista del nuevo Gobierno.

El país atraviesa por una grave crisis económica y al próximo Gobierno le corresponderá llevar un paquete de normas al Congreso que permita superar ese problema.

La discusión, en primera instancia, será sobre el modo en que deben ser implementadas esas reformas, si de modo gradual o de impacto. Varios organismos multilaterales e inclusive parte de los gremios han recomendado que se efectúen de choque. Los liberales no lo desean así por el temor a que se afecte el empleo.

Un aspecto muy complejo de la reforma económica es el que tiene que ver con la modificación a las transferencias a los municipios y departamentos, ya que ello implicaría una reforma constitucional. El problema sería el costo político, ya que se entraría a pelear con gobernadores, alcaldes y los propios congresistas.

Entre el paquete de normas económicas que debe estudiar el Congreso se destacan la reducción del IVA del 16 al 12 por ciento, la eliminación de la doble tributación en el impuesto de industria y comercio, la reforma al sistema upac, la reducción de las tasas de interés y el combate a la evasión y el contrabando son otros de los proyectos para el nuevo Congreso.

La paz Ronda el fantasma de una nueva constituyente y otra revocatoria.

El tema de la paz generalmente ha tenido ambiente en el Congreso. Los instrumentos jurídicos establecidos para favorecer a los insurgentes que buscan regresar a la vida civil, como el indulto y la amnistía, han tenido el respaldo de las cámaras legislativas.

Sin embargo, ha comenzado a darse un ambiente diferente al registrado en frustrados procesos de paz anteriores y se ha entendido que esa labor es dispendiosa y no está a la vuelta de la esquina.

En el Congreso no se descarta que el punto de llegada de las futuras negociaciones de paz sea la convocatoria de una Asamblea Constituyente, muy similar a la que se dio en 1991, durante la administración de César Gaviria y en la que tuvieron asiento representantes de los grupos subversivos que se reinsertaron a la vida civil.

Por esa razón, algunos parlamentarios temen que llegue nuevamente la revocatoria del mandato. Ese es un fantasma que ronda al Congreso. Para facilitar una negociación con los paramilitares no se descarta que se les de estatus político a las autodefensas.

Si esto se logra a dar tendría que pasar por el Congreso un proyecto que les otorgue esa condición a los paramilitares.

El nuevo Congreso Senado Liberales 56 Movimiento Oxígeno Liberal 2 Conservadores 28 Cristianos 3 Indígenas 3 Otros movimientos políticos 10 total102 Posible Mesa Directiva Presidente: Fabio Valencia Cossio Primer Vicepresidente: Javier Cáceres Segundo Vicepresidente: Jimmy Chamorro.

La Cámara Liberales: 98 Conservadores52 Cristianos 2 Indígenas 2 Otros movimientos políticos 7 total 161 Posible mesa directiva: Presidente: Aspiran Emilio Martínez y Guillermo Gaviria Primer vicepresidente. Se postularon Jorge Gerlein y Mario Rincón Segundo Vicepresidente. Algunos apoyan el nombre de Sergio Cabrera Proyectos heredados Derechos humanos y expropiación administrativa, en la agenda.

Paralelo al tema de la paz existen algunos proyectos de ley que deben ser estudiados por los legisladores. Son los que dejó en nevera el antiguo Congreso.

Una de esas iniciativas es la reforma al Código Penal Militar, proyecto que se encuentra para discusión de las plenarias del Senado y la Cámara. Básicamente, esa iniciativa tiene cuatro pilares fundamentales: los nuevos límites del fuero militar, los alcances de la aplicación de la obediencia debida, la intervención del ciudadano afectado dentro del proceso que siga la justicia castrense y se impide que un militar que tenga mando sobre su subalterno investigado intervenga en su juzgamiento.

Otro de los proyectos clave es el que tipifica como delitos autónomos la desaparición y el desplazamiento forzados, el genocidio y las masacres. Aunque esta iniciativa se hundió en el período legislativo pasado, la administración Samper busca presentarlo una vez más con algunos artículos nuevos.

Tanto el Gobierno entrante como el saliente tienen interés en contrarreformar el artículo 58 de la Carta Política, que consagra la expropiación por vía administrativa.

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