SE DESCORRE VELO DE LOS NASSER

SE DESCORRE VELO DE LOS NASSER

El corazón del imperio Nasser: el Hotel El Prado hoy resocializado de la mano de la intervención estatal está en la calle 70 de Barranquilla, entre la Iglesia de La Inmaculada y el Prado Office Center, el centro de negocios que se construye sobre los terrenos del antiguo aparcadero.

20 de julio 1998 , 12:00 a.m.

En otro tiempos, aquellos miles de metros de pasillos, salones y habitaciones, cómodas y suntuosas, con su galería de huéspedes ilustres y sus jardines bordeados por palmeras, constituían uno de los símbolos entrañables de la ciudad pujante y rica. Hoy, un proceso de extinción de dominio y una nueva administración, buscan amortiguar los golpes de una realidad significativamente más cruda: la mafia.

Dos generaciones de Nasser han operado desde allí una boyante industria de tráfico de narcóticos y lavado de dólares, según se desprende de las indagaciones de la Drugs Enforcement Administration (DEA), cuyo informe ha servido de base a procesos y juicios contra miembros de una de las familias más ricas del narcotráfico costeño.

Toneladas de Whisky y cigarrillos de contrabando, más tarde marihuana y después cocaína hacen parte de la historia de los Nasser y explican su inmensa fortuna.

Ellos mismos, paradójicamente, se encargaron de revelar su pasado. O por lo menos cuanto la DEA conocía de la familia. Cuando en 1996, la Policía Antinarcóticos lanzó la Operación Caribe II y las patrullas allanaron 41 propiedades en Barranquilla, Santa Marta y San Andrés, uno de los hallazgos más importantes lo constituyó un informe confidencial de la primera agencia antidrogas de los Estados Unidos.

El dossier de los Nasser tenía su punto de partida en 1970. La DEA aseguraba que desde las costas colombianas, los Nasser habían enviado marihuana y cocaína a Estados Unidos y Europa, utilizando las barcazas de propiedad de Julio César Nasser David, El Turco . Los navíos aparecían inscritos a nombre de corporaciones y de terceros.

La referencia siguiente se ubicaba en noviembre de 1986. Un embarque de 500 kilos de cocaína confiscados en las costas La Florida a bordo de la embarcación Lulu. Y después, en mayo de 1993, un operativo antidrogas que culminó con la retención del Quenn Antira y dos toneladas de coca, en el golfo de México.

La verdad, aunque el informe aseguraba que Julio César Nasser había sido arrestado en Colombia en 1979 con 154 toneladas de marihuana, cuyo destino era Miami, La DEA estaba lejos de prever la magnitud del tráfico a cargo de la familia.

Otras revelaciones Tras su captura, en el Cantón de Vaud en Suiza, en febrero de 1994, Sheila Arana de Nasser, que terminó extraditada a Estados Unidos, reveló que ella y su ex esposo habían introducido en los Estados Unidos 25 mil kilos de cocaína y un millón 400 mil kilos de marihuana entre 1978 y 1994.

Hoy, en las bóvedas de seguridad de los oficiales antinarcóticos reposan informes y mapas con las rutas que seguía la droga de los Nasser desde la Costa Atlántica colombiana a México y Miami, y la forma en que el dinero producto de las ventas del alcaloide era enviado a Colombia para su futura remisión a Suiza.

El rastreo de las inversiones y las cuentas de los Nasser indica que en febrero de 1976 Sheila Arana de Nasser se convirtió en cuentahabiente del Royal Trust Bank de Miami y que desde esa fecha hasta agosto de 1977, realizó transacciones por más de cinco millones de dólares.

Un interrogante en las indagaciones es cuánto de ese dinero terminó invertido o enviado desde el Hotel El Prado, que la familia había adquirido por siete millones de dólares y que es hoy la razón de que los hijos de Julio César Nasser y Sheila Arana: Claudia, Jorge y Carlos Alberto, estén en prisión. El último, desde su captura el viernes en Bogotá.

Y es que, además del informe confidencial de la DEA en poder de los Nasser, Los allanamientos de la Operación Caribe II develaron propiedades, transferencia de acciones y cuentas bancarias con millonarias transacciones.

La inspección de documentos demostró que Claudia Nasser, hija, heredó de alguna forma la administración de los dineros de sus padres. Ella, que se casó con José Hazbum, abrió una cuenta en 1979 en Zurich, Suiza y se hizo gerente de Inmobiliaria Hotelera del Caribe Limitada, Inhocar y de Suramericana de Hoteles, Suratel.

Según los cargos que hoy les hace la justicia, Carlos Alberto y Jorge Nasser irrumpieron también en el mundo de los grandes negocios con capitales de dudoso origen. Jorge Nasser aparece como gerente de Gran Compañía de Hoteles Limitada, Granco y su hermano Carlos Alberto como gerente de Hoteles Inmuebles de Colombia, Hotincol.

El análisis de los registros contables de las compañías muestra incrementos injustificados de capital así: 1991, $84 millones; 1992, $450 millones; 1993, $1.384 millones y 1994, $425 millones.

Un informe adicional, preparado por el Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía General de la Nación, registra las fortunas reconocidas por los Nasser con base en declaraciones de renta.

Carlos Alberto Nasser, que en 1984 reporta $38 millones, aparece en 1994 con $1.318 millones; Jorge Nasser de $35 millones pasa a $1.386 millones y Claudia Nasser de $34 millones a $1.281 millones.

José David Hazbum, esposo de Claudia Nasser y hoy preso en la cárcel Modelo de Barranquilla, y Jairo Arana, hermano de Sheila y prófugo de la justicia, son otros protagonistas en el tráfico de capitales. Hazbum incrementó su capital de 18 millones a 354 en una década y Arana se convirtió en gerente de la firma Inversiones Hoteleras del Litoral, Inhotel.

Promocom, una compañía más con participación de los Nasser, adquirió entre 1978 y 1991, 36 edificios, apartamentos y lotes, que hoy están incluidos en varios de los procesos por extinción de dominio.

Es esa toda la fortuna de los Nasser? Las autoridades creen que aún existe una veta por escudriñar. Una cuenta en Panamá que sólo se conoce como Los tres hermanos .

Destacado Sheila Arana de Nasser, que terminó extraditada a Estados Unidos, reveló que ella y su ex esposo habían introducido allí 25 mil kilos de cocaína.

Piedefoto EL TURCO , como sus amigos llaman a Julio César Nasser, el día de su captura por la Policía.

Archivo/EL TIEMPO Su defensa Julio César Nasser David Describe su actividad económica a través de su vida como comerciante, ganadero y contrabandista de café, cigarrillos y Whisky en los años 70.

Afirma que nunca ha tenido propiedades y no tiene nada que ver con los bienes de su ex esposa y de sus hijos.

Reconoce haber gestado a Promocom, pero dice que con la separación de su esposa los bienes quedaron a nombre de ella y sus hijos y que a él le dieron parte en efectivo, dinero que se gastó en su totalidad.

La fortuna de Sheila la consiguió colocando dineros en bancos de Europa por espacio de 7 u 8 años. Los dineros fueron adquiridos legalmente por ella , dice.

La única relación con sus hijos es paternal y no de negocios.

Respecto a los numerosos bienes en cabeza de sus tres hijos dice que una donación no se puede tildar de enriquecimiento ilícito. Me siento muy extrañado con los cargos de las DEA .

Jorge Nasser Arana Se muestra ajeno al enriquecimiento ilícito que se le imputa manifestando que es socio de los negocios de su familia, entre ellos Promocom y hotel El Prado.

Asegura que los negocios se iniciaron con una empresa familiar en los años 77 y 78, siendo gestores sus padres. Ellos determinaron él entrara cuando debía tener unos 10 años de edad. Tengo entendido que las empresas fueron hechas legalmente , dice.

Explica que fuera de la participación el los negocios de la familia, no tiene ni maneja negocios propios. Dice tener poco conocimiento de las empresas, sus movimientos y beneficios.

Claudia Patricia Nasser Reconoce tener numerosos bienes, entre ellos las fincas La Playita y La Bonga, y ser accionista de Promocom, Inhocar, Inhotel, Granco y Suratel.

Respecto al proceso dice se trata de supuesto incremento injustificado de patrimonio, el cual se debe únicamente a valorizaciones de activos y acciones de propiedades ya constituidas por Promocom.

Aclara que los bienes de sus padres se consolidaron después de la separación en 1984 dejando en la sociedad a su mamá y los 3 hijos. Sin embargo, el manejo y adquisición de bienes correspondió a su tío Jairo Arana y cuando ella ingresó con sus hermanos a Promocom ya estaba todo hecho. El negocio era manejado por Sheila.

Dice que sus contadores han explicado suficientemente el origen de los dineros que, a juicio de la justicia penal, hacen parte de una fortuna injustificada.

Tilda el informe la DEA de amañado y sobre la captura de su madre dice: Ella se tuvo que declarar culpable porque fue sometida a torturas .

Sobre la cuenta Tres hermanos dice no saber nada.

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