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LA LARGA ESPERA

LA LARGA ESPERA

Por el lado norte de la cancha municipal de Tour de Pin entró la Selección Colombia a entrenar. Primero pasó Valderrama, luego Faryd, Ricard, Preciado, Antonio Moreno... Pasaron Bolillo y Sarmiento.

Vino Tino ?, preguntó un periodista con acento español.

No lo veo, no lo veo. Fue la respuesta de otro con tono argentino.

... 18, 19, 20 y 21. No, no vino. No vino. Gritó uno con sabor colombiano en la voz, después de contar uno por uno a los jugadores.

En Francia el reloj marcaba las 9:50 de una mañana que había empezado antes para la tropa de periodistas (de varias nacionalidades) que desde muy temprano se instalaron en la puerta de entrada al Hotel Relais de la Tour, la trinchera colombiana en el Mundial.

Se montó al bus? No lo vimos. Sí llegó?, preguntaba un reportero con la grabadora sin seguro entre las manos. Faustino Asprilla no estaba en la cancha municipal de Tour du Pin. Comenzó el despelote de la prensa colombiana.

Charlas entre colegas. Quédense unos aquí, en el entrenamiento, y otros vayan arriba, al hotel . Repartición de funciones y de grupos. Un pelotón se apoyó en la reja que separa la cancha de práctica de la zona de prensa y otro se instaló en al borde de la reja de entrada y de las mallas que rodean el Relais.

Abajo, en el estadio, los reporteros de libreta y micrófono. Arriba, a la espera de la cara de Asprilla metiendo las maletas en el baúl de un carro, los reporteros de cámara y lentes. Pasaba el tiempo y con el más rumores. Que Tino se queda, que Tino se va.

Operativo Diez, quince, veinte minutos... Casi una hora después los que se quedaron en la cancha tuvieron la noticia en la voz de Hernán Darío Gómez: Asprilla estaba afuera del equipo.

Diez, quince, veinte minutos... Casi una hora después los que se quedaron en el hotel no tenían ninguna noticia. Los camarógrafos se repartieron funciones entre sí. Unos se quedaron en la puerta principal. Otros se ubicaron 60 metros más adelante, sobre la carretera que bordea el lugar, para intentar buscar un hueco entre las ramas de los pinos (por supuesto, es Tour du Pin) que rodean el hotel. Unos más se metieron en un carro y se fueron a montar guardia en la puerta trasera.

A 50 metros se veía algo de movimiento. Carros grises de la organización del Mundial prendían motores. Los de arriba, entonces, se jugaron sus cartas. Estaba Asprilla adentro? Va a salir Asprilla? En la puerta principal a los periodistas los vigilaba una preciosa rubia de mirada brillante, cintura de avispa, piernas largas y gruesos labios. Nikita , la bautizaron. Era de la seguridad, era un bombón.

Ella, en un español de niño de tres años, se reía por el operativo de la prensa y, cómplice, llamó desde un celular a la recepción del hotel para averiguar por El Tino , como si fuera la hija de cualquier vecina. Primero la recepcionista le dijo que estaba entrenando con todo el equipo. Luego, en el segundo intento, le dijeron que no estaba. La pillaron y la relevaron. A su lugar llegó un tipo con cara de bulldog.

Confirmado Los de abajo dieron el parte: confirmado. Asprilla ya no era del equipo. El carro echó a andar. Adentro iba Gustavo Moreno, el gerente del equipo. Pasó de largo y no se detuvo. Qué se hizo Nikita ?, preguntó un gallinazo. No hubo respuesta.

A las 12 del día llegó el bus con la Selección. A la una no aún no salía Asprilla. A las dos de la tarde partió un comando en busca de víveres. A las 3 llegó. Repartición de sandúches y gaseosas en la lata.

A las 3:30 el bocado se atragantó: están próximos a llegar Alvaro Fina, el presidente de la Federación. El rumor: persuadir a Bolillo para que cambie de opinión y Asprilla siga en el equipo.

A las 4:30 llegó Fina, con Hernán Mejía Campuzano y Ramón Jessurum, compañeros del comité ejecutivo. Y a las 5:45 salió. Reconfirmado: Asprilla ya no es de la Selección. Dónde estará Nikita ?, insistió el gallinazo.

Eran las 7:15 de la tarde francesa, un viento frío ponía la piel de gallina y Asprilla aún no salía. La foto no se había podido tomar Hablará Tino ?. Las apuestas estaban 10 a 1 a que no.

El gallinazo tenía la razón total: La espera parecía aún más larga y sería más agradable con Nikita impidiendo el paso.

Los periodistas ya llevaban diez horas tras la foto. La imagen de salida de uno de los delanteros más prestigiosos del Mundial. El hombre que por su boca salía de la Copa de Mundo.

Dicen que a las 7:30 El Tino se voló por una tercera puerta trasera. Nadie lo vio, nadie pudo hablar con él. Veinticuatro horas antes ya se había ido del Mundial...

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