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YO ACUSO... OJALÁ ME CALLEN

YO ACUSO... OJALÁ ME CALLEN

Más que la violencia o la envidia, nos mata la pereza nacional .

Lo dice este hincha solitario, con la bandera de Colombia arrugada entre una bolsa de papel, mientras se toma un café y un pan en la plaza de los Jacobinos frente al río, en Lyon. Cuenta que sacó el pasaje y las boletas a crédito para venir a Francia al Mundial y dice lo demás sin tapujos: Colombia no puede poner todos sus sueños y sus ilusiones en dos o tres morochos del Pacífico porque para ellos la patria no existe. Porque antes que sus pies descalzos les dieran el golpe de suerte no tenían nada, ni casa ni comida, muchos ni siquiera papá. Cuando se nace en semejante miseria, entonces cuál patria es la que se defiende? Y acaso la Patria les puede pedir todo a los que no les ha dado nada? Por eso juegan bien el día que están de buen genio y pueden ser los mejores del mundo, pero de ahí para adelante durante semanas pueden ser los peores. Ese es un problema de nosotros, que sólo somos buenos por raticos, y para triunfar hay que ser parejos, es decir buenos todos los días.

Ahora bien, con la plata ganada con los pies se puede derrotar el hambre pero no se puede mejorar el cerebro, amigo. Y como le leí en el mundial pasado al señor Clopatofsky en un artículo, es que la selección es el reflejo del país y por eso no se le puede pedir más. No se dio cuenta que jugaron de para atrás, todo el primer tiempo retrocediendo, como el cangrejo, mientras aquí en Francia todos vinieron a jugar hacia adelante, a atacar. Es que así va el país, cada día peor, eso no lo dude amigo. Eso se lleva en la sangre, para progresar tenemos que estar juntos y nosotros nunca lo estamos. Donde hay más de un colombiano siempre hay división.

. No se dio cuenta que Rincón y Asprilla se la pasaron medio partido, en pleno juego, discutiendo por un pase? Y usted no sabe lo que pasa entre el Pibe Valderrama y el Tino Asprilla? Pues dicen que no se quieren, porque Tino sostiene que él es mejor porque juega en Europa y hasta se burla del Pibe porque ahora juega por allá en Disneyworld. Tienen su pelea casada.

Pero lo grave es que eso se refleja en la cancha. Cuando se ponen más bravos entonces el Pibe decide no pasarle la pelota al Tino y usted bien sabe que el Tino , que juega adelante, si no recibe pases pues no puede buscar el gol. Eso es como un bombero que está arriba y si no recibe la punta de la manguera no puede intentar apagar el incendio. Increíble pero cierto. Lo mismo dicen que pasa entre Rincón y el Tren . Qué tal?.

Pero eso no es todo lo que se sabe y no le estoy metiendo yo racismo a esto. Es que pelean entre sí por regiones esos pobres muchachos, y entonces los más morochos del Pacífico y especialmente del Valle se las tienen con los de Antioquia, que comandan a los más claritos. Se lo dije antes, es muy difícil mantener unidos a los colombianos, especialmente cuando están en multitudes de más de una persona. Y como no están unidos tampoco pelean. Y es aquí donde pienso yo que no hay ponerles un técnico que sea igual a ellos, que se deje manosear, que se la pase con ellos oyendo vallenatos.

Hay que traerles un extranjero, que hable poquito español para que se haga respetar, sin compincherías ni estúpidos regionalismos, al menos para que lo respeten porque es extranjero y los puede sacar de la selección sin dar explicaciones. No vio usted lo que pasó con Asprilla? El Bolillo lo sacó faltando cinco minutos para terminar el partido y entonces se fue bravo para el camerino y a las cinco de la mañana se fue para París todo bravo, a hablar mal por radio, como amenazando que se iba de la selección. A estas alturas no sé si se habrá ido. Pero qué vergenza para Colombia, por Dios! Increíble que un técnico no pueda sacar a un jugador porque este se vuelve subversivo. En qué país estamos?.

Los rumanos sacaron antes a Hagi, el Maradona de los Cárpatos , y hasta ahora no se ha puesto bravo o renunciado a la selección. Es que algo va de haber nacido junto a la sangre elegante del castillo de Drácula con haber nacido tan cerca de la rumba de Cali y de los violentos que llenaron de sangre el río Cauca.

Francamente, me da pena que después del mundial pasado hayamos cometido la vergenza de asesinar a Andrés Escobar y que ahora la gran esperanza nacional ande bravo diciendo que se va de la selección. Ay Dios mío, cuándo vamos a ver unidos y luchando juntos a los colombianos? Qué pasa con nosotros? Vio usted la fuerza de esos mapuches chilenos, que pusieron en jaque a lo italianos. O esos mejicanos cuando la metieron toda y le dieron vuelta al marcador y derrotaron a Corea y asombraron aquí a hinchas y periodistas? Y qué tal los paraguayos, con esa casta guaraní , empatando uno a uno con los tremendos de Bulgaria? Pero nosotros ahí sin raza, sin orgullo ni dignidad por ser colombianos, con la pereza nacional, esperando desganados a los rumanos en el primer tiempo y cuando zas, nos hacen el gol, ahí sí atacamos en el segundo. Pero ya es muy tarde porque los rumanos conocen perfectamente el jueguito bonito pero mecánico de Colombia, de un toque aquí, otro allá, vamos para atrás, más cortico ya, mucho toque y nada de lo otro, como dice alguien por ahí.

No, amigos colombianos, en el fútbol, como en la vida, es empujando desde el primer momento. Pero para esto se necesitan casta, orgullo, verraquera, para sentir, para sudar la camiseta, para luchar de punta a punta y si es preciso perder pero con mucho honor, con mucha hambre de fútbol, de vida, así como pelean los argentinos o los africanos ahora.

Para esto se necesita pensar más en la patria que en el dinero, aunque la selección, como ya dije, es el reflejo del país y allá abajo todos estamos pensando más en el dinero que en la patria. Por eso fue que ellos exigieron que les dieran 5 mil dólares a cada uno por partido jugado y no aceptaron que la Federación les diera mejor dizque más de 400 mil dólares si pasaban a la segunda ronda. Sería que no tenían meta, que venían sin ambiciones? Así no se puede.

Ellos son buenos, no hay duda. Uno ve que individualmente son iguales o mejores que los mejores de los demás países. Pero el cerebro, amigo, la cabecita, con esto hay que pensar. Qué decepción, amigo. Y aquí vinimos tantos colombianos, no sé si quince o veinte mil personas y esto vale un billete. Llegamos con nuestras camisetas amarillas y nuestras banderas y ahí estaba la policía francesa toda pila porque como saben que en Colombia matan tanta gente creyeron que nosotros éramos hooligans o sicarios y que íbamos a armar la bronca. Pero vea que aquí se desbarrancó otra falsa leyenda.

Es que los colombianos somos menos valientes de lo que creemos. Es más. Pienso que sólo somos valientes a la mansalva o en la impunidad del país, pero que los colombianos, de frente y de cara a todo, como le sucede a la selección, no somos capaces de pelear. No lo digo porque no hayamos armado la violencia como los hooligans allá en Marsella. Por fortuna aquí salimos en silencio, con el rabo entre las piernas.

Lo grave es que descolgamos las banderas incluso dentro del estadio. No se dio cuenta? Tanto fervor, todas esas gigantescas banderas, esas manchas grandes y amarillas en la tribunas del estadio, ese himno nacional que se sintió a garganta llena, pero apenas nos hicieron el gol entonces quedamos fríos, calladitos, cada uno pensó esto ya se jodió .

Y abandonamos la selección, la dejamos sola y usted mismo seguramente escuchó que en las tribunas más populares la gente quería darle más que bolillazos al técnico y allá en las boletas caras, donde estaban la gente encorbatada, !ala mi chino! que había venido del Chicó o de Nueva York, se dirigía a los jugadores como esos negritos no fueron capaces .

Duele, pero es cierto. No la sudamos, ni los jugadores ni los hinchas. O sea que como todos somos culpables nadie es culpable y aquí no ha pasado nada y todos seguimos tan campantes como si no hubiera pasado nada. Como siempre. Somos parecidos porque somos la misma vaina. Pero como en Colombia todo pasa y no pasa nada, todo cambia para que todo siga igual, entonces no me se me haría raro que el próximos lunes los muchachos heridos en su amor propio la metan toda, ese día estén inspirados, aunque sea su único día, y entonces le ganamos a Túnez., Las banderas de nuevo se levantan, los colombianos volvemos a creer que vivimos en el mejor país del mundo y resulta que lo que yo le digo a usted aquí en este parque de los Jacobinos, frente a esas estatuas de esos señores que disque ayudaron a hacer la Revolución Francesa, no es más que haber hablado física mierda o macumba, que es en lo que sí somos los mejores del mundo nosotros los colombianos. Es que yo acuso aunque ojalá me callen la boca. O si no quedamos paila. Chao .

Cae la tarde sobre Francia y el hincha se aleja con su bandera arrugada. Dijo que se llamaba Eduardo Bocanegra, que había venido desde Bogotá y que cada ilusión o desilusion con la Selección Colombia era una pasión a plazos, porque cuando volviera tenía que pagar el crédito de su triunfo o su fracaso en Francia.

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