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AQUÍ ROBAN A CADA RATO

AQUÍ ROBAN A CADA RATO

El jueves de la semana pasada Luz Marina Saavedra, una santandereana que vende líchigo en el sector comercial del barrio La Gaitana ( soy normalista y vendo papas , dijo risueña), reconoció a un hombre que estaba parado en la acera frente a su mercado y le hizo señas por la ventana para que se acercara.

Usted quién es, que hace varios días lo he estado viendo y no es de por aquí? , lo interrogó desafiante.

Era el cronista de EL TIEMPO que, en varias ocasiones había pasado por allí a pie. Luz Marina le explicó que la causa de su pregunta y de sus muestras de desconfianza eran la inseguridad en el barrio.

Allí muchos habitantes aseguran que después de las 9 de la noche y al amanecer hay basuqueros que se roban un reloj para comprar una papeleta .

La Gaitana es uno de los conglomerados más viejos del occidente de Suba y el puesto de Policía más cercano está a unas diez cuadras de allí, en territorio de Villa María, primer sector.

Blanca Gladys López, directora de la jornada de la tarde en el Centro Educativo Distrital de La Gaitana, dijo que la inseguridad ha mermado en los alrededores del colegio. Los niños se veían afectados por las pandillas, pero se han alejado, tal vez por la cercanía del puesto de la Policía montada , dice.

Gerardo Sánchez y Carmen Molina, una parejita de adolescentes de La Gaitana, estuvieron de acuerdo en que la inseguridad es el problema más grave: Hay jóvenes vagos que forman pandillas e intentan atracarlo a uno en cualquier esquina. A veces, van de noche rompiendo vidrios , dijo él.

Roban a cada rato El padre William Eduardo Castro, párroco que tiene a su cargo La Gaitana y un total de 100 mil habitantes del contorno, admitió que inseguridad, la hay , y que la Policía no alcanza.

Y a los habitantes de Lisboa, Villa Sindi y Berlín, algunos de los barrios que están aún más occidente de Suba que La Gaitana, a pocas cuadras de la ribera del río Juan Amarillo, también los tiene azotados la inseguridad, por la falta de presencia policial.

En Villa Sindi no se pueden dejar las casas solas. A cada rato roban , dice Rosalba Aranguren.

El día de la inauguración del Mundial de Fútbol, en una tienda del barrio Lisboa, se me acercó un hombre y me dijo: Aquí uno sale a las 5 de la mañana a coger bus y se encuentra a quince o veinte jóvenes, que están listos a atracarlo . Rogó que no le pidiera su nombre: Lo buscan a uno y le puede pasar algo .

Hugo Lagos, transportador de Cootransflorida, que lleva cinco años llevando pasajeros por esa vía, dijo: Hace un tiempo le pegaron un tiro a un conductor .

Lo que dice el padre Castro es cierto. Según la Policía, son 18 hombres, seis motos y un carro para 52 barrios.

En sentido contrario, Juvenal Nivia, presidente de la acción comunal de Santa Cecilia, que es vecino de Villa Sindi, dijo que en su barrio no pasa nada de esto porque la comunidad se cuida a sí misma. En Aures I sector, que está a 10 minutos de allí, la junta de Acción Comunal creó un frente de seguridad y gracias a él hace poco cogieron a un ladrón y se lo entregaron a la Policía. En otra ocasión evitaron la consumación de un robo.

Educación con salud El padre Castro destaca, sin embargo, que estas son comunidades buenas , con las mejores virtudes de la gente de extracción campesina: el esfuerzo paciente y la honestidad.

En Lisboa, que tiene unos 15 mil habitantes, hay una escuela pública para 700 estudiantes de este y otros barrios circundantes, que fue levantada con trabajo y dineros de la comunidad, pues la secretaría de Educación no construye en barrios no legalizados.

Los maestros y las directoras del plantel, Raquel Perdomo y Estela Jiménez, han sido clave. Ahora fue tomado por la Secretaría para la aplicación del programa Escuela Saludable y cuenta con el apoyo de una docena de instituciones.

Eso significa que hoy tenemos nueve salones y una batería de sanitarios que evita que los niños tengan que ir al baño donde los vecinos, como ocurría hasta hace poco , dice Perdomo.

Aún tienen problemas graves como la presencia del pozo séptico del barrio a unos pocos metros.

El programa pretende proporcionarles a los estudiantes atención en salud. Para esto se han hecho fluorizaciones y se busca realizar acciones en desparasitación, vacunación y nutrición.

Allí no hay solo inseguridad y precario alcantarillado. Sus pobladores, con excepción de pandilleros y delincuentes comunes, están empeñados en mejorar su barrio con el esfuerzo de todos.

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