POLICÍA NO PUEDE EXCEDERSE ON LOS NIÑOS DE LA CALLE

POLICÍA NO PUEDE EXCEDERSE ON LOS NIÑOS DE LA CALLE

Los menores que trabajan en las calles de Bogotá ganaron ayer una batalla en los estrados de la Justicia. El Consejo de Estado advirtió que los miembros de la Policía no pueden incurrir, bajo ningún pretexto, en excesos y tratos arbitrarios con los niños que sobreviven de su trabajo en las avenidas y calles de Bogotá.

18 de marzo 1994 , 12:00 a. m.

A juicio de la corporación, los uniformados que incurran en conductas violentas con los menores deben ser removidos de la institución e, incluso, su comportamiento puede derivar en una millonaria multa contra la Nación. Así lo dijo ayer la Sección Tercera del Consejo de Estado al condenar al Ministerio de Defensa a través de la Policía Nacional a pagar más de 11 millones de pesos a un joven de 12 años, quien resultó herido en 1987 en el barrio San Fernando por dos agentes de la Policía.

El 15 de diciembre de 1987, José, quien ahora tiene 12 años, fue sacado de manera violenta por dos agentes de la institución de su lugar habitual de trabajo: el parqueadero de un restaurante, ubicado en el barrio Siete de Agosto.

El menor fue llevado en la noche, sin razón alguna, hasta el sector de San Fernando, en una de cuyas calles recibió golpes y y heridas con arma de fuego de dotación oficial. Tras la huída de los uniformados, el niño fue llevado por vecinos de la zona a un centro asistencial. Quedó, de todos modos, afectado tanto mental como físicamente.

El hecho provocó la separación fulminante de los agentes de la institución, así como el inicio de un litigio judicial por parte de los familiares del menor en los estrados. Ayer el Consejo de Estado le puso punto final al pleito al evacuar un fallo del Tribunal Administrativo de Cundinamarca.

Sobre ponencia del magistrado Julio César Uribe, el Consejo de Estado verificó que los agentes se excedieron con el menor y, por lo tanto, ordenó a la Policía Nacional resarcir económicamente los perjuicios ocasionados tanto al joven como a su familia.

En el fallo, la corporación mostró su preocupación por el trato que algunos miembros de la Policía le dan a los mal llamados gamines , a los cuales elimina físicamente so pretexto de sanear el medio social .

A juicio de la Sección Tercera, los tratos degradantes contra los menores que deambulan por las calles se hacen con olvido de que ellos son seres humanos, que por su posición económica, social y cultural deprimida, merecen una especial consideración del Estado.

Por ello estos menores se ocultan en las alcantarillas, duermen escondidos debajo de los puentes , acotó.

Es que la Policía Nacional se supone educada para superar y vencer ambientes encogidos y crispados. Por ello tiene el deber de superar las tensiones violentas y las actitudes desbordantes y no incurrir en actos desbordantes con estos menores , concluyó.

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